Las tensiones geopolíticas podrían hacer que las preocupaciones en materia de competencia y seguridad nacional superen los beneficios económicos del comercio mundial, advierte el FMI.
Su informe más reciente documenta señales tempranas «preocupantes» de fragmentación y aporta pruebas de las posibles consecuencias de la disolución de los vínculos comerciales mundiales.
Una de estas señales de presión hacia la fragmentación procede de las medidas de incertidumbre en materia de política comercial, que han vuelto a aumentar a raíz de la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
Esto puede agravar la actividad económica, ya que las empresas suspenden la contratación y la inversión, y las nuevas empresas pueden decidir aplazar su entrada en un mercado.
El diálogo y la cooperación entre países serán fundamentales para evitar los escenarios de fragmentación más perjudiciales, afirma el FMI.
Los responsables políticos deben actuar con decisión para evitar los perjuicios derivados del deterioro de los vínculos y garantizar que el comercio siga siendo un motor de crecimiento.
Las tensiones geopolíticas han aumentado la posibilidad de que la competencia estratégica y las preocupaciones en materia de seguridad nacional prevalezcan sobre los beneficios económicos compartidos del comercio mundial.
Las interdependencias entre economías implican que una posibilidad de este tipo sería muy costosa, especialmente para Asia. Por ejemplo, cerca de la mitad de las importaciones de Estados Unidos y un tercio de las de Europa proceden de Asia. Y, a su vez, los países asiáticos representan casi la mitad de la demanda mundial de materias primas clave.
En nuestras últimas Perspectivas Económicas Regionales para Asia y el Pacífico, documentamos señales tempranas preocupantes de fragmentación y aportamos pruebas de las posibles consecuencias de la disolución de los vínculos comerciales mundiales.
Una de estas señales de presión hacia la fragmentación procede de las medidas de incertidumbre en materia de política comercial. Esta medida se disparó en 2018 en medio de las tensiones entre Estados Unidos y China, y ha vuelto a aumentar a raíz de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, ya que las sanciones contra Rusia generaron incertidumbre sobre las futuras relaciones comerciales.
Incluso sin restricciones efectivas, la incertidumbre de las políticas relacionadas con el comercio puede agravar la actividad económica, ya que las empresas suspenden la contratación y la inversión, y las nuevas empresas pueden decidir aplazar su entrada en un mercado.
Nuestro análisis muestra que una perturbación típica de la incertidumbre en la política comercial, como la acumulación de tensiones entre Estados Unidos y China en 2018, reduce la inversión en torno a un 3,5 % al cabo de dos años. También disminuye el producto interior bruto en un 0,4 % y eleva la tasa de desempleo en 1 punto porcentual. Sin embargo, no todos son igual de vulnerables.
Los efectos sobre la inversión son aún mayores en los mercados emergentes y en las economías más abiertas, así como en las empresas con un elevado nivel de endeudamiento. La deuda empresarial ha aumentado de forma significativa en Asia desde la crisis financiera mundial, y se ha disparado aún más tras la pandemia, lo que sugiere que un mayor grado de incertidumbre en la política comercial podría resultar especialmente perjudicial para la región.
Por graves que sean estos efectos, las pérdidas serían aún mayores en caso de fragmentación efectiva. En un contexto de débil crecimiento de la productividad en todo el mundo, y dada la importancia del comercio, en particular para Asia, estimamos las pérdidas de producción derivadas de la fragmentación comercial debido a una menor productividad. Es cierto que estas pérdidas representan un límite inferior, ya que no tienen en cuenta canales como los efectos de un menor stock de capital debido a la reducción de la inversión y la posible interrupción de los flujos de conocimiento.
El escenario de fragmentación que modelizamos es aquel en el que el comercio se interrumpe entre bloques comerciales en sectores que han registrado recientemente un aumento de las restricciones, como la energía y la tecnología, y en el que las barreras no arancelarias en otros sectores se elevan a niveles de la era de la Guerra Fría. Para ello, y con fines puramente ilustrativos, dividimos los bloques según la línea de la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas de marzo de 2022 que exigía a Rusia poner fin a su invasión de Ucrania.
Si solo Rusia queda aislada de los países que votaron a favor, las pérdidas de producción para la economía mundial son reducidas. Sin embargo, las pérdidas se vuelven considerablemente mayores en escenarios más adversos, como aquel en el que el mundo se divide en dos bloques, con restricciones comerciales entre los países a favor y los que están en contra o se abstienen. Se estima que las pérdidas mundiales anuales permanentes ascienden al 1,5 % del PIB, con pérdidas mayores en los países de Asia y el Pacífico, superiores al 3 % del PIB, lo que refleja el papel fundamental que desempeña el comercio en la región. Las pérdidas son mayores en los países en los que el comercio con el otro bloque es significativo, debido a la pérdida de mercados de exportación y a la fragmentación de las complejas redes de producción.
A medida que el comercio se desmorona y se deshace la especialización, se producirían graves consecuencias para los mercados laborales. En los sectores obligados a contraerse por el aumento de las restricciones comerciales en este escenario ilustrativo, se estima que las pérdidas medias de empleo en los países asiáticos ascenderían hasta un 7 %.
Estos resultados se centran en el comercio y no tienen en cuenta los efectos de una posible desarticulación de los vínculos financieros, que, como documentamos en el capítulo, también son muy profundos. La fragmentación financiera puede generar costes a corto plazo por una rápida reducción de las posiciones financieras, y costes a largo plazo por una menor diversificación y un crecimiento más lento de la productividad debido a la reducción de la inversión extranjera directa.
Nuestro trabajo demuestra que lo que está en juego es enorme. Los responsables políticos de Asia y de otras regiones deben actuar para evitar los efectos adversos de una mayor fragmentación y garantizar que el comercio siga siendo un motor de crecimiento.
Eliminar las restricciones comerciales perjudiciales y reducir la incertidumbre mediante una comunicación clara de los objetivos de política debe ser una prioridad. Complementar los acuerdos regionales con reformas a nivel multilateral, restableciendo al mismo tiempo un sistema de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio plenamente operativo, no solo puede mitigar los posibles efectos negativos de las políticas discriminatorias sobre otros socios comerciales, sino también contribuir a resolver algunas de las causas profundas de las tensiones.
Sobre todo, sin embargo, el diálogo y la cooperación entre países serán fundamentales para evitar los escenarios de fragmentación más perjudiciales.








