El recién estrenado Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) supone un cambio radical en la forma en que las mercancías cruzan fronteras y circulan por el mundo. El movimiento fluido de paquetes es el elemento vital del comercio digital, y por eso este nuevo acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) da a los países de América Latina muchos motivos para entusiasmarse.
Al hacer que el comercio sea más seguro, barato y rápido, el AFC permite que se desarrolle al ritmo que exige la economía del comercio electrónico y facilita que las empresas y los consumidores de América Latina participen en los mercados de todo el mundo.
Veamos de cerca tres beneficios de este acuerdo.
Seguridad: la facilitación del comercio permite cadenas de suministro más seguras
La clave para proteger la cadena de suministro del siglo XXI es la transparencia: cuanto más fácil sea responder quién, qué, cuándo y dónde en relación con un envío, más seguras serán las cadenas de suministro. En América Latina, la falta de transparencia limita la capacidad de las agencias aduaneras para combatir la corrupción y las mercancías ilícitas de manera eficiente y eficaz. Muchos países aún no han aplicado tecnologías que utilizan datos avanzados para evaluar riesgos y despachar envíos antes de que lleguen a la frontera, una buena práctica que mejora el cumplimiento entre las empresas y los consumidores que realizan envíos con regularidad y mantiene las fronteras seguras.
El AFC aborda directamente este problema mediante la implementación de programas de «operador de confianza» que agilizan el despacho fronterizo de los remitentes habituales y conocidos, responsables de la mayor parte del volumen del comercio mundial y que mantienen sólidas alianzas con proveedores de servicios de entrega. Al facilitar el movimiento de los envíos de estos operadores de confianza, el AFC permite a las agencias fronterizas concentrar recursos valiosos y personal en los envíos que tienen más probabilidades de representar una amenaza.

Comercio sin fricciones: llegar a más consumidores
El AFC también respalda una agenda de exportación significativa al eliminar costos innecesarios y trabas burocráticas, lo que facilita que las empresas lleguen a consumidores extranjeros. Esto es especialmente importante para las microempresas y las pequeñas y medianas empresas de América Latina que quieren comercializar sus productos a nivel internacional, pero a menudo se ven disuadidas por la complejidad.
Cuando comerciar es más fácil, aumenta el comercio, y el AFC facilitará más que nunca que las empresas vendan en nuevos mercados. La mitad de los países del mundo retiene al menos uno de cada cinco envíos exprés que llegan a sus fronteras, a menudo para realizar inspecciones aleatorias que contribuyen poco a aumentar la seguridad. En América Latina, la mayoría de los países tienen prácticas de despacho obsoletas y excesivamente burocráticas, incluido un proceso de inspección con semáforo rojo y verde que provoca demoras y eleva los costos de transacción. Esto dificulta competir con países que tienen los regímenes comerciales más sólidos y afrontan costos comerciales considerablemente menores. Según un análisis de la OMC, los costos de comerciar en América Latina son más del doble que en América del Norte y casi un 50 % más altos que en Oriente Medio.
Un 15 % de los países retiene más de la mitad de los paquetes. Estas demoras elevan los costos para las empresas, y a menudo los países carecen de las herramientas necesarias para mejorar los procesos. El AFC proporciona esas herramientas y permite a los países aprovechar la tecnología y las normas de gestión de riesgos reconocidas internacionalmente para agilizar el proceso de importación.
Chile lidera América Latina en facilitación del comercio y aventaja claramente a sus vecinos en la eficiencia y transparencia de los procesos fronterizos, pero, como el resto de la región, tiene dificultades con la infraestructura de transporte.
Elevar los estándares: fortalecer los eslabones más débiles de la cadena de suministro
Por último, el AFC va más lejos que cualquier acuerdo comercial de las últimas décadas al elevar los estándares en los países en desarrollo con la infraestructura comercial más deficiente y, al hacerlo, conecta a sus poblaciones de clase media, cada vez más numerosas y prósperas, con la economía mundial.
El AFC lo logra al exigir que los datos de los envíos se procesen antes de que las mercancías lleguen físicamente; recaudar derechos e impuestos después de que los envíos hayan sido liberados del control aduanero; agilizar el movimiento de los envíos de bajo riesgo realizados por comerciantes conocidos; establecer umbrales más altos para imponer derechos e impuestos a los productos de bajo valor; y crear una plataforma interinstitucional para presentar documentos que elimina la duplicación onerosa de trámites en papel.
Muchos países desarrollados ya han aplicado estas medidas. Pero, con el AFC, los 164 miembros de la OMC trabajarán ahora para cumplir estos estándares y fortalecer toda la cadena de suministro mundial.
En resumen
El año pasado fue la primera vez desde 2001 que el crecimiento del PIB superó al crecimiento del comercio. En lugar de replegarse hacia el proteccionismo, ahora es el momento de volver a invertir en procesos aduaneros seguros, ágiles y modernos. Mientras los países trabajan para cumplir los nuevos estándares del AFC, América Latina y el mundo en general tienen una oportunidad única de dotar a las empresas y los consumidores de las herramientas que necesitan para triunfar en el escenario mundial.








