5 formas de facilitar el comercio electrónico mundial para todos

A worker stacks a shipping trailer with boxed items for delivery at Amazon's distribution center in Phoenix, Arizona November 22, 2013. The web-based retailer is preparing for Cyber Monday, traditionally the busiest day of the year for online purchases, which falls on December 2 in 2013. REUTERS/Ralph D. Freso (UNITED STATES - Tags: BUSINESS EMPLOYMENT) - GM1E9BN0UTE01
Small businesses face big barriers to global trade. But online shopping can helpImage: REUTERS/Ralph D. Freso
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Es temporada de compras en línea. En lugar de enfrentarte a las tiendas de la calle principal, ¿por qué no abres el navegador? Las ventas mundiales del comercio electrónico alcanzaron una cifra estimada de 25,3 billones de dólares en 2015 y probablemente han seguido creciendo desde entonces.

Internet hace que compradores y vendedores sean más visibles y accesibles entre sí, tanto a nivel local como mundial. El aspecto internacional es realmente interesante. La posibilidad de conectarse rápida y eficazmente con varios mercados puede ser una gran ventaja para las pequeñas empresas y un gran atractivo para los consumidores. Sin el comercio electrónico, establecer una presencia física en varios mercados puede resultar costoso, y es posible que la demanda de los consumidores tampoco esté siempre clara. Encuesta tras encuesta ha demostrado que la principal limitación para comprar y vender a través de las fronteras es la falta de información, precisamente aquello en lo que destaca Internet.

En todas partes, los emprendedores sueñan con que su empresa emergente “nazca global”, encuentre un nicho y llegue a clientes de todo el mundo desde el primer día. MercadoLibre, la mayor plataforma de comercio electrónico de América Latina, empezó en un garaje en 1999 con 100 productos en un sitio web.

Por desgracia, el comercio electrónico internacional no siempre es fácil. El comercio electrónico transfronterizo representa alrededor del 7 % del comercio electrónico total entre empresas y consumidores, y aún menos en algunas regiones. ¿Cuándo fue la última vez que pediste algo por Internet desde el otro lado del mundo?

Incluso en mercados desarrollados y muy integrados como Francia y Alemania, intenta comprar un libro o una película al otro lado de una frontera física que ya no se ve y comprobarás que sigue muy presente en el ciberespacio. Los “comerciantes de maleta” que llevan compras en línea de un país a otro siguen siendo una comunidad activa.

Los obstáculos que frenan el comercio electrónico transfronterizo abarcan desde el acceso limitado a los pagos electrónicos, la logística y los costes de entrega, el acceso a almacenes y los procesos de devolución de productos, hasta las complejas normas de protección al consumidor, las tarifas de las plataformas de comercio electrónico, los comercios que protegen las diferencias de precios y la falta de conocimientos técnicos y empresariales.

Así que, aunque el potencial del comercio electrónico mundial empieza a despuntar, todavía no hemos llegado a ese punto. Sin duda, se podría hacer más para garantizar que estas nuevas oportunidades impulsadas por la tecnología se aprovechen ampliamente. Aquí tienes cinco opciones para considerar:

1. Reducir la brecha digital

El comercio electrónico no puede funcionar sin una conexión fiable a Internet. Cerca de cuatro mil millones de personas en todo el mundo todavía no tienen acceso a Internet o no lo usan. La infraestructura es un obstáculo importante, sobre todo en las zonas rurales. La banda ancha de alta velocidad puede ser inasequible en muchos lugares. La falta de contenido pertinente a nivel local y de competencias también supone un freno.

Image: Internet para todos: Un marco para acelerar el acceso y la adopción de Internet, Foro Económico Mundial

La complejidad de estos desafíos requiere una respuesta multidimensional. La iniciativa Internet para todos reúne, por ejemplo, a organizaciones líderes de los sectores empresarial, de la sociedad civil y gubernamental para crear alianzas que aborden las barreras al acceso y al uso de Internet. Actualmente, la iniciativa lleva a cabo proyectos en cuatro países: Ruanda, Sudáfrica, Jordania y Argentina. Los enfoques varían según las necesidades locales: en algunos casos se trabaja en competencias digitales y, en otros, en la conectividad para las personas refugiadas.

2. Definir cómo facilitar el comercio electrónico

En general, hace falta un consenso más amplio sobre las mejores prácticas para facilitar el comercio electrónico. Algunas herramientas de comercio electrónico existen desde hace un par de décadas o más. Del mismo modo, las políticas relacionadas con las transacciones electrónicas llevan mucho tiempo vigentes en algunos lugares.

