Por qué la IA es la nueva frontera que el comercio mundial debe aprender a cruzar

Trade policy on AI must weigh up the technology's benefits against the risks.
Trade policy on AI must weigh up the technology's benefits against the risks.Image: Getty Images/iStockphoto
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  • Se necesita una arquitectura normativa mundial para conciliar el comercio y la IA.

  • Empieza a surgir legislación localizada sobre IA, pero la fragmentación sigue siendo un riesgo.

  • Un nuevo documento técnico del Foro Económico Mundial analiza los beneficios comerciales que ofrece la IA, así como los urgentes desafíos.

El comercio mundial está en constante cambio, remodelado por avances tecnológicos que abren nuevas fronteras para el comercio, pero que también plantean nuevos desafíos para la política comercial internacional. Así ocurrió con la llegada de internet y la propagación del comercio electrónico, y así sucederá con la inteligencia artificial. Dado el ritmo, a veces glacial, con que avanza la elaboración de políticas multilaterales, y el impacto generalizado y profundo que la IA tendrá en el comercio, existe una necesidad urgente de construir una arquitectura normativa que concilie el comercio y la IA.

Este es el tema de un documento técnico reciente publicado por Penelope Naas y Usman Ahmed. En él, analizan cómo la IA está remodelando el comercio, las innovaciones y eficiencias logradas, así como los desafíos normativos que plantea para organizaciones como la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Políticas emergentes en materia de IA en todo el mundo

Las posibilidades de los beneficios que puede aportar la IA son enormes. Algunas estimaciones sugieren que podría incrementar el PIB mundial en un 7 % en 10 años. Sin embargo, la innovación debe equilibrarse con los riesgos relacionados con la privacidad, los sesgos, la ciberseguridad y los mercados laborales. Por ello, ya se han promulgado varias políticas, tanto a nivel internacional como nacional, para afrontar los costes y beneficios de la IA, muchas de las cuales afectan al comercio.

A nivel internacional, la OCDE fue pionera. En 2019 adoptó los Principios de la OCDE sobre IA, el primer estándar intergubernamental sobre IA, adoptado por 47 países. Ofrece principios basados en valores y recomendaciones de política tanto para los gobiernos como para otros actores de la IA. La UNESCO publicó la Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial en noviembre de 2021 para abordar los riesgos éticos asociados a la IA. En 2023, el gobierno del Reino Unido reunió a funcionarios, científicos y otros expertos en una Cumbre sobre Seguridad de la IA y publicó la Declaración de Bletchley sobre IA para impulsar la colaboración internacional en materia de seguridad y regulación de la IA de «frontera».

A nivel regional, la Unión Europea aprobó en marzo de este año uno de los marcos jurídicos más completos sobre IA. La Ley de IA de la UE adopta un enfoque basado en valores, con el objetivo de fomentar la innovación en IA, a la vez que defiende los derechos humanos, el Estado de derecho y la democracia. La ley también contiene disposiciones que garantizan que los sistemas de IA se ajustan a sus compromisos comerciales más amplios. Además, seis acuerdos comerciales bilaterales de todo el mundo ya incluyen disposiciones sobre IA.

Desafíos específicos de la IA para el comercio

Pese a estos esfuerzos, existen varias preocupaciones apremiantes en relación con el impacto de la IA en el comercio internacional.

1. Fragmentación entre las políticas nacionales: Las diversas normativas nacionales sobre IA que surgen en muchos países, incluidos importantes actores comerciales como Estados Unidos, China, Australia, Singapur, Japón y otros, corren el riesgo de provocar una fragmentación normativa: normas diferentes en distintas regiones que obstaculizan el comercio internacional. Por ejemplo, una empresa de IA que opera desde un país donde las leyes de privacidad de datos son menos estrictas puede enfrentarse a desafíos legales si comienza a operar en un país con leyes de datos más rigurosas. El Comité de Obstáculos Técnicos al Comercio de la OMC examina los obstáculos derivados de la normativa nacional y podría necesitar ampliar su alcance para abordar también las barreras causadas por la IA.

