Deberíamos tratar los datos como un recurso natural. He aquí por qué

21st century pipelines
21st century pipelinesImage: Michal Jarmoluk at Pixabay
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  • Estamos generando cantidades de datos sin precedentes y cada vez mayores.

  • Además de sus beneficios, esta tendencia consume energía y genera residuos a niveles insostenibles.

  • Necesitamos un cambio de paradigma en la forma de usar, almacenar y analizar los datos para aprovechar todo su potencial.

Aunque hemos avanzado en algunos de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, debemos colaborar de manera aún más eficaz para crear y ampliar soluciones que aborden las desigualdades globales y preserven los valiosos recursos de nuestro planeta.

La nueva frontera digital

Centrarse plenamente en los ODS implica tener presentes las tecnologías transformadoras que ahora sustentan la civilización moderna y que ayudarán a impulsar soluciones a estos problemas: la nueva frontera digital. Esta frontera se basa en un único recurso —los datos— y está sustentada por la conectividad constante y el poder disruptivo de la informática.

La generación de datos se está disparando, sobre todo en el borde de la red: nuestros teléfonos, automóviles, refrigeradores, fábricas, equipos médicos, campos y satélites generan cantidades de datos sin precedentes. La promesa de la nueva frontera digital reside en nuestra capacidad para extraer de esta información conocimientos que permitan actuar.

Al aprovechar los datos recopilados por plataformas y dispositivos conectados, y procesarlos en el borde de la red, las organizaciones pueden acceder a información crucial que permite tomar decisiones más rápidamente —por ejemplo, en aulas digitales, centros de salud o vehículos autónomos— para hacer del mundo un lugar mejor y más seguro. Enormes cantidades de datos contienen respuestas a algunos de los desafíos más apremiantes de la sociedad en ámbitos como la medicina, el cambio climático y el espacio, entre otros. La convergencia de la tecnología 5G, la inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas (IdC), la computación de alto rendimiento y otras tecnologías emergentes está ayudando a descubrirlas.

Gracias al poder inherente a esta convergencia, estamos en condiciones de transformar la forma en que abordamos los problemas sociales, económicos y ambientales. ¿Cómo podemos replantearnos la manera de procesar, gestionar y proteger los datos para mejorar vidas, aprovechar al máximo los recursos y consumir menos energía, sin sacrificar la seguridad ni la ética? ¿Cómo podemos garantizar que los datos beneficien a toda la sociedad de forma equitativa y sostenible? Creo que el primer paso es tratar los datos como un recurso natural.

Los datos como recurso natural

Al igual que el petróleo, el gas y otros recursos naturales, la extracción de datos requiere energía. De hecho, ya consume casi el 10 % de la electricidad mundial. A medida que se afianza la frontera digital, debemos abordar mejor el tratamiento de los datos para frenar el crecimiento de los llamados vertederos de datos.

Se prevé que la cantidad de datos en todo el mundo se más que triplique para 2025Image: Informe IDC Data Age 20205

Estos vertederos de datos surgen cuando gestionamos mal la explosiva demanda de datos y usamos demasiado espacio, materiales y energía para aprovecharlos y analizarlos. Debemos idear soluciones transformadoras que permitan a las empresas cosechar los beneficios de la conectividad en un mundo con recursos limitados y, al mismo tiempo, mantener al mínimo los residuos de datos.

Para combatir este riesgo, HPE invierte en investigación y desarrollo con el fin de crear nuevas soluciones capaces de realizar cálculos con una fracción de la energía por operación, sin sacrificar el rendimiento. Nos dimos cuenta de que el modelo actual de TI no puede aplicarse a un mundo en el que literalmente todo calcula. Estamos utilizando demasiada energía, espacio, refrigeración, gestión humana y dinero para alimentar eficientemente un mundo digital.

Los vertederos de datos también se acumulan cuando no extraemos todo su valor antes de dejarlos de lado. Lo que escucho de clientes de distintos sectores, gobiernos y ONG por igual es que necesitan ayuda para desbloquear el valor de todos sus datos y ofrecer mejores resultados a sus clientes y ciudadanos.

Convergencia para el bien común

Al comprender e invertir en la próxima frontera digital, tratar los datos como un recurso natural y aprovechar la convergencia, tenemos la oportunidad de impulsar avances frente a algunos de los desafíos sociales más intratables del mundo. En realidad, es más que una oportunidad: tenemos la obligación de garantizar que hagamos posible la disrupción y la transformación tecnológicas, al tiempo que promovemos la sostenibilidad ambiental, los derechos humanos, la seguridad y la equidad en todos los ámbitos de nuestro mundo.

La nueva frontera digital ya está aquí y la convergencia tecnológica ya empieza a tomar forma. Nuestra capacidad para mejorar el mundo para las generaciones futuras dependerá de cómo nos adaptemos a estos cambios de paradigma, los gobernemos y planifiquemos en torno a ellos.

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