¿Cómo influye la cultura en la decisión de una empresa de externalizar?

¿Cómo influye la cultura en la decisión de una empresa de externalizar?
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Desde la contribución fundamental de Coase (1937), la llamada «decisión de producir o comprar» se ha convertido en una de las preguntas de investigación fundamentales de la disciplina económica. ¿Por qué las empresas integran ciertas actividades dentro de sus límites en lugar de obtenerlas de proveedores independientes? Habida cuenta del destacado papel de las empresas multinacionales en la economía moderna, esta cuestión se ha estudiado cada vez más en el contexto internacional para comprender los patrones de producción y comercio globales. Se ha demostrado que la decisión de producir o comprar de una empresa multinacional depende, entre otras cosas, de la intensidad de los factores del proceso de producción, la productividad de la empresa y el entorno contractual de un país (véase Antràs 2015 para una visión general). Nuestra investigación contribuye a esta línea de estudios al sostener que la cultura es un factor determinante desatendido, pero importante, de las decisiones de abastecimiento global de una empresa multinacional.

La cultura como eslabón perdido

Cuando se pregunta a los directivos de empresas multinacionales por los desafíos de las colaboraciones transfronterizas, «diferencias culturales» o «comunicación intercultural» figuran entre las respuestas más frecuentes (Economist Intelligence Unit 2012). Formalizamos esta idea y contrastamos sus predicciones con los datos (Gorodnichenko et al. 2015). En nuestro modelo, los directivos de la sede deciden si obtener insumos intermedios de proveedores independientes o integrar a estos últimos dentro de los límites de la empresa, teniendo en cuenta los costes privados asociados a la colaboración intercultural. Cuando los directivos de una unidad de la sede y los de una unidad de un proveedor tienen visiones o creencias distintas sobre el curso de acción adecuado, la decisión de producir o comprar implica una disyuntiva clave. Por un lado, integrar a un proveedor dentro de los límites de una empresa permite coordinar mejor las decisiones entre las unidades de la empresa, obtener productos finales de mayor calidad y aumentar los beneficios directivos. Por otro lado, los directivos de una empresa que integra también soportan un coste privado al llevar a la práctica sus visiones en la unidad de suministro integrada, debido a las visiones contrapuestas de los directivos de la unidad de la sede y los de la empresa proveedora (Hart y Holmström 2010). Suponemos que estos costes no monetarios aumentan con la distancia cultural entre los directivos de esas dos unidades. De ello se deriva la predicción de que la prevalencia relativa de la integración vertical disminuye a medida que aumenta la distancia cultural entre el país de origen y el país anfitrión. Pensemos en una empresa multinacional estadounidense. Nuestro modelo implica que es más probable que esté integrada verticalmente con un proveedor inglés o sueco que con uno japonés o chino, si todo lo demás permanece igual.

¿Cómo contrastamos esta predicción con los datos?

Como indicador de la prevalencia relativa de la integración vertical, utilizamos la medida del comercio intrafirma de los datos por producto «US Related Party Trade», recopilados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Nuestra principal variable explicativa es la distancia cultural de un país respecto de Estados Unidos, medida según el conocido índice de individualismo-colectivismo de Hofstede (2001), ampliamente considerado la principal división cultural entre países.1  Como vemos en la Figura 1, existe una fuerte correlación negativa entre la distancia cultural de un país respecto de Estados Unidos y la proporción de las importaciones intrafirma estadounidenses procedentes de ese país.

Figura 1. Proporción de las importaciones intrafirma y distancia cultural respecto de Estados Unidos

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Observamos que un cambio de una desviación estándar en el nivel de distancia cultural se asocia con un cambio de 6,4 puntos porcentuales en la proporción de las importaciones intrafirma. Se trata de una magnitud considerable, dado que la proporción media de las importaciones intrafirma en la base de datos que utilizamos es del 19,92 %. Para asegurarnos de que esta relación no se deba a variables omitidas, controlamos una amplia gama de factores explicativos que, según se ha demostrado, afectan significativamente a la decisión de producir o comprar de una empresa multinacional (véase Antràs 2015). En concreto, controlamos el efecto de los costes comerciales entre países, así como el de la dispersión de la productividad, la elasticidad de la demanda y las variables que inciden en el conocido problema de retención entre empresas. Aunque el efecto de estas variables de control concuerda en líneas generales con los resultados existentes, la distancia cultural sigue teniendo un efecto negativo, significativo e importante en el comercio intrafirma.

