La brecha de financiación del comercio ha alcanzado los 1,7 billones de dólares y afecta de manera desproporcionada a las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Las nuevas tecnologías pueden facilitar la transformación de los activos de financiación del comercio en productos rentables del mercado de capitales.
Se necesita un enfoque multilateral para garantizar que las pymes tengan mayor acceso a financiación del comercio asequible.
El comercio constituye la columna vertebral de toda economía y el 80-90 % del comercio mundial requiere financiación. Según el Banco Mundial. A menudo, estas pymes reciben servicios insuficientes y carecen de acceso a financiación del comercio asequible.
El Banco Asiático de Desarrollo concluyó que las pymes se ven afectadas de manera desproporcionada por la brecha de financiación del comercio, de 1,7 billones de dólares: la diferencia entre el número de solicitudes para financiar la participación de las empresas en operaciones internacionales y el número de aprobaciones. Las pymes representan el 40 % de esos rechazos, una proporción muy superior a su porcentaje de solicitudes.
El principal problema es que los bancos no pueden proporcionar toda la financiación empresarial necesaria. Las normas que regulan las operaciones bancarias encarecen los préstamos a las empresas. Las nuevas reglas, conocidas como «Basilea IV», agravan aún más esta tendencia. Por ello, los bancos están cada vez más interesados en pasar de una estrategia de «comprar y mantener» a un modelo de «originar y distribuir». Una mayor rotación del balance bancario permite obtener más ingresos por márgenes, que pueden compensar el aumento del coste del capital.
Por su parte, los inversores institucionales buscan rendimientos superiores a los de índices de referencia comparables. La buena noticia es que la financiación del comercio puede constituir una clase de activos de este tipo. De hecho, desde hace tiempo los inversores se interesan por acceder a esta clase de activos, ya que suele ofrecer rendimientos superiores a los acordes con su nivel de riesgo.
Ampliar el acceso a la financiación del comercio
Por tanto, la financiación del comercio reúne todos los componentes que buscan los inversores. Es una clase de activos de varios billones de dólares basada en el flujo de bienes y servicios físicos, lo que la hace menos susceptible a la volatilidad de los mercados financieros. Las tasas de impago de los productos de financiación del comercio suelen ser más bajas y el plazo de recuperación en caso de impago tiende a ser más corto que el de otros productos crediticios.
Pero ¿por qué la financiación del comercio es la única clase de activos que no se distribuye desde los balances de los bancos? Durante décadas, los inversores institucionales han tenido acceso a hipotecas titulizadas, tarjetas de crédito, préstamos para automóviles y deuda estudiantil, mientras que, aún hoy, los volúmenes de distribución de financiación del comercio siguen siendo muy bajos.
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Hasta ahora, la falta de digitalización y automatización encarecía demasiado cualquier esfuerzo de distribución para esta clase de activos de bajo riesgo y bajo rendimiento. Por ello, la oportunidad ha permanecido en gran medida desaprovechada debido a los altos costes. Los costes operativos son especialmente elevados por la granularidad de los activos y los breves vencimientos de los instrumentos. La participación de los mercados de capitales también se ha visto limitada por la necesidad de reempaquetar el riesgo de las carteras y por los amplios requisitos de información. La digitalización, la automatización de flujos de trabajo y el reempaquetado programático pueden reducir ahora esos costes de fricción y facilitar un acceso eficiente a la financiación del comercio.
Aunque entre los objetivos clave figuran un mayor ingreso neto por intereses (NII) para los bancos y el acceso a una nueva clase de activos atractiva para los inversores institucionales, las pymes serán las beneficiarias últimas, gracias a una liquidez más asequible. A continuación se explica qué hace falta para lograrlo.
1. Mejorar los conocimientos tecnológicos y la colaboración
Las nuevas tecnologías están revolucionando el comercio y esto es especialmente cierto en el ámbito de la financiación del comercio. Ya existe la infraestructura necesaria para procesar de principio a fin y sin intervención manual cientos de miles de instrumentos a bajo coste. Esto proporciona a los gestores de activos acceso directo a los activos de financiación del comercio y permite a los inversores alternativos canalizar más capital hacia el mercado.
