La Unión del Magreb es uno de los bloques comerciales con peor desempeño del mundo. Cinco maneras de cambiarlo

People stand near a border post on the Algerian side of the Morocco-Algeria border in the north east of Morocco July 31, 2011
The Maghreb is the perfect example of a region whose countries have been unable to find their way to a deeper integrationImage: REUTERS/Youssef Boudlal
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En el mundo actual, cada vez resulta más difícil que los países no integrados sean viables desde el punto de vista económico o político. No es sostenible que los países permanezcan aislados en su propia burbuja; deben superar su mentalidad competitiva y buscar formas de cooperar con sus pares.

El Magreb, en el norte de África, es el ejemplo perfecto de una región cuyos países no han logrado avanzar hacia una integración más profunda. Entre los cinco países de la región —Argelia, Libia, Mauritania, Marruecos y Túnez— solo existe el nivel más básico de cooperación, pese a que la Unión del Magreb Árabe se creó hace más de 25 años con el objetivo de construir un poderoso bloque económico en la región.

El potencial de la región es enorme, sobre todo si sus países pueden trabajar juntos. Sin embargo, el comercio entre los países del Magreb representa apenas el 4,8 % de su volumen comercial, según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África, y menos del 2 % del producto interno bruto (PIB) combinado de la subregión, según el Banco Mundial. Esta región es uno de los bloques comerciales con peor desempeño del mundo.

Si los cinco países del Magreb estuvieran integrados, cada uno lograría un aumento mínimo del 5 % del PIB. Un informe del Banco Mundial sobre la integración económica en el Magreb calculó que una integración más profunda, incluida la liberalización de los servicios y la reforma de las normas de inversión, habría aumentado el PIB real per cápita entre 2005 y 2015 en un 34 % en Argelia, un 27 % en Marruecos y un 24 % en Túnez.

Una mayor cooperación entre los países del Magreb podría impulsar enormemente la economía de la regiónImage: Asociación de Estudios del Magreb

En lugar de centrarse en los problemas o incluso en sus raíces —ideológicas o económicas—, los países del Magreb deberían buscar soluciones. ¿Por qué no aprender de regiones integradas como Europa, los países del Golfo o la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, consideradas, en cierta medida, casos exitosos de integración regional?

Para lograr una integración más fructífera y profunda, los países del Magreb deberían trabajar estrechamente con el objetivo de aplicar las cinco recomendaciones que se exponen a continuación.

1. Implantar la libre circulación de bienes, personas, servicios y capitales. Esto comienza por abrir las fronteras entre países vecinos. Las fronteras entre Argelia y Marruecos —los dos países más grandes de la región— están cerradas desde 1994, y solo es posible desplazarse entre ellos en vuelos diarios entre Casablanca y Argel. Es absurdo que las mercancías tengan que transitar entre estos países vecinos por el puerto francés de Marsella cuando podrían cruzar directamente por tierra. Una infraestructura eficaz e integrada entre los países, en especial ferroviaria y vial, será clave para lograr este objetivo; y, por supuesto, no podrá alcanzarse sin eliminar los aranceles, las barreras comerciales y los cupos para crear un verdadero mercado único.

No debemos olvidar que, para implantar la libre circulación de bienes, los países del Magreb deberían abordar la armonización de las normas, lo que propiciará una mejor cooperación económica y política. Los cinco Estados miembros deberían aprovechar que mantienen un intenso comercio con Europa para estandarizar y armonizar muchas leyes a nivel del Magreb.

2. Cooperación en materia de seguridad. El intercambio de información al más alto nivel creará una región más segura y, por tanto, atraerá más inversión extranjera directa y más turistas. La situación en el vecindario de la región es demasiado caótica como para que los cinco países no cooperen para resolver estos problemas. Los inversores buscan estabilidad política y seguridad, y el costo de la falta de cooperación intrarregional es sencillamente demasiado alto.

3. Fabricado en el Magreb. Los países del Magreb pueden ayudarse mutuamente en muchos ámbitos. Dentro de la región, Argelia y Libia, ricas en recursos, pueden abastecer las necesidades de sus vecinos. Túnez y Marruecos, con sus sectores agrícola y de servicios, pueden atender las necesidades de los demás países del Magreb antes siquiera de pensar en exportar a Europa.

En el plano externo, los cinco países deberían exportar como bloque. Hasta ahora, siempre han competido entre sí en sectores como la fabricación de automóviles, los textiles y los servicios. Sin embargo, los países del Magreb ya se apoyan mutuamente en algunos ámbitos, como el sector energético: por ejemplo, Marruecos recibe electricidad de Argelia los viernes y se la devuelve los domingos (el viernes es día libre en Argelia, mientras que el domingo es laborable).

4. Cooperación con el Sur. Los países del Magreb no deberían darle la espalda al África subsahariana, que durante décadas la región ha percibido como una amenaza en términos de migración, delincuencia e ideología política. Sin embargo, hoy África es una tierra de oportunidades y puede ser la solución a muchos de los problemas del Magreb. El África subsahariana es un socio viable para una cooperación económica y política sostenible.

5. Integración política. Los países del Magreb deben cooperar y formular una política social común, sobre todo en ámbitos como la educación y las relaciones exteriores, e incluso —¿por qué no?— crear instituciones políticas comunes. Este proceso debería comenzar por reforzar el papel de la Unión del Magreb.

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