¿Es causal el efecto de la distancia cultural?

Para comprender mejor si el efecto de la distancia cultural en las importaciones intrafirma es causal, consideramos dos estrategias de identificación adicionales. En primer lugar, aplicamos el método de variables instrumentales, en el que la distancia cultural se instrumenta mediante la distancia genética entre la población de un país determinado y la población de Estados Unidos (Gorodnichenko y Roland 2011). Dado que la distancia genética es exógena a las decisiones empresariales de producir o comprar, este instrumento satisface la restricción de exclusión. Las estimaciones con variables instrumentales confirmaron los resultados de MCO, lo que sugiere que una mayor distancia cultural conduce a un menor comercio intrafirma.

En el segundo paso, refinamos la medida de distancia cultural entre países extranjeros e industrias estadounidenses. Más concretamente, utilizamos información sobre la ascendencia de las personas procedente de los datos del Censo de Estados Unidos de 2000 para calcular la composición étnica de los directivos de las industrias estadounidenses y ponderamos esas proporciones étnicas según el nivel de individualismo del país de origen de sus antepasados, con el fin de calcular puntuaciones culturales específicas de cada industria. Al controlar por los efectos fijos de país y año, seguimos observando un efecto negativo y significativo de la distancia cultural en el comercio intrafirma.

Consideraciones finales

Aunque los cursos de comunicación intercultural y gestión son componentes indispensables de la mayoría de los programas de negocios (si no de todos) en todo el mundo, la comprensión de los economistas sobre los efectos culturales en los patrones de producción y comercio internacionales todavía está en sus comienzos. Nuestra investigación contribuye a este conocimiento al arrojar algo de luz sobre el papel de la cultura en las decisiones de producir o comprar de una empresa multinacional. Sin embargo, para comprender a fondo los efectos culturales en el intercambio internacional, es necesario realizar más investigaciones en el futuro. Aprovechar la información disponible sobre el legado cultural de los directivos de empresas multinacionales, combinada con datos sobre las transacciones internacionales de esas empresas, podría constituir una fructífera agenda de investigación.

Referencias

Antràs, P (2015) Producción global: empresas, contratos y estructura comercial, manuscrito de libro.

Coase, R (1937) «La naturaleza de la empresa», Economica, 4(16): 386-405.

Economist Intelligence Unit (2012) Competir a través de las fronteras: cómo las barreras culturales y de comunicación afectan a los negocios, informe de EIU.

Gorodnichenko, Y, B Kukharskyy y G Roland (2015) «Cultura y abastecimiento global», documento de trabajo de NBER, n.º 21198.

Gorodnichenko, Y y G Roland (2011) «¿Qué dimensiones de la cultura importan para el crecimiento a largo plazo?», American Economic Review: Papers and Proceedings, 101(3): 492-498.

Hart, O y B Holmström (2010) «Una teoría del alcance de la empresa», Quarterly Journal of Economics, 125: 483-513.

Hofstede, G (2001), Las consecuencias de la cultura: comparación de valores, comportamientos y organizaciones entre naciones, 2.ª edición, Sage Publications

Nota al pie

1 Dado que Estados Unidos es el país más individualista de la base de datos de Hofstede y que analizamos la distancia cultural entre Estados Unidos y sus socios comerciales, el índice de individualismo-colectivismo resulta ser un indicador práctico. Sin embargo, nuestros resultados son robustos ante la inclusión de otras dimensiones culturales (por ejemplo, distancia al poder, masculinidad y evitación de la incertidumbre) en nuestra definición de distancia cultural.

Este artículo se publica en colaboración con Vox EU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Yuriy Gorodnichenko es profesor asociado del Departamento de Economía de la Universidad de California, Berkeley. Bohdan Kukharskyy es profesor adjunto del Departamento de Economía de la Universidad de Tubinga. Gérard Roland es titular de la cátedra E. Morris Cox de Economía y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de California, Berkeley; además, es investigador del CEPR.

Imagen: Trabajadores en la cadena de montaje sustituyen las cubiertas traseras de televisores de 32 pulgadas en Element Electronics, en Winnsboro, Carolina del Sur. REUTERS/Chris Keane

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