En 2016, la industria de los viajes y el turismo aportó la asombrosa cifra de 7,6 billones de dólares a la economía mundial, es decir, el 10,2 % del PIB mundial. También generó un total de 292 millones de empleos, lo que significa que 1 de cada 10 personas trabaja en el sector. Las cifras de llegadas internacionales son igual de impresionantes: alcanzaron los 1.200 millones en 2016, 46 millones más que en 2015.
Lo más increíble es que se prevé que estas cifras sigan creciendo durante la próxima década. Esto podría ayudar a los países a generar crecimiento económico, crear empleo y promover el desarrollo nacional y regional.
Pero ¿qué países están en mejor posición para aprovechar todas estas oportunidades? Cada dos años, el Foro Económico Mundial se propone responder a esa pregunta clasificando la competitividad de 136 países en materia de viajes y turismo. Estos son los 10 primeros, según nuestro índice más reciente.

Estos países han creado con éxito un entorno propicio para que prosperen los viajes y el turismo: facilitan los viajes a su territorio, promueven su patrimonio natural y cultural y procuran que sus visitantes vivan una experiencia gratificante y, ojalá, inolvidable.
Por desgracia, no existe una solución mágica ni un enfoque único que los países que no figuran entre estos 10 primeros puedan copiar. A algunos les resultará más difícil desarrollar su industria turística debido a su contexto económico o geopolítico, mientras que otros quizá no cuenten con recursos naturales y culturales singulares.
Dicho esto, el informe de este año muestra que muchos países del mundo han podido introducir cambios en sus políticas que los han hecho más competitivos. A partir de esas observaciones, hemos reunido cuatro ideas interesantes de las que todos los países podrían aprender.
El auge del Sur
Aunque históricamente la mayoría de los viajes se realizaban entre países del Norte, esta realidad está cambiando. Se prevé que los viajes al extranjero desde África, Oriente Medio y Asia-Pacífico crezcan exponencialmente durante la próxima década.
Los mercados en desarrollo y emergentes no solo se están convirtiendo en mercados emisores de mayor tamaño, sino que también están mejorando su competitividad en viajes y turismo para posicionarse como destinos más atractivos. En la edición de 2017 del Informe sobre competitividad en viajes y turismo, constatamos que 12 de los 15 países que más han mejorado son mercados en desarrollo y emergentes. Este crecimiento ha llegado para quedarse. El turismo entre países del Sur está en auge, y esta tendencia continuará a medida que estos países mejoren su competitividad y desarrollen sus sectores de viajes y turismo.

Construir puentes, no muros
Mientras la retórica aislacionista y proteccionista ocupa las portadas de los periódicos, la industria de los viajes y el turismo, a diferencia del comercio mundial, se ha mantenido relativamente indemne hasta la fecha.
Los gobiernos de todo el mundo reconocen que, en general, las barreras a los viajes no hacen que las personas y los países estén más seguros, sino que obstaculizan el crecimiento económico, la creación de empleo y la tolerancia entre países. En 2016, los destinos de todo el mundo exigieron que el 58 % de la población mundial obtuviera un visado antes de partir; una mejora considerable respecto de 2008, cuando se obligó al 77 % de la población mundial a solicitar un visado tradicional. En efecto, la gran mayoría de los países (aproximadamente el 85 %) ha reducido, al menos parcialmente, la carga que supone obtener un visado turístico en los últimos dos años.
Para seguir respaldando el crecimiento previsto de los viajes internacionales en las próximas décadas, debemos continuar mejorando los marcos normativos e innovar en la forma en que las personas cruzan las fronteras internacionales.
Aprovechar la Cuarta Revolución Industrial
Hoy en día, la tecnología digital se ha convertido en un requisito básico para ser competitivo, incluso en los viajes y el turismo. Los países que no integren la tecnología y mejoren su conectividad se quedarán atrás. En los últimos años, hemos observado un aumento significativo de la infraestructura de telecomunicaciones en los distintos países. Además, la preparación en materia de TIC guarda una correlación directa con el valor que puede generar el turismo.
Sin embargo, el significado de estar «preparado en materia de TIC» sigue evolucionando rápidamente, lo que lleva a muchas organizaciones, empresas y países a dedicar tiempo a replantearse la «prestación de servicios» e integrar una conectividad constante en la experiencia.
Al mismo tiempo, el creciente número de ciudadanos conectados en todo el mundo ofrece una oportunidad única para que los clientes se beneficien del carácter inclusivo de la industria de los viajes y el turismo. En efecto, internet se ha convertido en un gran medio para que residentes y viajeros se conecten directamente, sin depender de intermediarios.
La sostenibilidad beneficia a todos
Pese a la creciente conciencia mundial sobre la importancia de la sostenibilidad y a los avances reales logrados en algunos ámbitos, muchos aspectos del medio ambiente natural siguen deteriorándose, lo que causa un impacto grave y cuantificable en el sector turístico.
Los datos revelan que la solidez medioambiental de un país está directamente relacionada con los ingresos del turismo. Aunque esta relación es compleja y no hay pruebas de una causalidad directa, cuanto más intacto está el entorno natural de un país, más turistas se sienten inclinados a visitarlo y más dispuestos están a pagar por acceder a zonas bien conservadas. Por consiguiente, a medida que se agota el capital natural, los destinos pierden ingresos.
Lea el Informe sobre competitividad en viajes y turismo 2017 aquí.


