Enviados especiales de la COP30: así se pueden abordar las emisiones en el comercio

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  • Alrededor de una cuarta parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero se incorpora al comercio internacional.

  • Sin embargo, las emisiones relacionadas con el comercio quedan actualmente fuera de los marcos mundiales de información climática.

  • Dos enviados especiales de la COP30, el Dr. Arunabha Ghosh y la profesora Laurence Tubiana, analizan cómo se pueden abordar las cuestiones relativas a las emisiones en el comercio.

Con casi 200 signatarios, el Acuerdo de París sigue siendo el esfuerzo multilateral más completo para mitigar las causas y hacer frente a los efectos del cambio climático. En noviembre, en la COP30, los signatarios revisarán por tercera vez sus planes climáticos y debatirán sobre una cuestión clave que sigue pendiente: las emisiones en el comercio.

Alrededor del 25 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) se incorpora al comercio internacional, aunque dichas emisiones quedan actualmente fuera de los marcos mundiales de información climática. El diálogo global sobre este tema es fundamental, ya que las emisiones relacionadas con el comercio, por su naturaleza, cruzan fronteras y podrían ser un instrumento para movilizar más financiación para la producción con cero emisiones netas.

Para comprender mejor cómo se pueden abordar las emisiones asociadas al comercio, hablamos con dos enviados especiales de la COP30: el Dr. Arunabha Ghosh, director ejecutivo del Council on Energy, Environment and Water, y la profesora Laurence Tubiana, presidenta y directora ejecutiva de la European Climate Foundation.

Esto es lo que nos contaron.

¿Por qué es importante abordar las emisiones asociadas al comercio?

Profesora Tubiana: Las emisiones territoriales siguen siendo el núcleo de los compromisos de los países en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Los países acordaron en la Convención de Río de 1992 que estas emisiones se basaran en la jurisdicción sobre las actividades realizadas en su territorio. También se consideró un buen enfoque para los compromisos de mitigación. Sin embargo, hoy en día este enfoque presenta un punto ciego: la importante proporción de las emisiones mundiales incorporadas al comercio internacional. Las economías del G20 representan alrededor del 80 % de estas emisiones.

En el caso de Europa, la cuestión es especialmente apremiante: las emisiones importadas por la UE representan casi el 40 % de su huella total de GEI, una estimación conservadora que no incluye las emisiones derivadas de la deforestación. Necesitamos que estas emisiones se integren en los cuadros de mando de los responsables políticos cuando se trate de objetivos de mitigación, porque, mediante sus normas de acceso a los mercados, los países tienen la posibilidad de inducir prácticas de producción con menos carbono en el extranjero y un menor consumo de carbono en el país.

Dicho esto, es también importante reconocer los riesgos de una protección indebida del mercado en este ámbito normativo. El diálogo es clave para lograr un equilibrio. Elaborar políticas basadas en las emisiones de GEI incorporadas en las cadenas de suministro internacionales puede ser el punto de partida de una agenda más cooperativa en materia de comercio, inversión y clima en un momento de notable inestabilidad mundial.

¿Cómo se puede avanzar en la inclusión de las emisiones del comercio en el programa de la COP de la CMNUCC?

Dr. Ghosh: Las emisiones incorporadas al comercio internacional representan entre el 20 y el 30 % de las emisiones mundiales de CO₂, lo que subraya la necesidad crítica de alinear la política comercial y la política climática. Que esta cuestión haya entrado en los debates de la COP de la CMNUCC solo recientemente refleja tanto su complejidad como su creciente importancia en el contexto de la descarbonización mundial. Para avanzar de forma constructiva en este debate será necesario establecer definiciones claras, garantizar la transparencia, respetar los principios de diferenciación y fomentar la cooperación internacional.

A medida que mecanismos como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) cobran protagonismo, persisten inquietudes sobre su origen unilateral, así como en torno a la trazabilidad, la clasificación de las emisiones y la equidad comercial. En los países en desarrollo, donde la infraestructura de contabilidad del carbono aún está en evolución, las empresas podrían tener dificultades para cumplir los complejos requisitos de información del CBAM, especialmente en cadenas de suministro ascendentes y de varios niveles. Estos riesgos deben abordarse mediante el apoyo internacional, el fortalecimiento de capacidades y marcos de datos interoperables.

