La mayoría de los países en desarrollo se están quedando atrás en la Cuarta Revolución Industrial.
Se enfrentan a obstáculos para adoptar las tecnologías necesarias.
Ayudarlos a superar estos obstáculos requerirá un esfuerzo internacional.
Solo 10 países concentran el 90% de todas las patentes mundiales y el 70% de todas las exportaciones directamente vinculadas con las tecnologías de producción digital avanzada (ADP), que impulsan la Cuarta Revolución Industrial. Otros 40 participan activamente en estas tecnologías, pero el resto del mundo sigue en gran medida excluido de avances tecnológicos como la inteligencia artificial, el análisis de macrodatos, la computación en la nube, el Internet de las cosas (IoT), la robótica avanzada y la fabricación aditiva.
Las 10 economías con cuotas de mercado superiores a la media en el total mundial de patentes de tecnologías ADP son, por orden de participación: Estados Unidos, Japón, Alemania, China, provincia china de Taiwán, Francia, Suiza, Reino Unido, República de Corea y Países Bajos.
Otros países que producen o utilizan estas nuevas tecnologías, aunque en una medida mucho más modesta, son Israel, Italia, Suecia, Austria, Canadá, México, Tailandia y Turquía.
Sin embargo, la mayoría de los países en desarrollo no participan, y esto es un problema, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO). Industrializarse en la era digital, el Informe sobre el Desarrollo Industrial 2020 de UNIDO, sostiene que estas nuevas tecnologías son fundamentales para lograr un desarrollo industrial inclusivo y sostenible.
Permiten crear nuevos bienes e innovaciones de productos, que propician la aparición de nuevas industrias y los empleos e ingresos que estas generan. Cuando estas innovaciones se orientan a reducir el impacto ambiental mediante la introducción de una producción ecológica, también promueven la sostenibilidad ambiental de los procesos industriales.
Las nuevas tecnologías también pueden aumentar la eficiencia de la producción, lo que a su vez permite mantener la competitividad industrial y ampliar la producción manufacturera. Una mayor eficiencia también se asocia con una reducción de las emisiones contaminantes y del consumo de materiales y energía por unidad de producción, lo que puede mejorar la sostenibilidad ambiental del proceso.
Según el informe de UNIDO, en amplias zonas del mundo, especialmente en el continente africano, los países no producen ni importan en cantidades significativas los bienes más representativos del ámbito de las tecnologías ADP.
Incluso entre los países con cierta actividad en tecnologías ADP, muchos importan bienes de capital producidos en el extranjero y apenas tienen innovación nacional o actividad exportadora, o carecen de ambas. Esto limita sus perspectivas de avanzar en la escala tecnológica.
UNIDO pide a la comunidad internacional que actúe de inmediato para apoyar a los países en desarrollo, en especial a los países menos adelantados, en la adopción de los avances tecnológicos de ADP. Sin apoyo internacional, los países de ingresos bajos corren el riesgo de rezagarse aún más y de no alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Los países en desarrollo se enfrentan a diversos desafíos para incorporar las nuevas tecnologías:
· Muchos carecen de las capacidades básicas de producción necesarias para asimilar, desplegar y difundir las tecnologías ADP a lo largo de las cadenas de suministro.
· Las empresas de países en desarrollo que podrían invertir en tecnologías en este ámbito ya han comprometido recursos en tecnologías más antiguas y necesitan aprender a modernizar e integrar las nuevas tecnologías ADP en sus plantas de producción.
· Las tecnologías ADP requieren una infraestructura considerable para su uso en la producción. Algunos países en desarrollo afrontan grandes dificultades para proporcionar electricidad asequible y de alta calidad, así como una conectividad fiable.
· En los países en desarrollo donde las empresas utilizan algunas tecnologías ADP, muchas de ellas siguen circunscritas a la propia empresa y, ocasionalmente, a unos pocos proveedores cercanos que cuentan con las capacidades de producción necesarias para utilizarlas. La gran mayoría de las empresas sigue usando tecnologías propias de la Tercera o incluso de la Segunda Revolución Industrial. En este contexto, resulta extremadamente difícil que una empresa líder establezca vínculos con los proveedores que la preceden en la cadena y fortalezca su cadena de suministro.
En conjunto, estos desafíos apuntan en una misma dirección: es necesario desarrollar capacidades básicas de producción industrial como requisito previo para sumarse a la Cuarta Revolución Industrial. Los países que se incorporan tarde y los rezagados solo podrán ponerse al día con apoyo destinado a desarrollar capacidades industriales y tecnológicas básicas, intermedias y avanzadas, junto con infraestructura digital.



