Durante demasiado tiempo, los responsables de las políticas comerciales y climáticas han trabajado por separado.
Necesitamos profundizar el diálogo sobre el cambio climático y el comercio.
El liderazgo y la eliminación de compartimentos estancos serán fundamentales.
El comercio internacional y el cambio climático son dos de los problemas más complejos de la política mundial. Aunque son bien conocidos el auge de las guerras comerciales y la incapacidad de los Estados para lograr resultados climáticos significativos, los vínculos entre el comercio y el cambio climático apenas se han explorado. Durante demasiado tiempo, los responsables de las políticas climáticas y comerciales han trabajado en compartimentos estancos. Pero lo cierto es que el comercio afecta al clima; la regulación en un ámbito inevitablemente repercutirá en el otro. Es vital entablar un diálogo más profundo sobre el comercio y el cambio climático.
Necesitamos un diálogo más estructurado sobre tres cuestiones fundamentales:
- ¿Cómo puede el sistema multilateral de comercio contribuir de manera significativa a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, es decir, limitar el calentamiento global a 1,5 °C y lograr cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050?
- ¿Qué instrumentos de política comercial nacional o regional podrían utilizarse para combatir el cambio climático sin encubrir medidas proteccionistas?
- ¿Cómo puede aprovecharse la próxima Conferencia Ministerial de la OMC, en 2020, para dar un giro decisivo a la manera en que el mundo aborda el comercio y el cambio climático?
La manera en que los responsables de las políticas conciban una mejor alineación de los regímenes climático y comercial debe regirse por estos principios fundamentales.
Liderazgo y eliminación de compartimentos estancos
En primer lugar, lograr avances significativos en la intersección entre comercio y clima exige un liderazgo más concertado y eficaz, así como una atención específica a la eliminación de los compartimentos estancos en las políticas.
En cuanto al liderazgo, necesitamos que los gobiernos, las empresas y la sociedad civil den un paso al frente y articulen una visión de cómo lograr que el comercio funcione tanto para las personas como para el planeta.
Ya podemos ver algunos ejemplos excelentes de ello:
- En la ronda más reciente de negociaciones climáticas de la COP25, unos 73 gobiernos, 14 regiones, 398 ciudades, 786 empresas, 16 inversores y 2.100 firmantes de la Coalición Climática de las Cámaras de la ICC se comprometieron a lograr cero emisiones netas de CO2 para 2050 a través de la Alianza para la Ambición Climática.
- Entre los gobiernos, el inicio de las negociaciones para un Acuerdo sobre Clima, Comercio y Sostenibilidad (ACTS) entre Costa Rica, Fiyi, Islandia, Nueva Zelanda y Noruega —que se centrará en la reforma de las subvenciones a los combustibles fósiles, el acceso al mercado para tecnologías respetuosas con el clima y el etiquetado relacionado con el clima— servirá como una valiosa iniciativa pionera para abordar la intersección entre clima, comercio y sostenibilidad.
- En la OMC, 12 Estados miembros han respaldado una declaración a favor de tomar medidas para reformar las subvenciones a los combustibles fósiles, empezando por el intercambio de información, y trabajan para sumar más apoyos. Además, el interés expresado por diversos miembros de la OMC en las dimensiones comerciales de una economía más circular y baja en carbono, los efectos de los desastres naturales relacionados con el clima en el comercio, la ecologización de la ayuda para el comercio, el acceso a los mercados para tecnologías relacionadas con el clima y las emisiones de CO2 vinculadas al transporte también justifican un diálogo y una atención más estructurados.
- En todo el mundo, grupos de la sociedad civil comprometidos con lograr cero emisiones netas de carbono encabezan campañas y alianzas prácticas para promover opciones de producción, distribución y consumo menos intensivas en carbono, con el fin de reducir la huella de carbono del comercio internacional.