2. Repercusiones para el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS): El AGCS garantiza que los miembros de la OMC realicen un intercambio justo y abierto de servicios (servicios financieros, seguros, turismo, etc.). El AGCS clasifica el comercio de servicios en cuatro «modos» diferentes: suministro transfronterizo, consumo en el extranjero, presencia comercial y presencia de personas físicas. La IA podría encajar en varios de ellos; la distinción es importante porque, en virtud del acuerdo, los países tienen obligaciones distintas según el modo. Por tanto, la ambigüedad en cuanto al modo puede generar confusión y dificultar que los países cumplan sus compromisos comerciales.

3. Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC): El Acuerdo sobre los ADPIC establece normas para la protección de los derechos de autor sobre las creaciones intelectuales. Estipula que los programas informáticos deben protegerse del mismo modo que las obras literarias. Sin embargo, en virtud del Convenio de Berna, solo los seres humanos pueden ser considerados autores. Esto plantea interrogantes sobre quién ostenta los derechos sobre los materiales generados por IA y quién puede comerciar con ellos. Los ADPIC necesitan actualizarse para aclarar si las obras generadas por IA son susceptibles de derechos de autor y en qué medida esta protección podría diferir del derecho de autor tradicional.

4. Subvenciones: Las normas de la OMC sobre subvenciones se aplican al apoyo gubernamental a los productores. Si bien las normas vigentes cubren los bienes utilizados en la producción de IA, como los semiconductores, no abarcan plenamente el servicio de IA propiamente dicho. Por ello, el margen para regular las subvenciones al software de IA, al código fuente y a los algoritmos es limitado. Esto pone en cuestión el principio de competencia leal en el comercio, ya que los grandes países pueden destinar recursos ingentes al desarrollo de la IA, mientras que el resto del mundo puede tener dificultades para seguirles el ritmo.

Nuevas fronteras para la política comercial y la IA en la OMC

Pese a los actuales bloqueos en la OMC en las negociaciones plurilaterales y multilaterales, la organización puede adoptar varias medidas para abordar el impacto de la IA en el comercio:

1. Comités: La OMC podría utilizar los comités existentes para explorar cuestiones relacionadas con la IA. El citado Comité de Obstáculos Técnicos al Comercio ya ha sido utilizado por los Estados miembros como foro para debatir sobre esta tecnología. Mediante el uso de este comité o el establecimiento de uno nuevo que se ocupe específicamente de la IA, la OMC puede mapear las distintas medidas normativas que afectan al comercio y a la IA para ayudar a los miembros a superar la fragmentación normativa.

2. Organizar sesiones educativas: La Secretaría de la OMC puede llevar a cabo una evaluación exhaustiva de cómo se aplica el sistema comercial actual a la IA. Al invitar a los miembros a presentar su legislación, la OMC puede ofrecer aportaciones constructivas a gobiernos y empresas sobre cómo el uso de la IA puede facilitar, en lugar de obstaculizar, el comercio. Además, la OMC puede organizar sesiones educativas para compartir sus conclusiones e informar a los actores de la política de IA y a los comerciantes.

3. Desarrollar normas de transparencia y propiedad intelectual: Una revisión de las normas de propiedad intelectual para comprender mejor cómo se aplican los ADPIC y otros tratados a la IA aportaría claridad en torno a los materiales protegidos por derechos de autor. Asimismo, al elaborar buenas prácticas y directrices sobre transparencia, divulgación y normas técnicas, la OMC podría apoyar a las partes interesadas públicas y privadas para hacer frente a riesgos como la desinformación y la ciberdelincuencia asociados a la IA.

Establecer normas básicas comunes es fundamental para garantizar un uso justo y seguro de la IA en el ámbito comercial. La OMC ofrece quizá la única plataforma en la que esto puede hacerse de forma verdaderamente multilateral.

Este artículo se basa en las conclusiones del documento técnico ChatWTO: An Analysis of Generative Artificial Intelligence and International Trade de Penelope Naas y Usman Ahmed.

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