Este es el impacto de la UE en el comercio

European Union flags fly outside the European Commission headquarters in Brussels June 15, 2005. The EU budget battle and salvaging the proposed constitution will top the summit agenda for the 25-nation bloc when it meets on June 16-17 at its Brussels headquarters. UNICS REUTERS/Thierry Roge THR/CCK - RTREFSU
The Single Market has increased trade between EU members by 109%.Image: REUTERS/Thierry Roge
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Vivimos en una época de crecientes dudas entre la población general y los responsables políticos sobre los beneficios de la apertura comercial, como demuestra la expansión de plataformas políticas antiglobalización en los países occidentales. La investigación económica sobre el «síndrome de China» también ha propagado la idea de que quizá se hayan subestimado los costes de la globalización (Autor et al. 2016). En Europa, el Brexit es el elemento más visible de lo que parece ser un resurgimiento del euroescepticismo.1 En este contexto, se ha debatido y cuestionado especialmente cuánto valor tiene la integración de los mercados en Europa.

En un artículo reciente, evaluamos las consecuencias de la UE para el bienestar, el proceso de integración regional más ambicioso hasta la fecha (Mayer et al. 2018). Sesenta años después de la entrada en vigor del Tratado de Roma y un cuarto de siglo después de la puesta en marcha del programa del mercado único, creemos que es un buen momento para volver a evaluar los beneficios que los miembros de la UE han obtenido de la integración comercial desde 1958 y los costes de dar marcha atrás. En el ámbito académico, es una feliz coincidencia que las técnicas disponibles para estimar esos beneficios y costes hayan alcanzado la madurez, lo que permite cuantificar con relativa facilidad distintos escenarios que podrían caracterizar el futuro próximo del continente.

Estimaciones gravitatorias de los efectos de la UE en el comercio

Evaluar el coste de no pertenecer a la UE —es decir, los beneficios comerciales del mercado único o, alternativamente, el coste a largo plazo de su desintegración— implica calcular qué proporción del comercio efectivo se debe a los marcos institucionales vigentes. La ecuación gravitatoria es la herramienta natural para este análisis. En su versión moderna, la gravedad explica los valores del comercio bilateral mediante un amplio conjunto de efectos fijos que recogen todos los factores que afectan a (1) la propensión exportadora total de un país en un año determinado; (2) su propensión importadora general; y (3) factores bilaterales fijos, como los vínculos históricos o la distancia física. Los dos primeros conjuntos de esta multitud de efectos fijos se denominan términos de «resistencia multilateral» y hacen que la estimación sea coherente con los fundamentos subyacentes del modelo gravitatorio. El tercer conjunto nos permite centrarnos en lo que realmente importa: la influencia de los factores de los costes del comercio bilateral, estimada únicamente a partir de sus cambios a lo largo del tiempo. Entre ellos, los acuerdos regionales —y, en particular, los europeos— son de interés central para nuestro análisis. Nuestra estrategia de estimación compara el comercio bilateral entre dos países miembros antes y después de la implantación de la UE con la evolución del comercio entre pares similares de países no miembros durante el mismo período.

La figura 1 muestra visualmente nuestro principal resultado en este ámbito. Representa la evolución a lo largo del tiempo del efecto de la UE en la promoción del comercio de bienes, según los dos principales métodos de estimación utilizados en la bibliografía: mínimos cuadrados ordinarios (MCO) lineales en logaritmos, el método tradicional, y máxima verosimilitud seudopoisónica (PPML, por sus siglas en inglés), recomendada por Santos Silva y Tenreyro (2006). También destacamos dos fechas importantes:

1968, que marca el final del período de transición de la Comunidad Económica Europea (a partir de entonces, los aranceles entre los miembros son uniformemente cero, se suprimen las restricciones cuantitativas y se aplica el arancel exterior común a terceros países); y 1993, fecha de entrada en vigor del mercado único.

La tendencia general es bastante clara en ambos casos: el efecto de la UE es grande y aumenta con el tiempo.

Nuestros resultados también muestran que la UE constituye una vía de integración comercial profunda, que va mucho más allá de los recortes arancelarios: el impacto comercial del mercado único es más de tres veces mayor que el efecto de un acuerdo regional «habitual».

Figura 1 El efecto de la integración europea en el comercio a lo largo del tiempo

(a) MCO

Image: VOX

(b) PPML

Image: VOX

¿Por qué es tan grande el impacto comercial estimado de la UE? En primer lugar, porque las disposiciones relativas a las barreras al comercio de bienes son mucho más profundas en la UE que la habitual eliminación de aranceles en los acuerdos comerciales regionales (ACR). El tratamiento de las normas es especialmente ilustrativo: el principio de reconocimiento mutuo va mucho más allá de la armonización habitual de las normas sobre productos para reducir el coste de cumplir los requisitos normativos en los mercados de destino. Además, la tutela del Tribunal de Justicia de la Unión Europea probablemente reduce la incertidumbre sobre la política comercial.

