Este artículo se publica en colaboración con Quartz.
Esto lo sabemos: los próximos mil millones de personas que se conecten a internet lo harán desde teléfonos móviles baratos. Mientras el coste del servicio telefónico baja a escala mundial, la banda ancha fija —normalmente más fiable y rápida que las conexiones móviles— se está encareciendo en los países más pobres.
Esta semana, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, organismo de las Naciones Unidas, publicó un informe sobre la conectividad mundial. Calcula que 3.200 millones de personas —el 43,4 % de la población mundial— utilizarán internet en 2015, pero esa cifra desciende al 9,5 % en los países menos desarrollados, que la ONU define como «el segmento más pobre y débil de la comunidad internacional». (Estos países representan unos 880 millones de personas —alrededor del 12 % de la población mundial—, pero suponen menos del 2 % del producto interno bruto mundial.)
En todo el mundo sigue existiendo una gran brecha de género en el uso de internet. En los países menos desarrollados, solo el 8 % de las mujeres habrá utilizado internet en 2015, frente al 11,3 % de los hombres. Estas cifras se hacen eco de un informe de la ONU de septiembre, según el cual las mujeres de los países de ingresos bajos y medianos tienen un 21 % menos de probabilidades de tener un teléfono móvil, lo que contribuye a perpetuar la desigualdad entre hombres y mujeres. La UIT se ha fijado el objetivo de lograr la igualdad de género entre los usuarios de internet para 2020.
Aquí tiene el mismo desglose por regiones:
En conjunto, internet es cada vez más accesible. El precio del servicio móvil baja: en los países en desarrollo, los costes se redujeron entre un 15 % y un 25 % de 2013 a 2014. Sin embargo, el servicio sigue siendo más caro en los países en desarrollo y en los menos desarrollados si se mide el coste como porcentaje de la renta nacional bruta (RNB) per cápita, un indicador que utiliza la UIT para realizar una comparación más equiparable entre países con economías muy diferentes.
Aunque el servicio de telefonía móvil suele ser más caro en los países más pobres, no ocurre así en todos los casos. Países como Sri Lanka (puesto n.º 12 según el coste del servicio en relación con su RNB per cápita), Irán (n.º 17), China (n.º 34) y Mauricio (n.º 35), todos ellos con una posición superior a la de Estados Unidos (n.º 35), han impulsado la competencia y ofrecido incentivos regulatorios a los operadores de telecomunicaciones para reducir sus precios.

La situación es distinta en la banda ancha, cuyo acceso es cada vez menor para los países pobres. A escala mundial, los precios de la banda ancha venían bajando hasta 2013; después se estancaron y, en algunos países, incluso subieron.
En los países menos desarrollados, el coste medio aumentó entre un 70 y un 98 %, «un incremento brusco que, sin duda, no mejorará la ya muy baja adopción de la banda ancha fija en los países más pobres del mundo», señala el informe. Los dos gráficos siguientes ilustran la tendencia al alza de los precios de la banda ancha en los países menos desarrollados, tanto en coste bruto como en función de la RNB per cápita.

Pero es África la región más golpeada: las personas pagan el 178 % de su RNB per cápita por acceder. Sin embargo, hay algunos países africanos que rompen esta tendencia. En Seychelles, Sudáfrica, Mauricio, Gabón, Cabo Verde y Botsuana, los costes de la banda ancha son del 5 % o menos de la RNB per cápita, un nivel que rivaliza con el de muchos países desarrollados.

El gráfico anterior muestra el desglose de los costes de la banda ancha en los países africanos. Resulta especialmente llamativo al comparar los valores del eje y con el mismo gráfico referido a Europa (más abajo).

La UIT se ha fijado el objetivo de que los servicios de banda ancha no cuesten más del 5 % de los ingresos mensuales medios en los países en desarrollo para 2020. Resolver este problema será especialmente difícil, dada la infraestructura necesaria para ampliar el acceso a la banda ancha fija. Ni siquiera Facebook y Google —dos gigantes tecnológicos que trabajan para llevar la conectividad a la mayor parte posible del mundo— contemplan tender cables. En su lugar, tienen planes ambiciosos para llevar internet de alta velocidad por el aire: globos,drones, satélites y láseres.
La publicación no implica el respaldo de sus opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autora: Alice Truong es corresponsal sénior de Silicon Valley de Quartz.
Imagen: Se muestran cables LAN de internet. REUTERS/Tim Wimborne.




