Por qué la nueva carrera espacial debe centrarse en la sostenibilidad

Telecommunication satellite dishes are pictured in the southern Bavarian village of Raisting, 40 kilometers (25 miles) south of Munich March 15, 2005. Germany's interior minister Otto Schily intends to set up a central data base for all internet and telephone exchanges in an effort to combat terrorism. Speaking on the sidelines of the CeBIT computer fair in Hannover, Schily said telecommunication activities should be stored for up to one year. TECOM REUTERS/Michaela Rehle MR/MAD - RP6DRNATAKAA
'More than 60 countries currently operate at least one satellite and an estimated 16,000 new satellites are planned for launch in the next decade'Image: REUTERS/Michaela Rehle
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Hay aproximadamente 1.500 satélites orbitando la Tierra en este momento, que proporcionan una amplia variedad de datos y servicios fundamentales para las sociedades humanas. Aportan información vital para el medio ambiente, la educación, la seguridad alimentaria, la salud pública, la gestión de los recursos hídricos, los derechos humanos, la ayuda en casos de desastre y la seguridad nuclear. Se calcula que el Sistema de Posicionamiento Global, por ejemplo, ha generado más de 55.000 millones de dólares en beneficios para la economía estadounidense solo en 2013.

Los servicios derivados del espacio no solo mejoran la eficiencia y la eficacia de muchas actividades terrestres, sino que también proporcionan gran parte de la información y los conocimientos necesarios para prevenir y mitigar diversos riesgos.

Al mismo tiempo, el sector espacial está experimentando cambios rápidos. Cada vez son más los gobiernos, las empresas y otras entidades que empiezan a participar en actividades espaciales, y algunas están explorando nuevos tipos de actividades y capacidades que podrían aportar en el futuro enormes beneficios nuevos.

Image: Reuters

Actualmente, más de 60 países operan al menos un satélite y se calcula que está previsto lanzar 16.000 satélites nuevos en la próxima década. Entre los países más recientes en poner un satélite en órbita se encuentran Laos, Ghana, Finlandia, Letonia y Eslovaquia. Incluso escuelas secundarias estadounidenses han puesto en órbita pequeños CubeSats. Este crecimiento se debe principalmente a la mercantilización de la tecnología espacial y al mayor acceso al capital, que han reducido las barreras para participar en actividades espaciales.

El crecimiento de los actores espaciales procede principalmente de dos ámbitos: los Estados y las empresas emergentes. Aunque casi todos los países dependen en cierta medida de las capacidades espaciales, históricamente la mayoría ha recurrido a servicios proporcionados por otros Estados. Hoy, un número cada vez mayor de países está construyendo y operando sus propios satélites por diversos motivos, entre ellos el orgullo nacional, el fomento de la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), o el impulso de su propio sector espacial comercial.

Al mismo tiempo, miles de millones de dólares de capital público y privado están fluyendo hacia decenas de empresas emergentes del sector espacial, entre ellos 2.800 millones de dólares en 2016 y casi 8.000 millones desde 2012. Algunas de estas empresas emergentes están aportando innovación y ampliando las capacidades de sectores espaciales comerciales ya existentes, como las comunicaciones y la teledetección. Otras intentan crear mercados comerciales para los servicios de lanzamiento, los vuelos espaciales tripulados y la exploración, ámbitos que históricamente han estado en manos de los gobiernos. Otras más buscan abrir nuevos caminos y desarrollar capacidades espaciales que antes solo se habían imaginado, como la minería de asteroides.

La expansión de las actividades espaciales comerciales está obligando a los gobiernos a replantearse las políticas nacionales y los mecanismos regulatorios existentes para supervisar a estos actores no gubernamentales.

La mayor disponibilidad de tecnología y capacidades espaciales tiene ventajas y desventajas. En el lado positivo, impulsa un gran aumento de la innovación, reduce los costos y amplía el acceso de todos a los beneficiosos servicios satelitales.

Sin embargo, el crecimiento y la diversificación de las actividades espaciales, así como la llegada de nuevos actores, pueden agravar muchos de los desafíos actuales para el uso sostenible del espacio a largo plazo, entre ellos: la congestión en órbita, las interferencias de radiofrecuencia, la proliferación de desechos espaciales y la posibilidad de que un incidente en el espacio provoque o intensifique tensiones geopolíticas y conflictos en la Tierra.

Ya existen algunos ejemplos de iniciativas que intentan abordar estos problemas. Estados Unidos ofrece gratuitamente a todos los operadores de satélites del mundo alertas sobre aproximaciones cercanas entre satélites y otros objetos espaciales. Secure World Foundation, una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos dedicada a la sostenibilidad del espacio a largo plazo, ha publicado un Manual para nuevos actores en el espacio, que ofrece una visión general de los principios fundamentales, las leyes, las políticas, las normas y las prácticas operativas para realizar actividades espaciales pacíficas, seguras y responsables.

Mientras tanto, la ONU, a través de su Comité sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos (COPUOS), también está elaborando un conjunto de directrices sobre buenas prácticas para la sostenibilidad a largo plazo de las actividades espaciales. Los 84 Estados miembros del COPUOS aprobaron un primer conjunto de 12 directrices en junio de 2016, y se prevé que se publiquen directrices adicionales antes de que termine 2018.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer. La expansión y la innovación en el uso del espacio por parte de la humanidad ofrecen enormes posibilidades para mejorar vidas en todo el mundo, pero solo si la comunidad espacial mundial encuentra formas de hacerlo de manera sostenible. Los gobiernos, la industria y la sociedad civil deben trabajar juntos para desarrollar y aplicar medidas que mejoren la gobernanza espacial y garanticen que el desarrollo espacial esté a la altura de sus promesas.

Este blog forma parte de una serie de publicaciones del Consejo Global del Futuro sobre Tecnologías Espaciales del Foro Económico Mundial. La serie se centrará en el futuro y la importancia del espacio para los gobiernos, las empresas, la sociedad y las personas.

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