Dando saltos
Salto podría ser perfectamente el robot más adorable del mundo.
En lugar de caminar, el robot rebota rápidamente sobre su única pierna, como un Tigger que acabara de beberse una lata de Mountain Dew. Puede recorrer con agilidad un circuito de obstáculos, saltando tres veces su propia altura de un solo impulso y calculando el momento de sus aterrizajes para alcanzar un objetivo en movimiento.
Dicho de otro modo, Salto es rápido, ágil e inteligente, y resultaría aterrador si no mediera menos de un pie de altura.
Salvavidas
Afortunadamente, los investigadores de la Universidad de California en Berkeley que llevan casi cuatro años desarrollando Salto no planean escalar el robot hasta convertirlo en algún tipo de superarma.
De hecho, consideran que la estatura reducida del robot es una de sus principales fortalezas, y esperan que Salto pueda algún día salvar vidas, no amenazarlas.
«Los robots pequeños son realmente útiles para muchas cosas, como desplazarse por lugares a los que no pueden acceder robots más grandes ni personas», declaró el investigador Justin Yim en un comunicado de prensa. «Por ejemplo, en un escenario de desastre, en el que las personas podrían quedar atrapadas bajo los escombros, los robots podrían resultar muy útiles para localizarlas de una forma que no ponga en peligro a los rescatistas e incluso podría ser más rápida que si los rescatistas lo hicieran sin ayuda.»


