Los pasajeros de las aerolíneas renunciarán al espacio para las piernas, al espacio en los compartimentos superiores, y a buena parte de su dignidad a cambio de una tarifa aérea más baja. Pero muchos no renunciarán a los pilotos humanos.
Un dilema que parece propio de la ciencia ficción es uno al que algunos viajeros podrían enfrentarse en un futuro próximo. «Técnicamente hablando, podrían aparecer aviones controlados a distancia que transporten pasajeros y carga» hacia 2025, afirmó el banco de inversión UBS en un informe publicado el lunes (8 de agosto). Un cambio a la automatización total podría ahorrar a la industria del transporte aéreo 35.000 millones de dólares al año y reducir las tarifas de los pasajeros en torno a un 10%.
Otros beneficios incluyen permitir que las aerolíneas prescindan de pilotos cada vez más difíciles de encontrar; de comportamientos humanos poco frecuentes, pero desagradables, e incluso ahorrar combustible que los pilotos humanos pueden desperdiciar.
Los viajeros aún no están convencidos. Solo el 17% de los 8.000 encuestados por UBS dijeron que probablemente tomarían un vuelo sin piloto. «Quizá sorprendentemente, la mitad de los encuestados afirmó que no compraría un billete para un vuelo sin piloto ni siquiera si fuera más barato», señalaron los investigadores.
Los coches autónomos afrontan menos resistencia de los consumidores: una encuesta de UBS de 2015 reveló que el 30% de las personas probablemente viajaría en uno. Aunque algunos legisladores están deseosos de que haya más coches autónomos en las carreteras, es probable que los vehículos autónomos tengan que sortear muchos más obstáculos físicos en su trayectoria que los aviones: movimientos de peatones difíciles de predecir, señales de tránsito modificadas, y ciclistas.
Muchas funciones del vuelo ya están automatizadas. Los sistemas de piloto automático permiten que los aviones vuelen en crucero por sí solos. Incluso pueden aterrizar sin intervención. Los aviones modernos están equipados con sensores que evitan que los pilotos tengan que introducir datos en los sistemas de vuelo.
Boeing dijo que planea realizar el próximo año vuelos de prueba en los que la inteligencia artificial llevará a cabo algunas tareas que suelen realizar los pilotos. Estos aún tendrán que tomar decisiones rápidas que los sistemas de piloto automático quizá no puedan tomar, como afrontar turbulencias intensas. En junio, el vicepresidente de desarrollo de producción de Boeing dijo que la automatización no se aplicaría hasta que fuera tan hábil para gestionar una emergencia en pleno vuelo como el capitán Chesley Sullenberger. Después de que una bandada de gansos averiara los motores de un Airbus A320 de US Airways poco después del despegue en Nueva York, «Sully» aterrizó el avión sobre el agua en «el milagro del Hudson».
La dependencia excesiva de los sistemas automatizados podría causar problemas a algunos pilotos si esas habilidades se atrofian. Un informe sobre el accidente de Air France que causó 228 muertes sobre el Atlántico en 2009 pidió más formación manual (artículo de pago) para los pilotos, después de que errores en la cabina parecieran provocar la entrada en pérdida del Airbus A330.
UBS afirma que los aviones totalmente automatizados podrían surcar los cielos ya a mediados de la década de 2020, empezando por los aviones de carga y los taxis aéreos. Según el banco, es probable que los vuelos comerciales totalmente automatizados no despeguen hasta la década de 2040. Esto plantea interrogantes sobre la seguridad del avión si pudiera controlarse a distancia y sobre quién se ocuparía de la multitud de pasajeros revoltosos
Como señala UBS, la tecnología no es el mayor obstáculo: lo difícil es convencer a los organismos reguladores y al público de que los aviones autónomos seguirán volando de forma segura.