Al mismo tiempo, las medidas climáticas relacionadas con el comercio pueden desempeñar un papel positivo si se diseñan bien: apoyando la diversificación de las cadenas de suministro, facilitando reducciones arancelarias para las tecnologías de mitigación y movilizando inversiones mediante vínculos entre los mercados de carbono. En la práctica, estas oportunidades siguen siendo limitadas. Garantizar la equidad procedimental es igualmente importante. Las evaluaciones de las medidas de respuesta, los sistemas de notificación que fomenten la transparencia multilateral y las obligaciones diferenciadas, como las exenciones o los calendarios escalonados para los países de ingreso mediano bajo y bajo, pueden prevenir perjuicios no deseados y apoyar una transición justa.

De cara al futuro, la comunidad mundial debe integrar la equidad, la flexibilidad y las prioridades de desarrollo en el centro de la acción climática relacionada con el comercio. Será necesaria una coordinación institucional en un momento en que las instituciones multilaterales también están siendo cuestionadas. Existe un riesgo real de que las emisiones en el comercio añadan otra fuente de tensión multilateral, a menos que se realice un esfuerzo deliberado para diseñar vías hacia una economía mundial más justa, inclusiva y sostenible. Una agenda climática y comercial justa y favorable al desarrollo requiere una cooperación multilateral que integre la equidad en su núcleo y que empodere a los actores más pequeños y a las economías más pobres para que den forma y compartan activamente los beneficios de la transición verde mundial.

¿Qué enfoque podría ayudar a los países a encontrar vías de colaboración?

Profesora Tubiana: Algunos miembros de la CMNUCC han empezado a reconocer la importancia de las emisiones de GEI incorporadas en el comercio. Como ejemplo de este impulso, las últimas contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) de Estados Unidos incluso se comprometieron a «desarrollar un nuevo marco comercial, basado en datos precisos sobre la intensidad de emisiones de los bienes comercializados, que incentive la reducción de las emisiones industriales a través de las fronteras y apoye la competitividad de la fabricación limpia». El debate ha quedado en gran medida vinculado al concepto de fuga de carbono, generalmente en relación con industrias intensivas en emisiones, expuestas al comercio y políticamente sensibles, y a las denominadas medidas unilaterales para hacerle frente.

Creo que esto es un motivo de irritación para muchos países en el contexto de la COP y que añadir un debate sobre las emisiones incorporadas no será productivo en esta etapa. Pero las Partes deben examinar más de cerca las emisiones incorporadas en el comercio y darse cuenta de que sus importaciones impulsan las emisiones de sus socios comerciales.

Esto puede ser el punto de partida de conversaciones bilaterales sobre un apoyo específico, de carácter normativo o financiero, para reducir las emisiones incorporadas. Quizás sea demasiado pronto para la CMNUCC. Pero veo muchas ventajas para que los países generen y analicen estos datos de forma colectiva. Espero que reconozcan esta interdependencia («mis importaciones son tus emisiones») y reflexionen sobre las formas de abordarla.

¿Cómo pueden los países abordar las emisiones del comercio a través de sus NDC?

Dr. Ghosh: Aunque las emisiones incorporadas, es decir, las asociadas a la producción de bienes comercializados, no se exigen explícitamente en las NDC, considero que los países pueden adoptar varias medidas pertinentes.

En primer lugar, establecer en las NDC plazos claros para alcanzar el máximo de emisiones o el cero neto indica la trayectoria de emisiones prevista de un país, incluidas las asociadas a su base industrial y a los bienes comercializados. Estos anuncios ayudan a los socios comerciales y a los inversores a alinear sus expectativas sobre la intensidad de carbono de las cadenas de suministro.

En segundo lugar, incluir objetivos para toda la economía y para sectores específicos permite a los países centrar la acción allí donde las emisiones incorporadas son más significativas, como en la industria pesada o las cadenas de suministro con alto consumo energético. Los objetivos sectoriales ofrecen claridad normativa a las industrias, animan a los pioneros a adoptar procesos de fabricación más limpios, reducen el riesgo de ecoblanqueo y facilitan una descarbonización temprana y la reorientación de las estrategias de inversión en línea con los objetivos climáticos mundiales.

En tercer lugar, abordar la intensidad de emisiones de los productos comercializados en las NDC puede contribuir a reducir las emisiones incorporadas. Los países pueden incluir objetivos o estrategias para disminuir las emisiones asociadas a las importaciones y exportaciones clave. Esto implicaría establecer normas para la producción con bajas emisiones de carbono, promover las exportaciones ecológicas o incentivar cadenas de suministro más limpias. Estas medidas deben adaptarse a los diversos contextos nacionales, ya que las vías variarán.

