Según una nueva investigación, las mujeres sienten más ansiedad que los hombres al rendir exámenes de alto impacto en cursos universitarios.
Desde hace tiempo, las investigaciones muestran que las mujeres que ingresan a la universidad con la intención de hacer una carrera en ciencias abandonan ese camino con más frecuencia que sus compañeros varones. Muchas citan las malas calificaciones y las clases introductorias numerosas como motivos de su pérdida de interés.
¿En qué medida estas mujeres se quedan atrás debido a la forma en que se enseñan y evalúan las ciencias?
Los investigadores que estudiaron a estudiantes de cursos introductorios de biología descubrieron que, en general, las mujeres obtuvieron peores resultados que los hombres en los exámenes de alto impacto, pero mejores en otros tipos de evaluación, como el trabajo de laboratorio y las tareas escritas. El estudio también muestra que la ansiedad ante los exámenes afecta las calificaciones de las mujeres más que las de los hombres.
«Fue sorprendente», afirma Shima Salehi, estudiante de doctorado de la Escuela de Posgrado de Educación de la Universidad de Stanford y una de las dos autoras principales del estudio. «Descubrimos que este tipo de exámenes perjudica a las mujeres debido al mayor efecto que la ansiedad ante los exámenes tiene en su rendimiento».
Brecha de género
Los investigadores recopilaron datos de 1.562 estudiantes de 10 grupos numerosos de cursos introductorios de biología durante el otoño de 2016. (La mayoría de estos estudiantes eran mujeres, algo habitual en las clases introductorias de biología). Analizaron las calificaciones de los exámenes y el rendimiento en evaluaciones que no eran exámenes, como actividades de laboratorio, sesiones de debate, tareas escritas y cuestionarios de bajo impacto.
En promedio, descubrieron que las estudiantes obtenían peores resultados que los varones en los exámenes de los cursos de biología. Sin embargo, les iba mejor que a los varones en las evaluaciones que no eran exámenes, un hallazgo que, según los autores del estudio, subraya la probabilidad de que las pruebas de mucha presión no reflejen adecuadamente lo que entiende un estudiante.
«Otros estudios han demostrado que el rendimiento de los estudiantes en los exámenes de alto impacto no es un buen indicador de si están adquiriendo las habilidades que necesitan los profesionales de STEM», afirma Salehi. «Y si las barreras psicológicas impiden que las mujeres rindan al máximo en los exámenes, quizá sea hora de reconsiderarlos como método principal para evaluar los conocimientos de los estudiantes».
Ansiedad e interés
Para comprender mejor qué podía afectar el rendimiento en los exámenes, los investigadores se centraron en dos factores: la ansiedad ante los exámenes y la falta de interés en la materia del curso. Antes de los exámenes finales, encuestaron a una parte de los participantes (286 estudiantes de tres de los grupos introductorios) sobre su ansiedad y su interés por el contenido del curso.
En la encuesta, los investigadores pidieron a los estudiantes que calificaran, en una escala del 1 al 7, hasta qué punto se aplicaban a ellos ciertas afirmaciones. Entre los ejemplos sobre la ansiedad figuraban: «Me pongo tan nervioso durante un examen que no puedo recordar datos que he aprendido» y «Cuando rindo un examen, pienso en lo mal que me está yendo».
Entre las afirmaciones para evaluar el interés de los estudiantes figuraban: «Creo que me resulta útil saber lo que estoy aprendiendo en este curso» y «Creo que podré usar en estudios posteriores lo que aprenda en este curso».
Los investigadores descubrieron que el efecto difería notablemente entre los géneros. Entre los varones, ni la ansiedad ante los exámenes que declaraban sentir ni su interés por el curso se correlacionaban con las calificaciones de los exámenes finales. En cambio, en el caso de las estudiantes —que, en promedio, declararon sentir más ansiedad y tener más interés—, las calificaciones de los exámenes finales se correlacionaban con ambos factores. A medida que aumentaba el interés de las mujeres por el material, también lo hacían sus calificaciones; en cambio, una mayor ansiedad ante los exámenes reducía su rendimiento.
Dos posibles soluciones
Según los investigadores, estos hallazgos apuntan a dos posibles estrategias para ayudar a reducir la brecha de género en las calificaciones de los exámenes.
En primer lugar, estudios anteriores han descubierto que sustituir algunos exámenes de alto impacto por evaluaciones más frecuentes y de bajo impacto —y utilizar otros tipos de evaluación para reducir la importancia de los exámenes— puede disminuir el efecto de la ansiedad ante los exámenes.
En segundo lugar, las investigaciones indican que vincular de forma más explícita el material del curso con la vida de los estudiantes puede hacerlo más pertinente e interesante para ellos. «Y al fomentar su interés por las ciencias —afirma Salehi—, podemos crear una protección que resguarde a las mujeres de los efectos negativos de la ansiedad ante los exámenes».
Según Salehi, adoptar estrategias para reducir la ansiedad ante los exámenes y elegir materiales y métodos que aumenten el interés de los estudiantes por las ciencias haría que la trayectoria en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas fuera más accesible para todos.
«Queremos averiguar qué métodos de enseñanza permitirán que todos avancen con éxito en estos cursos y tengan una gama más amplia de opciones profesionales».


