Ampliar la financiación para el desarrollo puede traer paz a los países frágiles

Smoke rises over the city following recent shelling in the course of Ukraine-Russia conflict in Donetsk, Ukraine June 20, 2022. Development Finance Initiatives (DFIs) can catalyze growth in fragile states.
Development Finance Initiatives (DFIs) can catalyze growth in fragile states.Image: REUTERS/Alexander Ermochenko
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  • La pobreza, el riesgo económico y la incertidumbre están vinculados a problemas globales como los conflictos, la migración, el terrorismo y la trata de personas.

  • La financiación para el desarrollo desempeña un papel central en la catalización del crecimiento en los países frágiles, pero la falta de incentivos suficientes obstaculiza las inversiones con potencial para construir la paz.

  • Se necesita un cambio en todo el sistema por parte de las IFD, sus accionistas, las entidades del sector privado y los gobiernos y grupos de la sociedad civil de los países frágiles para mejorar los resultados de las inversiones en esos Estados.

Se estima que el número de personas que viven en la pobreza en países frágiles y afectados por conflictos alcanzará los 360 millones para 2030. Sacar de la pobreza a las personas en lugares afectados por una baja capacidad gubernamental, infraestructuras deficientes y un alto riesgo e incertidumbre políticos y económicos es un desafío fundamental y clave para abordar problemas globales como los conflictos, la migración, el terrorismo y la trata de personas. Afrontar este desafío es aún más apremiante ante la inminente inseguridad alimentaria causada por el agravamiento de la crisis climática y el encarecimiento de los alimentos y los combustibles provocado por la guerra en Ucrania.

Soy el convocante del Consejo sobre la Fragilidad de los Estados, que reúne a destacados líderes mundiales comprometidos con abordar los desafíos de la fragilidad estatal. El Consejo reconoce que el crecimiento del sector privado y los empleos, ingresos, bienes y servicios que genera son esenciales para que los países superen la fragilidad. La financiación para el desarrollo desempeña un papel especialmente central en la catalización de este crecimiento en los países frágiles. Con esta perspectiva, el Consejo está haciendo un llamamiento a los actores de la financiación para el desarrollo para que impulsen un crecimiento sólido en los países frágiles mediante un aumento de la inversión.

Catalizador fundamental

En los países frágiles, los conflictos, la corrupción y la debilidad de las instituciones limitan la productividad de las empresas. Además, la viabilidad financiera de las inversiones en empresas se ve socavada por el reducido tamaño de los proyectos y los elevados costes generales. La situación se complica aún más por unas normas ambientales, sociales y de gobernanza que no tienen en cuenta las realidades de invertir en contextos frágiles.

De manera fundamental, la financiación para el desarrollo permite financiar las inversiones y reducir sus riesgos. En particular, se necesitan Instituciones de Financiación para el Desarrollo (IFD) para hacer realidad inversiones con potencial para beneficiar a mercados enteros, como las que permiten desarrollar infraestructuras resilientes, ampliar el acceso a la energía y crear economías digitales capaces de conectar a agricultores y pequeñas empresas con los mercados y la financiación.

La mayor percepción de riesgo en entornos frágiles hace que los inversores privados a menudo no estén dispuestos a aventurarse a invertir allí sin el respaldo de la financiación en condiciones favorables que proporcionan las IFD. Los donantes, los inversores y operadores privados, así como los gobiernos y grupos de la sociedad civil de los países frágiles, también desempeñan funciones vitales para que la financiación para el desarrollo alcance sus objetivos de desarrollo.

Sin embargo, las IFD y otras partes interesadas en la financiación para el desarrollo suelen verse limitadas por obstáculos internos. Por ejemplo, los marcos internos de las IFD limitan su capacidad y disposición para desplegar financiación de alto riesgo y movilizar recursos fundamentales, como compromisos de capital y personal sobre el terreno. Sus equipos de inversión siguen haciendo hincapié en el volumen de acuerdos firmados en lugar del potencial de desarrollo o de construcción de la paz de las inversiones, lo que genera un fuerte sesgo a favor de invertir en mercados más grandes y accesibles.

Además, los accionistas de las IFD a menudo no les proporcionan las herramientas que necesitan para ser más eficaces: recursos adecuados; respaldo claro para asumir mayores riesgos operativos y financieros; y un uso menos limitado de la financiación en condiciones favorables, junto con umbrales de riesgo y rentabilidad más realistas.

Población en situación de pobreza extrema: Estados frágiles frente al resto del mundo.Image: World Data Lab

Un cambio de 360 grados

Para ampliar realmente las inversiones en contextos frágiles, deben producirse cambios por parte de las IFD, sus accionistas, las entidades del sector privado y los gobiernos y grupos de la sociedad civil de los países frágiles. Sin un cambio en todo el sistema, es poco probable que mejoren los resultados. En concreto, el Consejo sobre la Fragilidad de los Estados pide que se adopten las siguientes medidas:

  • Las IFD deben aumentar sus recursos y su personal en los países frágiles; asumir mayores riesgos; aceptar plazos más largos y menores rendimientos de las inversiones; afinar su enfoque en la paz y los conflictos; recompensar al personal por desarrollar proyectos con potencial de desarrollo y de construcción de la paz; colaborar más con otras IFD; y participar, junto con los gobiernos de los países frágiles y otros socios para el desarrollo, en la mejora del entorno general de inversión.

  • Los accionistas de las IFD deben respaldar sus mensajes de mayor apoyo a los contextos frágiles con los objetivos que fijan para las IFD, permitirles adaptar sus políticas operativas y de inversión a esos contextos y apoyarlas cuando surjan dificultades.

  • Los gobiernos de los países frágiles deben aplicar cambios eficaces en las políticas y la regulación para crear entornos empresariales y de inversión más propicios que faciliten las inversiones de las IFD y los inversores del sector privado. Reproducir y adaptar modelos regulatorios, diseños contractuales y acuerdos de reparto de riesgos que hayan tenido éxito en otros lugares puede simplificar esta importante tarea.

  • Los inversores y operadores del sector privado deben ayudar a ampliar las inversiones en contextos frágiles. Se necesitan capital privado, conocimientos especializados y modelos de negocio para ayudar a las IFD y a otros actores a abordar las limitaciones y operar con éxito en entornos de gran incertidumbre.

  • Los grupos de la sociedad civil y otras organizaciones no gubernamentales deben reforzar la rendición de cuentas, los procesos de consulta y los análisis de los riesgos de conflicto y su mitigación. Su participación activa garantiza que los análisis de paz y conflicto sean precisos; que los planes de mitigación de riesgos sean viables y eficaces; que los proyectos se ejecuten de manera que no agraven las tensiones o los conflictos mediante una distribución desigual de los beneficios; y que se respeten los derechos y las normas en los proyectos.

Se necesitan iniciativas de financiación para el desarrollo, encabezadas por las IFD, para impulsar el crecimiento del sector privado en contextos frágiles y generar los empleos necesarios para sacar a las personas de la pobreza de forma permanente. Cuando las personas tienen un empleo remunerado, tienen menos motivos para participar activamente en conflictos.

Cuando todos prosperan en la economía, se hace posible un compromiso amplio con la paz y la estabilidad.

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