Las ciudades inteligentes deberían proporcionar la infraestructura digital para animar a las personas mayores a participar en actividad física, escriben dos académicos.
Las personas mayores suelen quedar confinadas en residencias de jubilados o en hogares de cuidados, en lugar de integrarse en la sociedad en general.
Una forma de resolver esto es adaptar dispositivos digitales, como los smartwatches, para destacar las instalaciones de los entornos urbanos, lo que puede ayudar a las personas mayores.
Las personas mayores necesitan ayuda y estímulo para mantenerse activas a medida que envejecen en sus propias comunidades. Si pueden elegir, esto es lo que la mayoría preferiría. La ciudad inteligente puede proporcionar la infraestructura digital que les permita encontrar y adaptar la información del barrio que necesitan para lograrlo.
Australia tiene una población de adultos mayores en crecimiento, de la cual la mayoría vive en ciudades. El desafío, por tanto, consiste en garantizar que los entornos urbanos satisfagan sus necesidades y objetivos personales.
Nuestra investigación muestra que las personas mayores desean llevar un envejecimiento activo como una experiencia positiva. Esto depende de que puedan mantenerse sanas, participar en su comunidad y sentirse seguras.
La mayoría de los esfuerzos de planificación urbana para fomentar el envejecimiento activo están aislados y fragmentados. Con demasiada frecuencia, las personas mayores quedan recluidas en residencias de jubilados o en hogares de cuidados, en lugar de vivir en la comunidad. Los enfoques actuales se basan a menudo en los tradicionales modelos de déficit que se centran en el deterioro de la salud de las personas mayores.
Otro problema es que las personas mayores son tratadas como receptores de soluciones en lugar de creadores. Para lograr beneficios reales, es esencial involucrarlas en el desarrollo de las soluciones.
Hacia ciudades amigables con la edad
Para contrarrestar un aumento del edadismo urbano, la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene promoviendo ciudades amigables con la edad desde hace casi 15 años. Su marco de ciudades amigables con la edad incluye los siguientes objetivos:
equidad
un entorno físico accesible
un entorno social inclusivo.
Ciudades y pueblos de todo el mundo, incluidos los gobiernos locales de Australia, han comenzado a trabajar en este sentido.
Debemos reconocer las diversas demandas de vivir en las ciudades, donde reside la mayoría de las personas mayores, especialmente a medida que envejecemos.
Los enfoques de ciudades inteligentes pueden hacer que los barrios urbanos sean más amigables con la edad. Una de las formas en que la tecnología y un mejor diseño lo logran es mejorando el acceso al tipo de información que necesitan los australianos mayores, por ejemplo, sobre la transitabilidad de los barrios.
Nuestra investigación ha considerado tres factores para garantizar que las soluciones de ciudades inteligentes involucren a los australianos mayores y funcionen para ellos.
Sustituir el edadismo por la capacidad de acción
Los esfuerzos gubernamentales se han centrado en aumentar la esperanza de vida en lugar de mejorar la calidad de vida y la independencia. Ignorar la calidad de vida lleva a percibir el envejecimiento de la población como una carga de la que hay que ocuparse.
Sería preferible promover cambios que mejoren la salud de las personas mayores para que puedan participar en actividades vecinales. La interacción social es una fuente de sentido e identidad.
La participación activa de los adultos mayores que utilizan dispositivos digitales puede dotarlos de capacidad de acción en sus vidas y reducir el riesgo de aislamiento. Bloomberg informa de que los adultos mayores se han empoderado mediante la tecnología para superar el aislamiento social durante la pandemia de COVID-19.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial en materia de diversidad, equidad e inclusión?
El Centro para la Nueva Economía y la Sociedad conecta a líderes para comprender cómo el cambio económico y tecnológico está remodelando los empleos, las competencias y las oportunidades.
A través del conocimiento compartido y la colaboración, el Centro permite a los socios explorar modelos económicos inclusivos que apoyen a las personas y a las sociedades durante la transición.
Conéctese a los datos de la ciudad inteligente
Las ciudades tienen que ver con la infraestructura. Las personas mayores necesitan tener acceso a información sobre esta infraestructura para sentirse motivadas a pasar tiempo en su barrio y reducir su riesgo de aislamiento.
Cada vez más personas mayores activas en su envejecimiento están “conectadas” todos los días mediante teléfonos móviles para interactuar con los servicios de la ciudad inteligente. Muchas tienen dispositivos portátiles, como relojes inteligentes, que ayudan a monitorizar y gestionar su salud y su actividad física.
Estos dispositivos personales también pueden utilizarse para conectar mejor a los adultos mayores con los datos públicos sobre los entornos urbanos. Por ejemplo, imagine una “capa” de ciudad inteligente amigable con la edad vinculada a un reloj inteligente, para destacar instalaciones como aseos públicos, fuentes de agua y áreas de descanso con sombra a lo largo de las rutas de ejercicio.
Access Map Seattle es un ejemplo de mapa interactivo de ciudad inteligente y amigable con la edad, que muestra la pendiente de las aceras peatonales y los bordillos rebajados. El National Public Toilet Map, creado por el Departamento Australiano de Salud y Envejecimiento, y smartappcity de Barcelona son algunas de las demás aplicaciones móviles que integran servicios urbanos y planes urbanísticos.
El auge de los “observatorios urbanos” ha aumentado la recopilación y el análisis de datos complejos relacionados con la ciudad. Estos datos permiten construir una capa digital de la ciudad.
Esta información nos ayuda a comprender y mejorar la habitabilidad de los barrios para los adultos mayores. Los datos pueden utilizarse para una política y una planificación urbana más proactivas.
Incluir el codiseño en la planificación
Procesos de codiseño que involucren a los adultos mayores, que les den capacidad de acción en la planificación de la ciudad inteligente, conducen a una mayor participación e inclusión.
Debemos empezar a hacer preguntas a las personas mayores como “¿Cómo le gustaría acceder a estos datos?” y “¿Qué le gustaría que le dijera la capa digital?”. Sus objetivos y necesidades deben orientar la información proporcionada.
No se trata solo de decidir qué datos específicos quieren obtener los adultos mayores a través de sus dispositivos. También deben poder contribuir directamente a los datos. Por ejemplo, mediante una aplicación móvil, podrían auditar su barrio para identificar las características que facilitan o dificultan la transitabilidad.
Para crear ciudades inteligentes verdaderamente amigables con la edad, es importante que las personas mayores sean codiseñadoras de la capa digital. El codiseño incluye decidir tanto los tipos de datos disponibles como la forma más útil de presentarlos. También debemos comprender qué aplicaciones móviles podrían utilizar los datos.
Si sabemos qué información dentro de la capa digital de la ciudad motiva a los adultos mayores a participar más activamente en sus barrios, podremos planificar ciudades más amigables con la edad.
Mediante la conexión de infraestructuras y enfoques liderados por la ciudadanía, podemos lograr la participación social y la inclusión de los ciudadanos, independientemente de su edad, y reconociendo la diversidad y la equidad. Crearemos lugares donde se sientan capaces y seguros en una variedad de actividades. Rediseñar de forma directa y colaborativa las comunidades amigables con la edad y las comunidades inteligentes, junto con quienes se ven afectados, puede permitirles alcanzar la calidad de vida que desean.


