Las empresas de energía distribuida son clave para llevar electricidad a 600 millones de africanos.
Sin embargo, la falta de un ecosistema adecuado ha dificultado el crecimiento de estas empresas.
Un nuevo enfoque de financiación basado en datos podría ofrecer la respuesta.
En la última década han surgido muchas empresas nuevas de sistemas solares domésticos (SHS), operadores de minirredes y otras empresas de energía distribuida, a medida que los donantes y los inversores de impacto han reconocido el importante potencial que ofrecen estas soluciones.
Las empresas de energía distribuida facilitan el acceso a varias necesidades esenciales: iluminación, electrodomésticos básicos, mayor productividad agrícola y resiliencia climática. Las condiciones de pago flexibles y la desconexión remota de los SHS, que permiten ofrecer soluciones de pago por uso (PAYG), han ampliado aún más la accesibilidad y el mercado potencial total de estos productos. Los donantes y los inversores de impacto han reconocido el potencial de estos productos, especialmente para la base de la pirámide (posibles usuarios finales con ingresos muy bajos).
Sin embargo, queda una pregunta: pese a las pruebas de que casi 300 millones de africanos sin electricidad tienen capacidad de pago, ¿por qué no han logrado crecer las empresas de energía distribuida?
La respuesta es que las empresas de energía distribuida, los donantes y los inversores de impacto aún no cuentan con un ecosistema adecuado que permita una planificación integrada y el despliegue estratégico de recursos. Todas estas partes interesadas comparten el objetivo de llevar electricidad a 600 millones de africanos, pero cada una tiene distintas preguntas, prioridades y perspectivas a corto plazo que limitan su potencial de sinergia. Aunque las prioridades e incentivos a corto plazo puedan diferir, el acuerdo en torno al objetivo a más largo plazo de facilitar el acceso a la energía puede servir de base para cambiar de enfoque. Resolver estos problemas requiere una comprensión y un marco comunes, sustentados en datos sólidos y potenciados por análisis avanzados de riesgos y aprendizaje automático.
Planificación integrada hiperlocalizada
No existe una solución única para electrificar a 600 millones de africanos. Se necesita, en cambio, un enfoque integrado que utilice SHS, minirredes y acceso a la red eléctrica. Sin embargo, la escasez de datos sobre las características geográficas y demográficas de zonas específicas ha planteado numerosos desafíos para aplicar este enfoque integrado a gran escala.
Se necesita una infraestructura común que conecte a las partes interesadas de todos los niveles, desde inversores globales, donantes multilaterales y gobiernos nacionales hasta las comunidades locales. La inversión en empresas de SHS y operadores de minirredes no puede impulsarse con un enfoque exclusivamente descendente ni ascendente. Estos sectores siguen siendo ámbitos relativamente nuevos, con ecosistemas incipientes. Para crear en poco tiempo el ecosistema de apoyo necesario, las partes interesadas de todos los niveles necesitan un lenguaje y una estructura de incentivos comunes que fomenten una mayor coordinación. Si queremos lograr el acceso universal a la energía para 2030, no podemos esperar a que esto surja de forma orgánica: llevaría muchos años.
Financiación de deuda basada en datos
En los próximos años, las empresas de SHS, los operadores de minirredes y las empresas de servicios públicos necesitarán miles de millones de dólares en financiación para facilitar el acceso de los hogares a la energía, lo que significa que el sector necesita una inyección de capital comercial. Por ejemplo, para que el sector de la energía solar sin conexión a la red alcance todo su potencial, será necesario vender más de 20 millones de SHS y obtener más de 5.000 millones de dólares para financiar esas ventas durante los próximos cinco años. Hasta ahora, los donantes y los inversores de impacto han sido pioneros fundamentales al proporcionar financiación mediante capital y deuda, pero los niveles actuales de financiación no bastan para satisfacer la importante demanda. Se necesita capital comercial para cubrir las necesidades actuales y futuras.
Movilizar capital comercial a gran escala requiere enfoques de financiación combinada que utilicen estratégicamente fondos de impacto para catalizar fuentes comerciales. La financiación combinada —el uso estratégico de capital en condiciones favorables para catalizar fondos comerciales— ha sido un enfoque exitoso que ayuda a mitigar los riesgos a los que se enfrentan los proveedores de capital comercial. Una forma de lograrlo es que los intermediarios financieros utilicen una estructura de capital por tramos que pueda recurrir tanto a fuentes comerciales como a fuentes en condiciones favorables.
Financiación precisa para la base de la pirámide
Los donantes y quienes aportan fondos de impacto quieren saber que sus fondos llegan a quienes más los necesitan, pero actualmente tienen limitaciones para dirigir las subvenciones y los subsidios por resultados. Por ello, los donantes y quienes aportan fondos de impacto han estado estudiando el uso de subvenciones para incentivar el despliegue de soluciones de energía distribuida, en especial las dirigidas a la base de la pirámide y a las poblaciones vulnerables. Estos programas han sido valiosos para impulsar la expansión de la energía distribuida a nuevos mercados, pero el beneficio suele quedar en manos de las empresas de energía distribuida, en lugar de llegar al beneficiario final, donde podría maximizarse el impacto de la inversión de los donantes.
Las plataformas de financiación basadas en datos pueden canalizar subsidios por resultados y subvenciones a los hogares que más los necesitan, lo que mitiga los riesgos de atender a la base de la pirámide y permite adoptar un enfoque más orientado al mercado. Además, identificar a usuarios específicos que las empresas de energía distribuida podrían considerar de alto riesgo y canalizarles directamente subvenciones —que luego pueden utilizar para comprar sistemas y servicios energéticos— permite que esas personas empleen los fondos de la manera que mejor responda a sus necesidades, al tiempo que se mitiga su riesgo crediticio. Empoderar e integrar a las poblaciones vulnerables es fundamental para impulsar el ecosistema en su conjunto.
La electrificación universal no se logrará con un enfoque de seguir haciendo las cosas como siempre. La planificación, la cooperación y la financiación basadas en datos constituyen un nuevo paradigma que puede convertirse en la nueva norma para las empresas de energía distribuida, los socios del sector público, quienes aportan fondos de impacto y los prestamistas comerciales.