Sin embargo, es probable que otras dimensiones del mercado único, no relacionadas directamente con el comercio de bienes, favorezcan una mayor integración comercial entre los miembros de la UE. Las cuatro libertades que garantiza el mercado único permiten la libre circulación de bienes, servicios, capital y mano de obra, que probablemente se complementan de formas complejas. Por ejemplo, es probable que la liberalización del comercio de servicios aumente el comercio de bienes, ya que la venta de servicios complementarios incrementa la rentabilidad de los exportadores de productos manufacturados. A su vez, la libre circulación de trabajadores facilita la prestación de servicios en el extranjero mediante la movilidad de empleados o la presencia comercial a través de filiales, lo que podría impulsar las exportaciones de bienes o servicios. Nuestro enfoque gravitatorio ex post puede captar esta naturaleza multidimensional del proceso de integración europea. Pese a contar con datos menos sólidos, también constatamos que la UE aumenta el comercio de servicios más allá de lo que permiten los ACR habituales, aunque el efecto es la mitad de intenso que en el comercio de bienes.

Los efectos de la pertenencia a la UE sobre el bienestar

Las estimaciones gravitatorias proporcionan «efectos comerciales parciales» de la UE, al neutralizar los efectos de equilibrio general que se producen por cambios en los términos de resistencia multilateral y en el PIB. Una evaluación adecuada de los beneficios de la UE debería tener en cuenta la reorientación del gasto de los consumidores a raíz de los cambios de precios que implica el experimento de política. Por ejemplo, cuando los exportadores franceses obtienen un mejor acceso a los mercados alemanes, es probable que los consumidores alemanes consuman más productos franceses y menos productos estadounidenses, de modo que las políticas comerciales preferenciales generan tanto efectos de creación de comercio como de desviación del comercio. Esto implica resolver cuáles serían los flujos comerciales y los PIB que predice el modelo en ausencia de la UE.3 Al comparar esas predicciones con el comercio y los ingresos reales, se pueden calcular los efectos de la pertenencia a la UE sobre el bienestar. Los escenarios contrafactuales que analizamos comparan la situación actual con: i) una situación sin el mercado único (es decir, el regreso a un acuerdo comercial regional estándar); y ii) un colapso total de la UE, en el que todos los flujos comerciales bilaterales europeos se regirían por las normas de la OMC.

En nuestra simulación preferida, se estima que el mercado único ha aumentado el comercio entre los miembros de la UE en un promedio del 109 % para los bienes y del 58 % para los servicios comerciables. Se calcula que los beneficios asociados para el bienestar derivados de la integración comercial de la UE alcanzan el 4,4 % para el país europeo promedio (ponderado según el tamaño de la economía). Sin embargo, no todos los países se han beneficiado en la misma medida. Para ilustrar gráficamente la distribución de esos beneficios, la figura 2 muestra dos mapas. El de la izquierda representa los aumentos del comercio y el de la derecha, los cambios en el bienestar de cada uno de los 28 países de la UE. Los beneficios para el bienestar derivados de la integración de la UE son considerablemente mayores para las economías pequeñas y abiertas que para los grandes miembros de la UE. También resulta muy llamativo que los países de Europa del Este hayan sido grandes beneficiarios del proceso de integración. Por ejemplo, Hungría perdería el 4,7 % del PIB real en el escenario más optimista y el 17,7 % en el peor. Las pérdidas más importantes se producen cuando se tienen en cuenta los insumos intermedios, lo que sugiere que deshacer los profundos vínculos entre insumos y productos que Europa del Este ha construido con la «Vieja Europa» tendría un coste considerable.

Figura 2 El efecto de la integración europea en el comercio de bienes y el bienestar

Image: VOX

El efecto dominó del Brexit

Aunque todavía no está del todo claro cuál será la traducción concreta del voto a favor del Brexit, es importante tener en cuenta este efecto al evaluar las consecuencias para el bienestar de los miembros que permanecen. Esto resulta especialmente pertinente al estimar el potencial de un «efecto dominó», por el que la salida de un miembro influyente podría reducir los incentivos para que otros sigan formando parte del club (Baldwin, 1993; Baldwin y Jaimovich, 2012). Por ello, simulamos el regreso a un acuerdo regional estándar tanto con la salida del Reino Unido del mercado único como sin ella. Está claro que el Brexit reduce los beneficios de la integración de la UE para los miembros restantes. La reducción media de los beneficios para el bienestar derivados de la UE es del 0,5 %, lo que representa una pequeña parte de los beneficios totales estimados de la integración comercial actual (entre el 2 % y el 8 %). Aunque, en promedio, los beneficios perdidos son reducidos, pueden ser considerables para determinados países que mantienen vínculos especiales con la economía británica. En el caso de Irlanda, especialmente expuesta a la salida de su principal socio económico, la reducción de los beneficios de la integración de la UE se acerca al 40 %. Malta y Chipre también experimentan una reducción considerable de los beneficios que obtienen de la UE tras el Brexit.

Creemos que este ejercicio, basado en herramientas habituales de la bibliografía sobre comercio, ofrece órdenes de magnitud pertinentes de los beneficios comerciales de la integración europea y aportaciones importantes al debate político actual. Sin embargo, el alcance de nuestro análisis es limitado. Nos centramos en la integración comercial y, por tanto, no abordamos otras dimensiones de la integración europea, como la libre circulación de capital y mano de obra, la unión monetaria o los beneficios no económicos. Además, nuestro marco no incluye beneficios dinámicos, que son ambiguos tanto en la teoría como en la evidencia empírica.4 Los países miembros pueden beneficiarse de una provisión más eficiente de bienes públicos a nivel supranacional (por ejemplo, la política comercial exterior, la política de competencia, la política monetaria, etc.) y también incurrir en costes relacionados con la heterogeneidad de preferencias entre los miembros.

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