En cuarto lugar, orientar la captura de carbono junto con la mitigación puede equilibrar las emisiones incorporadas. Al reforzar los compromisos con los sumideros naturales de carbono, mediante la reforestación, el carbono del suelo o las iniciativas de carbono azul, los países pueden compensar la huella de las emisiones incorporadas, especialmente en los productos básicos comercializados, donde es probable que persistan emisiones residuales a pesar de los esfuerzos de mitigación ambiciosos.

Por último, los países pueden incluir medidas de apoyo a los sistemas de contabilidad del carbono y de trazabilidad en sus planes de aplicación de las NDC. La creación de esta infraestructura ayuda a las industrias a seguir y reducir las emisiones incorporadas y, al mismo tiempo, permite el cumplimiento de las normas mundiales en evolución.

¿Existen oportunidades en las negociaciones comerciales, como las que se mantienen entre la India y la UE?

Profesora Tubiana: La India es la cuarta fuente más importante de la huella de emisiones importadas por la UE, con 70 MtCO2eq en 2021. Es casi la misma cantidad de emisiones que la UE importa de Estados Unidos, aunque Estados Unidos es, en conjunto, el principal socio comercial de la UE y la India ocupa el noveno lugar.

Gran parte de estas emisiones se concentra en un puñado de sectores: productos químicos, metales, maquinaria y productos derivados del petróleo. La UE y la India ya mantienen varias asociaciones estratégicas, entre ellas un diálogo de apoyo en materia de clima, energía, comercio e innovación, puesto en marcha en 2022. Un Consejo de Comercio y Tecnología, creado en 2023, se compromete a desarrollar nuevas normas de bajas emisiones de carbono interoperables y podría facilitar la cuantificación de las emisiones de GEI incorporadas en el comercio bilateral. La India y la UE son ambas importadoras netas de GEI, lo que significa que su consumo procedente del comercio genera una proporción de emisiones mayor que su producción destinada al comercio.

La amplia cooperación intergubernamental que ya existe hoy entre la UE y la India, y el desafío compartido de las emisiones generadas en el extranjero por las importaciones, sientan las bases para cooperar en la cuestión de las emisiones incorporadas en el comercio, sin necesidad de alcanzar un acuerdo comercial preferencial. Respecto a este último, seguimos preocupados por la falta de transparencia procedimental, incluida la ausencia de un mandato público y el acceso limitado a la información para la sociedad civil, así como por el énfasis en reducir los aranceles sin tener en cuenta su intensidad de GEI. Sigue siendo un indicador importante de lo poco alineadas que pueden estar nuestras políticas comerciales con nuestra ambición climática mundial.

¿Qué medidas de política podrían canalizar las inversiones hacia la lucha contra las emisiones del comercio?

Dr. Ghosh: Observamos que una combinación de la demanda de los inversores y la regulación (en algunas jurisdicciones) está impulsando a las empresas a divulgar y gestionar mejor sus emisiones. La mayoría de las jurisdicciones cuentan con normativas de divulgación de sostenibilidad (por ejemplo, BRSR en la India, CSRD y CSDDD en la UE), aunque solo la UE exige actualmente a las empresas que emprendan transiciones hacia el cero neto en el marco de su Directiva sobre diligencia debida de sostenibilidad empresarial. Un total de 1.203 empresas a nivel mundial, entre ellas 30 empresas de la India, han declarado objetivos de cero emisiones netas (a 30 de mayo de 2025).

Tanto si una empresa divulga sus emisiones como si emprende una transición hacia el cero neto, tiene un incentivo para invertir en la descarbonización de su cadena de suministro con el fin de demostrar un desempeño ambiental superior. Del mismo modo, los socios de la cadena de suministro de las grandes corporaciones tienen un incentivo para descarbonizar sus propias operaciones y posicionarse mejor dentro de cadenas de suministro en las que es probable que cambien las normas. De hecho, las grandes corporaciones de algunas jurisdicciones (Tata y Hindalco en la India) llevan a cabo de forma voluntaria el fortalecimiento de las capacidades de sus socios de la cadena de suministro para la presentación de informes sobre emisiones.

Además, los regímenes emergentes de impuestos fronterizos sobre el carbono podrían exigir la contabilización de las emisiones incorporadas para determinar los impuestos aplicables (Comisión Europea, 2023). Por ejemplo, el CBAM de la UE exige la notificación de las emisiones incorporadas de los precursores pertinentes para determinados tipos de productos (los denominados bienes complejos). Estas medidas podrían incentivar la reducción de las emisiones incorporadas en la cadena de suministro.

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