Esto es lo que debes saber sobre la disputa comercial entre Estados Unidos y China

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La creciente disputa comercial entre Estados Unidos y China preocupa a los inversores, ya que ambas partes amenazan con imponer aranceles a productos que van desde la electrónica y los aviones hasta el vino y la carne de cerdo. El presidente estadounidense, Donald Trump, está considerando ahora aranceles adicionales por valor de 100.000 millones de dólares a los productos chinos, además de los 50.000 millones de dólares que propuso a principios de este año. Los nuevos aranceles afectarían a el 20 % de las importaciones estadounidenses procedentes de China. En respuesta a Estados Unidos, China anunció primero aranceles sobre productos estadounidenses por valor de 3.000 millones de dólares, incluidos el vino, la carne de cerdo y el ginseng. Desde entonces ha elevado la apuesta con un arancel adicional del 25 % sobre más de 100 productos estadounidenses, desde automóviles hasta soja. Esto supondría un duro golpe para los agricultores estadounidenses: la soja es la exportación individual de mayor valor de Estados Unidos a China, con un valor de 14.000 millones de dólares al año.

Los analistas temen que la disputa pueda intensificarse hasta convertirse en una guerra comercial: una espiral de represalias agresivas que perjudicaría al comercio mundial y acabaría costando puestos de trabajo. Estos son los cinco datos más importantes sobre el conflicto:

¿Por qué propone Trump estos aranceles?

Trump ha acusado a China de prácticas comerciales desleales, como el robo de propiedad intelectual. Pekín lo ha negado. Sin embargo, muchos de los demás socios comerciales de China también se han quejado de que el país infringe las normas de la Organización Mundial del Comercio y concede a las empresas locales una ventaja injusta frente a sus competidores extranjeros.

En términos más generales, la medida forma parte de la promesa electoral de Trump de conseguir mejores acuerdos para Estados Unidos y proteger industrias como la siderúrgica. Trump ha sostenido que Estados Unidos pierde miles de millones de dólares en el comercio con prácticamente todos los países con los que comercia, y que «las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar». China, por su parte, ha dicho que no quiere una guerra comercial, pero que no teme librarla.

¿Qué significa esto para la economía?

Algunos analistas calculan que una guerra comercial a gran escala podría reducir el crecimiento económico mundial del 3 % previsto al 2,5 % en 2019, con un impacto aún mayor en el crecimiento de Estados Unidos y China. Está claro que a los inversores les preocupa el riesgo de un conflicto de este tipo: los mercados financieros han repuntado cada vez que las tensiones se han aliviado y han caído cuando se han intensificado.

Históricamente, las guerras comerciales han tenido un alto coste económico. En la década de 1930, muchos países impusieron aranceles para proteger sus economías. Los resultados fueron desastrosos: el comercio mundial cayó aproximadamente a la mitad, lo que contribuyó al desempleo masivo y la pobreza.

¿Y qué pasa con las empresas individuales: quiénes ganan y quiénes pierden?

Un amplio abanico de empresas está preocupado por la disputa comercial. Las empresas estadounidenses, desde los fabricantes de automóviles hasta los minoristas han instado a los dos países a colaborar para encontrar una solución. Muchas multinacionales estadounidenses quieren seguir vendiendo en el vasto mercado chino y continuar importando sus productos baratos. Por ejemplo, China compra vehículos estadounidenses por valor de 11.000 millones de dólares, mientras que exporta relativamente pocos en la dirección contraria. Las empresas tecnológicas venden y fabrican en China. Solo Apple genera allí el 20 % de sus ventas totales. A los minoristas les preocupa que los aranceles sobre los productos chinos perjudiquen a los consumidores estadounidenses y encarezcan bienes básicos, desde la ropa hasta los productos electrónicos.

El toma y daca también podría perjudicar a sectores más tradicionales, como la agricultura. Los agricultores estadounidenses de soja perdieron una cifra estimada de 1.720 millones de dólares en una sola mañanacuando los contratos de futuros de soja se desplomaron tras el anuncio chino de los aranceles. La Asociación Estadounidense de la Soja, un sindicato de agricultores, ha afirmado que los aranceles chinos serían «devastadores».

Las empresas chinastambién han expresado su esperanza de que pueda evitarse una guerra comercial y han afirmado que las acusaciones de prácticas desleales carecen de fundamento.

Dadas las cadenas de suministro globalizadas de hoy, las repercusiones podrían extenderse mucho más allá de Estados Unidos y China. Los fabricantes de automóviles alemanes, por ejemplo, temen que los aranceles afecten a los automóviles fabricados por sus filiales en China y vendidos en Estados Unidos.

¿Y quiénes salen ganando?

Los productores estadounidenses de metales han aplaudido los aranceles,y han dicho que aumentarán la producción para compensar la pérdida de importaciones. Los trabajadores del metal esperan que la medida revitalice una industria muy castigada. El presidente del sindicato United Steelworkers ha sostenido que los aranceles ayudarán a crear puestos de trabajo y proteger un sector esencial para la seguridad nacional.

Las empresas tecnológicas estadounidenses también podrían beneficiarse si China modifica sus políticas sobre propiedad intelectual como resultado de la presión comercial. Actualmente, China exige a las empresas tecnológicas extranjeras que se asocien con socios nacionales y compartan con ellos su propiedad intelectual.

El enfrentamiento entre las dos potencias económicas también podría beneficiar a algunos terceros. Por ejemplo, China es el mayor comprador de soja del mundo: importa el 60 % de la cosecha mundial disponible en el mercado. A medida que la soja estadounidense se encarezca, podrían beneficiarse exportadores como Brasil y Argentina. Del mismo modo, grandes exportadores de carne de cerdo, como Alemania, podrían obtener beneficios económicos directos de la disputa.

¿Qué ocurrirá ahora?

China ha dicho que responderá «a cualquier precio» a nuevas medidas comerciales. Por otro lado, los chinos han dicho que, si Trump retira los aranceles, ellos harán lo mismo. Este es el resultado que parecen preferir los mercados financieros, sobre todo porque China es el mayor acreedor de Estados Unidos y podría aprovecharlo si estallara una guerra comercial.

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