Sin embargo, los enfoques varían de un país a otro y no siempre tienen en cuenta la dimensión transfronteriza. Es posible que las comunidades encargadas de las políticas en distintos aspectos del comercio electrónico tampoco conozcan el trabajo de las demás. Por ejemplo, la colaboración entre los organismos reguladores del sistema financiero y la comunidad comercial no es tan estrecha como podría ser en el ámbito de los pagos electrónicos sin fronteras. Es posible que no siempre estén claros los desafíos específicos que afrontan las pequeñas empresas en el comercio electrónico, ni las soluciones. También podrían explorarse iniciativas de apoyo por parte del sector.

Una nueva iniciativa para facilitar el comercio electrónico, liderada por el Foro, la OMC y eWTP, busca reunir a voces destacadas de gobiernos, empresas y otras partes interesadas para entablar un diálogo público-privado sobre políticas y prácticas de comercio electrónico que beneficien a las pequeñas empresas. La colaboración seguirá examinando estas cuestiones para impulsar una economía mundial más inclusiva.

3. Actuar sobre la base de buenos datos

Actualmente, el comercio electrónico es bastante difícil de medir debido a las diferencias entre las definiciones nacionales, las metodologías y el alcance de la recopilación de datos. La falta de datos sobre el comercio electrónico dificulta la formulación de políticas específicas y afecta a la toma de decisiones y las inversiones de las empresas. La falta de datos también puede alimentar temores: ¿está la economía digital facilitando la evasión del IVA y prácticas similares?

Un esfuerzo conjunto de varios organismos de las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales, como la Unión Postal Universal, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Aduanas y la Organización Mundial del Comercio (OMC), para mejorar la medición del comercio electrónico transfronterizo es un paso útil en la dirección correcta para propiciar un debate bien fundamentado.

4. Aprovechar los acuerdos comerciales

Hace cuatro años, los miembros de la OMC acordaron un tratado comercial para reducir la burocracia en el cruce de fronteras de las mercancías. El Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) beneficia a las pequeñas empresas y al comercio electrónico. Como este tipo de comercio suele implicar paquetes de menor valor, los costes adicionales de las transacciones reducen los márgenes. Las largas demoras entre el pedido y la entrega pueden afectar a las valoraciones y la confianza de los consumidores.

La colaboración entre gobiernos en materia de políticas comerciales en otros ámbitos también podría ayudar. Alrededor del 27 % de los acuerdos de libre comercio notificados a la OMC ya incluyen “capítulos sobre comercio electrónico”. Estos abordan cuestiones como la transparencia y la cooperación regulatorias, las aduanas digitalizadas, la protección de los consumidores en línea y el desarrollo de capacidades, entre otras. Los capítulos podrían servir de base para examinar cómo puede contribuir la política comercial a promover las mejores prácticas o resolver problemas.

5. Integración digital regional

El impacto del comercio electrónico y las respuestas ante este distan mucho de ser uniformes en todos los países. Sin embargo, los enfoques regionales ofrecen un terreno de prueba para las mejores prácticas. Un mercado regional también podría ayudar a las pequeñas empresas a probar modelos de exportación.

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) colabora en la integración digital desde el año 2000. Se han logrado buenos avances en algunos ámbitos, como la facilitación del comercio y las transacciones electrónicas, mientras que se necesita más trabajo en torno a la gobernanza de los flujos de datos, la resolución de disputas transfronterizas y los pagos digitales. Por otra parte, las economías de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) acordaron en 1998 un plan de acción sobre comercio electrónico para trabajar en los flujos nacionales e internacionales; se centraron en las necesidades de las pequeñas empresas y fomentaron una mejor recopilación y medición de datos. Desde entonces, el grupo ha seguido realizando esfuerzos.

En otras regiones, los países de la Alianza del Pacífico —entre ellos Chile, Colombia, Perú y México— han incluido un capítulo sobre comercio electrónico en acuerdos de integración recientes. Por su parte, la UE se propone lograr un mercado único digital mejorado para 2020, con el fin de impulsar el empleo y otros beneficios.

El futuro del comercio está en línea

Últimamente, el comercio mundial ha sido objeto de críticas. Algunas personas consideran que les quita el empleo. Otras creen que las reglas son injustas o no sienten que obtengan beneficio alguno.

Es cierto que las oportunidades de una economía mundial abierta todavía no han beneficiado a todos. Las pequeñas empresas se enfrentan a muchos obstáculos para expandirse a escala mundial. Si el comercio electrónico les facilita el acceso a los mercados internacionales, podría cambiar esta situación y acercarnos a una economía mundial inclusiva.

Las opiniones expresadas son las de los autores y no las del Foro Económico Mundial.

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