Para eliminar los compartimentos estancos, los responsables de las políticas comerciales y sus homólogos en materia ambiental deben hablar más entre sí. Ya hay iniciativas importantes en marcha. Por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la UNCTAD y la OCDE promueven una mayor interacción entre los responsables de las políticas ambientales y los negociadores comerciales. Pero hace falta más. Por eso, la Cámara de Comercio Internacional recibirá a los responsables del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y de la OMC en la conferencia de Davos de este mes, para debatir cómo promover una mayor alineación de los regímenes comercial y climático, y cómo lograr que las empresas participen más en esta importante misión.
Hasta la fecha, las conversaciones internacionales sobre clima y comercio se han celebrado en foros separados. En las conversaciones climáticas más recientes (COP25 en Madrid), hubo muy poca interacción visible entre las comunidades climática y comercial. En la OMC, demasiados gobiernos se muestran reacios a participar de forma proactiva —incluso mediante el diálogo— en los desafíos y las oportunidades relacionados con el comercio en materia de acción climática. Y, curiosamente, muchos de los gobiernos que promueven la ambición climática en la COP no impulsan esa misma ambición climática en la OMC.
Los gobiernos deben garantizar una interacción más sistemática en las capitales nacionales sobre la intersección entre comercio y clima, entre las organizaciones internacionales que trabajan en estos temas y con las partes interesadas de las empresas y la sociedad civil. Es fundamental que esto incluya un mayor diálogo entre los países en desarrollo y con ellos sobre los esfuerzos para abordar la intersección entre clima y comercio.
Abordar los detalles más complejos
En segundo lugar, hace falta reflexionar más seriamente sobre las complejas cuestiones de coherencia de las políticas comerciales y climáticas. Tanto las normas comerciales como la política climática son sumamente complejas, y alinear ambos regímenes será difícil desde el punto de vista político, jurídico y técnico.
El sistema multilateral de comercio tiene un papel fundamental que desempeñar para alcanzar los objetivos climáticos mundiales. Los enfoques cooperativos y multilaterales son esenciales para garantizar la eficacia y la equidad de las políticas climáticas emergentes, especialmente cuando las cadenas de suministro de productos y servicios se extienden por todo el mundo y hasta las empresas más comprometidas con la acción climática tienen preocupaciones sobre su competitividad.
En materia de clima y comercio, las medidas de política como las exenciones climáticas, los clubes climáticos, la fijación de precios del carbono y los ajustes en frontera deben considerarse cuidadosamente como formas de poner en marcha la acción multilateral. Sin embargo, el conjunto de herramientas podría incluir una variedad de políticas e iniciativas.
En todas estas cuestiones, las propuestas de políticas deben guiarse por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y centrarse en las personas. Las acciones climáticas tampoco deben convertirse en proteccionismo encubierto.
Repensar la crisis como una oportunidad
En tercer lugar, tras una COP25 sobre el clima decepcionante, la próxima gran oportunidad para alinear la gobernanza del comercio y del clima será la 12.ª Conferencia Ministerial de la OMC, en junio de 2020. Aunque algunos podrían decir que la OMC ya tiene suficientes asuntos difíciles que atender, nada la revitalizaría y modernizaría tanto como redoblar los esfuerzos para abordar de manera significativa el cambio climático y respaldar un multilateralismo inclusivo.
La Conferencia Ministerial brinda una oportunidad política crucial para obtener el compromiso de todos los miembros de la OMC con una mayor sostenibilidad ambiental. De cara al futuro, los miembros de la OMC deberían explorar opciones como una Declaración Ministerial sobre Sostenibilidad Ambiental y una iniciativa plurilateral de miembros de la OMC afines para catalizar avances en la alineación de las políticas comerciales y climáticas.
El sector privado exige medidas frente al cambio climático, así como reformas prácticas para que el sistema mundial de comercio funcione tanto para las personas como para el planeta. La alineación de los regímenes de políticas comerciales y climáticas es una oportunidad que no se puede dejar pasar.






