«Agua, agua por todas partes, y ni una gota para beber».
Puede parecer contradictorio, pero el famoso verso de Coleridge en La balada del viejo marinero también podría aplicarse al desierto. Incluso en algunos de los lugares más secos de la Tierra, el aire contiene miles de litros de agua dulce que han permanecido tentadoramente fuera de nuestro alcance. Hasta ahora.
Científicos del MIT y de la Universidad de California en Berkeley han creado un dispositivo capaz de absorber agua del aire. Y aún mejor: funciona con energía solar. Así, incluso en los desiertos más remotos y áridos puede extraer agua potable de la atmósfera. La técnica ha sido reconocida como una de las diez principales tecnologías emergentes de 2017 del Foro Económico Mundial.
Reservas sin explotar
Se calcula que hay unos 13 billones de litros de agua suspendidos en el aire, un enorme recurso sin explotar equivalente a cerca del 10 % del agua dulce de los lagos del mundo. El dispositivo, que utiliza polvos cristalinos conocidos como estructuras metalorgánicas, o MOF, para extraer agua del aire, puede recolectar casi tres litros de agua al día por cada kilo de compuesto similar a una esponja.
La tecnología ya se está utilizando para extraer agua del aire muy húmedo, por ejemplo mediante máquinas de condensación y la «captación de niebla», que utiliza mallas finas para recoger agua.
También hay formas de obtener agua de entornos menos húmedos, como la «captación de rocío», que consiste en recoger el agua condensada en superficies enfriadas. Sin embargo, además de consumir mucha energía, este método solo funciona con humedades relativas de hasta alrededor del 50 %; la tecnología basada en MOF podría funcionar con una humedad relativa del 20 %, como la de los entornos desérticos.
Beneficio mundial
La falta de acceso al agua potable le cuesta a la economía mundial 222.000 millones de dólares al año según la organización benéfica water.org, por lo que la posibilidad de llevar una fuente fiable de agua a las zonas más secas del planeta ofrece un enorme potencial.
Los desarrolladores afirman que otra gran ventaja de los cristales porosos que componen los MOF es que pueden crearse combinando distintos metales con cientos de compuestos orgánicos diferentes. Esto permite adaptarlos a distintos entornos.
Omar Yaghi, profesor de química en Berkeley que desarrolló los MOF hace más de 20 años, imagina un mundo en el que cada casa pudiera tener su propio suministro independiente de agua:
«Una visión del futuro es disponer de agua sin conexión a la red: tener en casa un dispositivo que funcione con energía solar ambiental y suministre agua para satisfacer las necesidades de un hogar. … Para mí, este experimento hará que eso sea posible. Lo llamo agua personalizada».


