La idea de que la huella digital comercial de una empresa puede servir como prueba verificable de su fiabilidad es el punto de partida del concepto de «garantías invisibles».
Considerar los datos comerciales como un bien público mundial sujeto a una gobernanza responsable es una de las pocas palancas escalables y sistémicas capaces de reducir la brecha de financiación.
Aun así, las garantías invisibles están lejos de convertirse en una norma mundial, y para lograrlo hacen falta cuatro cambios, entre ellos que los datos comerciales hablen el mismo idioma.
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) de los mercados emergentes cumplen sistemáticamente las normas mundiales. Sin embargo, muchas siguen excluidas del sistema de financiación del comercio.
En 2022, la demanda mundial de financiación del comercio que no se atendió ascendió a 2,5 billones de dólares, según una encuesta del Banco Asiático de Desarrollo. La brecha existe porque muchos prestamistas aún no pueden ver en qué destacan las pymes. Una empresa puede llevar años realizando envíos puntuales, cumpliendo correctamente los trámites aduaneros y de despacho, trabajando con compradores extranjeros recurrentes y manteniendo ciclos de pago previsibles, pero nada de eso cuenta si los prestamistas no pueden verlo de forma estandarizada y verificable. La ironía es que estas empresas generan señales de confianza todos los días. El reto consiste simplemente en desbloquear los datos dispersos entre puertos, documentos y sistemas logísticos, y reunirlos de una forma que los prestamistas puedan utilizar realmente.
En los lugares donde los gobiernos han resuelto este problema, el cambio es visible. La Plataforma de Comercio en Red de Singapur conecta datos aduaneros, logísticos y regulatorios para que los bancos puedan verificar los envíos directamente a partir de fuentes fiables. El ecosistema interconectado de aduanas y puertos de Dubái ofrece a los prestamistas visibilidad de la carga en tiempo real, lo que aumenta la confianza y reduce el riesgo. Y el marco CFDI de México crea un registro nacional de cada factura comercial respaldado por auditorías.
La idea de que la huella digital comercial de una empresa puede servir como prueba verificable de su fiabilidad es el punto de partida del concepto de «garantías invisibles».
Pruebas de fiabilidad
La visión de una infraestructura comercial fiable basada en datos no es una quimera, porque algunos de sus elementos ya existen. Se aprecia en la actividad cotidiana de las pymes que participan en el comercio transfronterizo: un exportador de anacardos de Côte d’Ivoire cuenta con despachos aduaneros que muestran volúmenes constantes de exportación, o una cooperativa cafetera de Colombia tiene envíos trazables registrados por las autoridades portuarias. Todo ello constituye una prueba de fiabilidad. Y cuando la fiabilidad se hace visible, los prestamistas por fin tienen la confianza necesaria para conceder crédito a las pymes.
La inteligencia artificial refuerza este cambio. Varios organismos fronterizos ya utilizan herramientas de aprendizaje automático para detectar incoherencias, patrones fraudulentos y anomalías en los datos de envíos o aduanas. Esta misma capacidad está abriendo nuevas formas para que los prestamistas analicen a gran escala los historiales de envíos, los ciclos de pago y los datos logísticos, sin sustituir la supervisión humana. No es algo teórico: por ejemplo, DP World aprovecha los datos sobre el movimiento de carga para tomar decisiones de financiación, y en Drip Capital hemos comprobado de primera mano esa misma ventaja al utilizar datos verificados de envíos y facturas para respaldar la financiación transfronteriza de empresas que carecen de garantías convencionales. Estos enfoques aún están en una fase inicial, pero son indicios tangibles de que la confianza respaldada por datos puede complementar en la práctica la evaluación crediticia basada en activos.
Aun así, las garantías invisibles están lejos de convertirse en una norma mundial. Para lograrlo hacen falta cuatro cambios:
1. Los marcos regulatorios deben ponerse al día
La mayoría de las leyes crediticias siguen dando por sentado que las garantías son terrenos, edificios o existencias. Reconocer las reclamaciones digitales verificadas y los rastros de datos permitiría adaptar las políticas al funcionamiento real del comercio moderno. La dirección no es desconocida. Este enfoque está en consonancia con el marco de la CNUDMI sobre registros electrónicos, que reconoce los registros digitales fiables como instrumentos jurídicamente válidos.
2. Los datos comerciales deben hablar el mismo idioma
Sin normas comunes de estructura y verificación, las garantías invisibles seguirán fragmentadas. Por eso son importantes iniciativas como la Iniciativa de Normas Digitales de la CCI. Están creando las reglas comunes sobre datos necesarias para lograr coherencia a escala mundial.
3. La gobernanza de la IA debe ser transparente
Si la puntuación asistida por IA pasa a formar parte de la infraestructura financiera, los modelos subyacentes deben ser explicables, auditables y estar en consonancia con los marcos de uso responsable. Los reguladores ya están señalando esta dirección. Los Principios de IA de la OCDE y otras directrices similares destacan que la transparencia y la rendición de cuentas son requisitos previos para su adopción. Los sistemas opacos serán rechazados; los transparentes pueden reforzar la confianza.
4. Las pymes necesitan apoyo significativo para digitalizarse
Una gran proporción de los pequeños exportadores todavía trabaja con procesos basados en gran medida en papel. Sin acceso a flujos de trabajo digitales, formación y orientación básica sobre la calidad de los datos, el concepto de garantías invisibles corre el riesgo de beneficiar únicamente a las empresas que ya están digitalizadas. La investigación del Banco Mundial sobre facilitación del comercio lo demuestra claramente: las brechas en las capacidades digitales son uno de los mayores obstáculos que impiden a los pequeños exportadores beneficiarse de los sistemas comerciales modernos. Si no se abordan estas brechas, la inclusión se estancará.
Cómo ayuda el Foro a los líderes a comprender los cambios regionales, comerciales y geopolíticos
El Centro para las Regiones, el Comercio y la Geopolítica ofrece a los líderes un espacio fiable para comprender la evolución de la dinámica comercial, los acontecimientos regionales y la fragmentación geopolítica.
Al fomentar el diálogo entre sectores y regiones, el Centro ayuda a sus socios a desenvolverse en la incertidumbre y explorar enfoques cooperativos ante desafíos compartidos.
Si estos factores facilitadores se alinean, los beneficios pueden ser considerables. Un exportador de artesanías de Kenia podría acceder a financiación en función de su desempeño de entrega verificado, en vez de presentar títulos de propiedad. Un exportador de productos del mar de Guyarat podría obtener precios más precisos porque los prestamistas pueden validar el cumplimiento de la cadena de frío. Los bancos podrían reducir su exposición al fraude detectando anomalías de forma temprana. Las cadenas de suministro podrían diversificarse al incorporar a más pymes fiables que antes eran «invisibles».
La cruda realidad sigue siendo que la financiación del comercio todavía está diseñada para un mundo donde la confianza proviene de los activos físicos. Las garantías invisibles ofrecen una forma de reconstruir esa confianza utilizando las pruebas digitales que las empresas generan cada día. A medida que maduren las infraestructuras digitales del comercio, este cambio supondrá una transformación estructural. Considerar los datos comerciales como un bien público mundial sujeto a una gobernanza responsable es una de las pocas palancas escalables y sistémicas capaces de reducir la brecha de financiación y hacer que el comercio mundial sea más resiliente e inclusivo.





