¿Cómo podemos fortalecer el comercio en Asia Oriental?

¿Cómo podemos fortalecer el comercio en Asia Oriental?
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En 1848, el economista y filósofo John Stuart Mill escribió: «Puede decirse sin exageración que la gran magnitud y el rápido incremento del comercio internacional, al ser la principal garantía de la paz mundial, constituye la gran seguridad permanente para el progreso ininterrumpido de las ideas, las instituciones y el carácter de la raza humana».

Esta idea sigue vigente hoy, en una época de creciente tensión geopolítica en Asia y en otras regiones.

El mes pasado, el Foro Económico Mundial publicó la quinta edición de su Informe Mundial sobre Facilitación del Comercio (GETR, por sus siglas en inglés). La integración exitosa en la economía mundial depende de una serie de medidas y políticas. Entre ellas figuran las medidas para reducir los obstáculos fronterizos, como los aranceles y las barreras no arancelarias, a fin de mejorar el acceso a los mercados, así como una administración fronteriza eficiente, una mejor infraestructura y telecomunicaciones, y una seguridad y regulación mejoradas.

Existen pruebas cada vez más sólidas de que estas medidas, agrupadas bajo el concepto de facilitación del comercio, están adquiriendo más importancia que los aranceles y las barreras no arancelarias a la hora de determinar los costos del comercio.

El GETR revela que persisten barreras comerciales significativas que impiden a los países cosechar los beneficios del comercio internacional y acelerar su desarrollo. No es de extrañar que los países en desarrollo sean los que enfrentan los mayores obstáculos.

La evaluación clasifica a 138 economías según su capacidad para facilitar el comercio, y encabezan la lista Singapur, la RAE de Hong Kong y los Países Bajos.

Los miembros de la ASEAN abarcan toda la clasificación; detrás de Singapur, Malasia ocupa el puesto 25.º. Tailandia está en el 57.º, Indonesia en el 58.º y Filipinas en el 64.º. Myanmar, en el puesto 121.º, es la economía de la ASEAN peor clasificada.

Otros países de la región sufren, en distinto grado, la falta de infraestructura de transporte y logística, una conectividad deficiente, trámites burocráticos excesivos y corrupción. La materialización de la Comunidad Económica de la ASEAN depende de su capacidad para reducir estas barreras al comercio.

Existen numerosas formas de hacerlo. Las dirigidas a mejorar el acceso a los mercados son actualmente objeto de intensas negociaciones, mientras los gobiernos intentan equilibrar los intereses, a menudo divergentes, de las distintas partes. Dada la fragilidad actual de la economía mundial y el estado de la gobernanza internacional, es poco probable que se logren avances significativos en las negociaciones sobre acceso a los mercados en el futuro próximo. Las medidas para subsanar los cuellos de botella en infraestructura y las carencias de conectividad forman parte de una estrategia de desarrollo más amplia.

En cambio, mejorar la eficiencia y la transparencia de los procedimientos aduaneros puede generar ganancias considerables con relativa rapidez, a un costo relativamente bajo y con un capital político limitado.

Esto beneficiará por igual a exportadores e importadores. También favorece a los gobiernos, ya que una mejor administración fronteriza incrementa los ingresos gracias a una recaudación tributaria más eficaz.

El Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la Organización Mundial del Comercio, adoptado en diciembre pasado en Bali, ha generado impulso para estas reformas.

Por tanto, reformar la administración fronteriza es una de las formas más sencillas de facilitar el comercio.

La ASEAN y el mundo tienen mucho que ganar. La relación entre comercio y crecimiento, y a su vez entre crecimiento y reducción de la pobreza, está bien establecida. Un estudio realizado por el Foro Económico Mundial en 2012 concluyó que, si todos los países mejoraran la eficiencia fronteriza y la infraestructura hasta alcanzar la mitad del nivel de Singapur, las exportaciones del Sudeste Asiático aumentarían alrededor de un 12 % y el PIB regional crecería un 9 %.

Otro estudio calcula que la aplicación del Acuerdo de la OMC sobre Facilitación del Comercio podría generar ganancias del PIB en torno a 1 billón de dólares para finales de la década. Solo en Asia, estas ganancias ascenderían a aproximadamente 450 000 millones de dólares.

Pese a todas sus virtudes, el comercio no es la solución para todo. Si bien el comercio ayuda a agrandar el pastel, es deber del gobierno velar por que estas ganancias se repartan de manera equitativa. También es responsabilidad del gobierno asegurarse de que las personas cuenten con las competencias necesarias para aprovechar las oportunidades que trae el comercio.

Un siglo antes que Mill, Montesquieu, en El espíritu de las leyes, observó que «la paz es el efecto natural del comercio. Dos naciones que comercian entre sí se vuelven recíprocamente dependientes». En el contexto actual, el comercio sigue siendo un medio para crear prosperidad, oportunidades y paz.

Autor: Thierry Geiger, director asociado y economista, Red Global de Evaluación Comparativa, Foro Económico Mundial

Imagen: Buques de carga con contenedores atracados en el puerto de Qingdao, en Qingdao, provincia de Shandong, China. REUTERS/Stringer

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