Por qué la tecnología ponible no es solo para humanos

Por qué la tecnología ponible no es solo para humanos
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Con productos como Google Glass, Fitbit y Emotiv , los dispositivos ponibles ya son un concepto familiar. Quizá sea menos conocido que se equipa a animales con tecnología ponible desde hace décadas.

Por ejemplo, en la década de 1960, los conservacionistas equiparon a especies en peligro, como gorilas, leopardos de las nieves o elefantes, con collares de seguimiento por radio. A medida que mejoran los métodos de investigación, a los animales de laboratorio se les suele colocar dispositivos ponibles de monitorización en lugar de dispositivos implantados más invasivos.

Los perros militares o policiales llevan dispositivos que ofrecen a sus guías una «visión a ojos de perro» de las zonas que patrullan los animales, e incluso pueden transmitir órdenes a los animales .

Y en la ganadería moderna, el ganado suele llevar dispositivos para registrar sus movimientos y actividad, como forma de vigilar los ciclos hormonales o detectar los primeros indicios de posibles problemas de salud.

Estos son usos especializados de la tecnología ponible para tareas específicas. Pero en la última década ha surgido una nueva tendencia: los dispositivos ponibles dirigidos a mascotas han ganado popularidad junto con los comercializados para humanos.

Salud para mí, salud para mi mascota

Los humanos parecemos disfrutar de vigilar cada uno de nuestros movimientos o signos vitales en un intento por mejorar nuestra salud, y queremos lo mismo para nuestros animales de compañía. No faltan opciones. Por ejemplo, Retrieva es un collar GPS comercial que rastrea en tiempo real la ubicación, la trayectoria y la velocidad de un perro; esos datos se transmiten a la web o a un teléfono móvil. Permite a quien cuida del perro establecer «vallas» virtuales que le avisan si el perro cruza los límites.

El tamaño de los animales más pequeños supone un reto, pero hay rastreadores GPS sencillos para gatos, como Loc8tor o G-Paws . Comercializado como monitor de salud, Whistle es un dispositivo ligero que utiliza datos de acelerómetro para reconocer patrones en la actividad del perro, y puede usarlo su dueño o el veterinario.

Por si eso no bastara, Voyce utiliza radiofrecuencias para detectar signos vitales, como la frecuencia cardíaca y la respiración, que, junto con los patrones de actividad y otra información, ayudan a quien cuida del perro y al veterinario a comprender y mejorar la salud del animal. El sistema sigue la evolución del perro, envía información pertinente a quien lo cuida e incluso evalúa su desempeño en el cuidado.

El ser humano y el perro, más unidos gracias a la tecnología

Aunque Voyce se comercializa como un avance revolucionario en la comunicación entre perros y humanos, quizá el dispositivo ponible definitivo de este tipo sea NoMoreWoof. Aún en desarrollo, es un casco canino de EEG que monitoriza las señales cerebrales y ofrece en tiempo real sugerencias sobre lo que el perro podría estar sintiendo.

En muchos sentidos, NoMoreWoof representa el deseo característico de esta tendencia emergente, que va más allá de la responsabilidad del cuidado y busca forjar un vínculo más estrecho con estos animales, cuyo idioma no hablamos, pero con quienes, aun así, compartimos la vida y que despiertan emociones profundas.

Cabe preguntarse qué opinan nuestros perros y gatos de todo esto. ¿Cómo lo viven? ¿Qué significa para ellos? En 2006, investigadores de la Universidad Nacional de Singapur abordaron preguntas similares al evaluar un prototipo de arnés háptico para gallinas. El arnés permitía a una persona acariciar a su gallina por internet; el arnés transmitía a la gallina un estímulo vibrotáctil. Para determinar qué les parecía a las gallinas, los investigadores permitieron que las gallinas eligieran si entraban en un lugar donde se les colocaría el arnés, y comprobaron que lo hacían incluso cuando el acceso se volvía cada vez más difícil.

Estas preguntas son importantes, sobre todo si se espera que un animal interactúe con la tecnología con algún propósito. Por ejemplo, investigadores de Georgia Tech desarrollaron un arnés ponible para perros de búsqueda y rescate, que permite al perro avisar a distancia a su guía —por ejemplo, al encontrar a una persona herida— tirando de una etiqueta del arnés. En estos casos es fundamental que el animal entienda cuándo y cómo accionar el dispositivo para poder hacerlo cuando esté separado de su guía.

¿Qué siente Fido?

¿Cómo conceptualizan los animales los dispositivos de seguimiento y biosensado con los que no interactúan realmente? En el Laboratorio de Interacción Animal-Computadora hemos observado que los perros parecen atribuir cierto significado a sus collares GPS, según cómo se utilicen. Por ejemplo, reaccionan con entusiasmo al ver los collares si, en la práctica, estos les dan más libertad durante los paseos. Por el contrario, reaccionan sin entusiasmo si los collares se asocian con restricciones.

Lo que los animales piensan de esta tecnología y cómo la experimentan depende en parte de cómo diseñamos los dispositivos que les damos. Para que un producto ponible tenga éxito, debe basarse en la opinión de quienes lo usan y, aunque nuestros animales no necesariamente elegirían llevar estos productos, si de verdad queremos comprenderlos mejor mediante la tecnología, entender cómo dan sentido a esta tecnología es tan importante como la información que obtenemos a través de ella.

Publicado en colaboración con The Conversation

Autora: Clara Mancini es profesora de Informática y directora del Laboratorio de Interacción Animal-Computadora de The Open University.

Imagen: Una investigadora de la empresa japonesa de telefonía móvil NTT DoCoMo Inc. muestra el prototipo de teléfono móvil ponible de la compañía, llamado «Finger Whisper», en el centro de investigación de la empresa en Yokosuka, al sur de Tokio, el 12 de noviembre de 2003. REUTERS.

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