La Semana del Clima de este año pone el foco en una pregunta importante en la lucha contra el cambio climático: ¿quién pagará por ello?
Los esfuerzos para combatir el cambio climático necesitan financiación, y mucha. Se estima que harán falta 6-7 billones de dólares al año durante los próximos 15 años para resolver el cambio climático y alcanzar los demás Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Es una gran brecha de financiación.
Por suerte, un sector en particular está bien situado para cerrar esa brecha: el sector financiero. Una pequeña fracción de los fondos gestionados en el capital privado puede ayudarnos a lograr avances significativos en materia climática.
Estas son cinco formas sencillas en que los inversores institucionales pueden impulsar la acción climática.
1) Invertir en la naturaleza
La energía limpia recibe la mayor parte de la atención —y de la financiación— cuando se trata del cambio climático. Pero existe otra oportunidad de inversión de gran impacto y muy prometedora tanto para los inversores como para el clima: la propia naturaleza.
Pensemos en plantar árboles, promover la gestión forestal sostenible, reducir el uso de fertilizantes y proteger los humedales frente al desarrollo. Estas actividades no solo protegen los hábitats, mejoran la calidad del aire y del agua y ofrecen oportunidades recreativas, sino que también capturan carbono de la atmósfera a un costo competitivo. Invertir en soluciones climáticas naturales puede aportar un tercio de las reducciones de emisiones que el mundo necesita de aquí a 2030 para seguir la trayectoria que permita mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2 °C, el objetivo del Acuerdo de París.
Para aprovechar plenamente el potencial de estas estrategias, necesitamos capital que respalde iniciativas a escala de paisaje, no solo proyectos puntuales de menor tamaño. Invertir en empresas que hayan integrado soluciones climáticas naturales en sus operaciones —o instarlas a dar ese paso— puede ayudarnos a alcanzar esa escala.

2) Exigir una mayor divulgación
Los inversores avezados ya reflexionan a fondo sobre los riesgos del cambio climático. Sin embargo, no son suficientes las empresas que informan públicamente sobre esos riesgos.
Iniciativas como elGrupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima del Consejo de Estabilidad Financiera están empezando a cambiar esta situación. El año pasado, el grupo de trabajo publicó una serie de recomendaciones destinadas a fomentar una divulgación más coherente y generalizada de los riesgos climáticos. Estos datos ayudarán a los inversores a comprender mejor los riesgos que el cambio climático plantea para sus carteras, así como las oportunidades que ofrece invertir en un futuro con bajas emisiones de carbono.

Los inversores pueden acelerar aún más el avance climático apoyando iniciativas como esta para mejorar la información financiera relacionada con el clima y alzando la voz cuando dicha información parezca demasiado buena para ser verdad.
3) Presionar al sector del capital privado
Desde 2012, los fondos de capital privado han recaudado la asombrosa cifra de 3 billones de dólares de capital. Sin embargo, el sector va rezagado a la hora de incorporar criterios de sostenibilidad en sus carteras y buscar empresas innovadoras en la mitigación del cambio climático.
Los inversores pueden desempeñar un papel importante presionando a las firmas de capital privado para que se centren en inversiones que reduzcan las emisiones de carbono y tengan en cuenta los riesgos y beneficios ambientales. El sector está avanzando en este ámbito, y algunas firmas líderes ya se están sumando. Pero los inversores deberían seguir impulsando a las firmas para que den aún más prioridad a las iniciativas de sostenibilidad, incluida la lucha contra el cambio climático.
4) Hacer preguntas difíciles
Los inversores institucionales tienen una oportunidad única de comunicarse directamente con las mayores empresas en las que invierten, incluidas las compañías energéticas.
En esas conversaciones, pueden pedir a las empresas que demuestren cómo se corresponden sus futuras emisiones anuales de carbono con la trayectoria necesaria para mantener el aumento de la temperatura muy por debajo de 2 °C.
Algunos inversores quizá sostengan que esa no es su función. Pero debería serlo. Centrarse en estas cuestiones puede mejorar el rendimiento de las inversiones si ayuda a las empresas a evitar riesgos y aprovechar oportunidades que aumenten sus beneficios.
5) Ser creativos (en lo financiero)
Para bien o para mal, el sector financiero ha demostrado su capacidad para la ingeniería financiera creativa. Pongamos parte de ese ingenio al servicio de la lucha contra el cambio climático.
Hay motivos para el optimismo. Basta con observar el crecimiento explosivo del mercado de los «bonos verdes», cuyo valor se cuadruplicó, pasando de 37.000 millones de dólares en 2014 a 157.000 millones en 2017. Aunque se puede mejorar el seguimiento del cumplimiento de las normas ambientales, este mercado ha llevado a más inversores a centrarse en las cuestiones ambientales.
En The Nature Conservancy (TNC), estamos ampliando nuestro abanico de estrategias de inversión y obteniendo buenos resultados. En los últimos años hemos cerrado seis operaciones importantes a través de NatureVest, nuestra unidad de inversión interna. Entre ellas se incluyen un canje de deuda por naturaleza para financiar la conservación marina y la adaptación al cambio climático en las Seychelles y una compra apalancada en favor de la naturaleza para adquirir 160.000 acres de tierras forestales en Montana y Washington, con el fin de proteger hábitats de fauna silvestre y capturar carbono. Hace poco desarrollamos la primera póliza de seguro del mundo para proteger un arrecife de coral. Nos hemos asociado con Bunge y Santander para ofrecer préstamos a largo plazo a productores de soja dispuestos a comprometerse con técnicas agrícolas que reduzcan la deforestación y la conversión de tierras nativas en el Cerrado brasileño. También hemos demostrado cómo los países con bosques tropicales pueden financiar sus compromisos climáticos mediante bonos de tierras sostenibles vinculados a acuerdos de pago basados en resultados para alcanzar los objetivos nacionales de reducción de emisiones.
Las ONG no pueden cerrar estas operaciones por sí solas: los inversores tienen grandes oportunidades de asociarse con organizaciones como TNC y estructurar acuerdos inteligentes que beneficien tanto a la naturaleza como al rendimiento de sus carteras.
Los inversores ya han liderado antes; pueden volver a hacerlo
No les pedimos a los inversores que hagan algo que no hayan hecho antes. Pensemos en el papel que han desempeñado al reducir drásticamente el costo de la energía eólica y solar, poner fin al apartheid y frenar las tácticas depredadoras de la industria tabacalera.
En la lucha contra el cambio climático nos jugamos el futuro, y todavía nos queda un camino enorme por recorrer. El sector financiero puede marcar una gran diferencia. Las tendencias positivas que he señalado aquí son motivo de esperanza, pero queda mucho por hacer para acelerar estos esfuerzos y llevarlos a gran escala. Si te interesa participar, házmelo saber. El movimiento ambientalista necesita más personas —y más recursos— de nuestro lado.





