La fricción geoeconómica ha golpeado al árbitro comercial del mundo donde más le duele:desmantelando el órgano decisorio que está en el núcleo de la OMC.
La parálisis del Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio, una institución de 24 años concebida para mantener el comercio mundial por buen camino, marca un punto de inflexión. Estados Unidos lleva tiempo quejándose de que la OMC permite injustamente que China subsidie sus exportaciones baratas, y ha apuntado especialmente al Órgano de Apelación. Las tensiones han aumentado al mismo tiempo que el inexorable ascenso de una economía china que amenaza la influencia estadounidense.
La semana pasada, los siete integrantes del Órgano de Apelación quedaron reducidos a uno, al expirar los mandatos de dos de ellos, mientras cuatro vacantes seguían sin cubrirse debido al bloqueo estadounidense a nuevos nombramientos. Normalmente, se requieren tres integrantes para conocer las apelaciones. No está claro si la OMC podrá reactivar el órgano o idear un nuevo mecanismo para resolver cuestiones espinosas. En sus palabras de despedida pronunciadas a principios de este año, un antiguo integrante del Órgano de Apelación advirtió que volver a un sistema anterior a la OMC podría significar regresar a uno en el que la fuerza prevalece sobre el derecho.
China, en el punto de mira
El Órgano de Apelación de la OMC puede confirmar, modificar o revocar las conclusiones de los grupos de expertos que habitualmente se encargan de examinar controversias; sus informes suelen ser la última palabra en conflictos geoeconómicos graves. Entre las decisiones destacadas del pasado figuran una disputa sobre el «régimen bananero» de la Unión Europea y la prohibición estadounidense de importar camarones de países asiáticos que faenaban con redes de arrastre de una manera que ponía en peligro a las tortugas marinas. Cada año, los países presentan decenas de controversias ante la OMC, aunque no todas terminan en un fallo del Órgano de Apelación. Muchas se han debido al enfrentamiento de Estados Unidos con la segunda economía más grande del mundo:

Un escenario muy distinto
El panorama del comercio mundial era muy diferente cuando surgió la OMC. Esto se debe en gran medida al posterior desarrollo de China como potencia exportadora. Aquí vemos la participación de distintos países en las exportaciones mundiales de mercancías, expresada en dólares estadounidenses, en 1995 —año de fundación de la OMC— y en 2018:


Un crecimiento impresionante
El creciente peso comercial de China se sustenta en el rápido crecimiento económico del país durante las últimas décadas. El PIB chino creció hasta un 14,2 % anual durante la década de 1990 y, cuando el país se incorporó a la OMC en 2001, su PIB había alcanzado los 1,3 billones de dólares. Para 2018, el PIB llegaría a los 13,6 billones de dólares.

Para conocer mejor el contexto, aquí tienen una serie de enlaces a lecturas más detalladas, cortesía de la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro Económico Mundial:
- Lo cierto es que China solo ha sido demandada en el 12,6 % de las controversias presentadas ante la OMC desde que se convirtió en miembro, una proporción acorde con su participación en las exportaciones mundiales. Desmantelar el Órgano de Apelación de la OMC no es una solución, pero quizá sí lo sea cambiar sus reglas para que ningún país pueda bloquear por sí solo a un candidato para integrar el órgano. (Project Syndicate)
- Estados Unidos aplaudió inicialmente la adhesión de China a la OMC. Pero, aproximadamente una década después, surgió un debate politizado sobre los efectos de la política económica china en Estados Unidos, seguido de una oleada de reclamaciones ante la OMC. Todas se resolvieron con éxito o se fallaron a favor de Estados Unidos. (Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad)
- Los miembros de la OMC siguen recurriendo a grupos de expertos para resolver controversias comerciales, lo que sugiere que aún confían en la capacidad de la organización para resolver un impasse. Sin embargo, sin un Órgano de Apelación operativo en uno de los extremos del sistema, este pierde previsibilidad y podría acabar colapsando. (Vox)
- La condición de China en la OMC como «miembro en desarrollo», que podría darle derecho a un trato especial, ha sido un punto de fricción para Estados Unidos. Aunque China quizá haya renunciado a la mayor parte del trato especial, tampoco ha cumplido compromisos como notificar cuándo subsidia su enorme industria pesquera. (CEPS)
- Cuando el comercio se resiente, también lo hace la economía mundial. Ahora se prevé un mayor debilitamiento, en especial debido a las persistentes fricciones comerciales. La OMC rebajó recientemente su previsión de crecimiento anual del comercio mundial en 2019 del 2,6 % a apenas el 1,2 %, y el riesgo de una recesión mundial ha aumentado en paralelo. (Brookings)
- Muchos partidarios del Brexit en el Reino Unido consideran que la OMC es un marco deseable para gestionar de forma independiente el comercio mundial una vez que el país se separe de la UE. Sin embargo, incluso antes de que se redujera el Órgano de Apelación de la organización, la OMC ya se había visto debilitada por normas obsoletas, la política comercial estadounidense y el apoyo de China a sus propias industrias. (LSE)
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