Las ofertas de tokens de valores (STO) basadas en tecnología blockchain pueden ofrecer una alternativa eficiente al reempaquetado de fondos rotatorios de financiación del comercio en pagarés emitidos por entidades con fines especiales (SPE). Los contratos inteligentes permiten que cualquier par de operadores liquide tokens y eliminan el riesgo de contraparte. Los tokens también facilitan la propiedad fraccionada y, por tanto, pueden democratizar verdaderamente el acceso a la financiación del comercio.
La primera operación de este tipo se completó con éxito mediante la tecnología de distribución de Tradeteq y la plataforma blockchain de la red XDC. Este avance aprovecha el interés de los inversores por invertir en activos tokenizados, incluidos los relacionados con las operaciones de las pymes. Agrupa cuentas por cobrar y ofrece a los gestores de activos una forma rápida y segura de seguir las transacciones comerciales correspondientes. Como resultado, las pymes cuyos instrumentos comerciales estén vinculados a esos fondos tendrán acceso al capital que necesitan para financiar sus actividades habituales mucho más rápido que con los métodos tradicionales.
Una forma de colaboración crucial para que esta innovación prospere es la que se da entre los gestores de activos y los desarrolladores de estas nuevas tecnologías. Muchos gestores de activos siguen recurriendo a fondos de inversión tradicionales y, por desconocer las nuevas innovaciones, podrían perder la oportunidad de invertir en esta nueva clase de activos.
Un primer paso para cerrar esta brecha es promover el diálogo entre sectores. La iniciativa TFD, por ejemplo, reúne a las comunidades del comercio y de los inversores institucionales para intercambiar ideas sobre los retos y las oportunidades del mercado de distribución. Estas colaboraciones serán esenciales en adelante y ayudarán a ampliar la formación, la confianza y el alcance entre más miembros de ambas comunidades.
2. Evitar la incertidumbre regulatoria mediante una regulación pionera
La circulación de dinero en esta clase de activos basada en la economía real también se beneficiaría enormemente de nuevos avances regulatorios. Un informe conjunto del Foro Económico Mundial y la Organización Mundial del Comercio concluyó que el reconocimiento jurídico mundial de las transacciones y los documentos electrónicos es un factor clave para la adopción de tecnologías comerciales.
El informe muestra que no existe una definición estándar de token y que las diferencias entre las regulaciones pueden generar incertidumbre. Las futuras regulaciones deben distinguir claramente entre los tokens de utilidad no regulados y las ofertas reguladas de tokens de valores o de monedas estables. Las ofertas de tokens de valores solo despegarán si los tokens pueden negociarse en mercados regulados. Algunos mercados ya cuentan con proyectos de ley, pero se necesita mayor claridad y armonización.
La elaboración de nuevas regulaciones se beneficiaría de la cooperación público-privada. En particular, el sector privado podría ayudar a los reguladores a comprender las oportunidades y los retos de estas tecnologías pioneras y a garantizar que las nuevas regulaciones aprovechen al máximo las oportunidades que ofrecen.
3. Garantizar que la financiación del comercio se destine a actividades ESG
Los inversores buscan cada vez más que sus carteras sean compatibles con los compromisos ambientales, sociales y de gobernanza corporativa (ESG) y los respalden. Incluso las definiciones más estrictas de los fondos ESG indican que su valor ya ronda los 2 billones de dólares y sigue creciendo rápidamente. Esta tendencia, junto con las nuevas regulaciones sobre divulgación ESG, anima a los fondos relacionados con la financiación del comercio a garantizar que los instrumentos comerciales subyacentes que financian estén vinculados a actividades ecológicas y socialmente responsables.
Ya se han realizado los primeros intentos. Incomlend Capital, por ejemplo, ha puesto en marcha un programa de financiación de facturas ESG que se propone recaudar 500 millones de dólares. Dado que estos intentos están en una etapa inicial, se necesita más trabajo público-privado para conectar a la comunidad de financiación del comercio con expertos del sector ESG y reguladores.
Las nuevas tecnologías, como la infraestructura de los mercados de capitales y la tokenización, están conciliando la búsqueda de clases de activos seguras y fiables por parte de los inversores con las necesidades de las pymes y su deseo de incorporarse a los mercados internacionales. Mediante la colaboración, la innovación técnica y la consideración de los aspectos sociales y ambientales, los inversores pueden desempeñar un papel más activo en la financiación del comercio: no solo para crear una cartera de activos rentable, sino también para contribuir directamente a cerrar la brecha de financiación del comercio y posibilitar el crecimiento económico futuro.





