Es el contrapeso de la globalización. Tras años de creciente conectividad global, la reacción contra la globalización se ha manifestado en el auge del tecnonacionalismo. Pero en un mundo tan interconectado e impulsado por la tecnología, ¿pueden funcionar en realidad las posturas proteccionistas sobre la innovación tecnológica y su transferencia a escala mundial?
Para algunos expertos en tecnología, la respuesta a esta pregunta es un rotundo no. «Los fenómenos de la globalización no son reversibles. Ya no existe la sensación de un mundo unipolar o bipolar. Es un mundo multipolar», sostuvo Jayraj Nair, director de tecnología de la empresa de servicios informáticos Wipro. «En lo que respecta a la tecnología, la expansión de la IA, del 5G o de la cadena de bloques, cualquiera de estas tecnologías seguirá avanzando al ritmo actual. De hecho, la velocidad no hará sino aumentar exponencialmente».
Michelle Zatlyn, cofundadora de la empresa de ciberseguridad Cloudflare, afirmó: «Internet es una innovación bastante reciente, tiene 25 años, y han sido los tecnólogos quienes la han impulsado». Sugirió que la cuestión de los próximos 10 años «es si la tecnología va a pasar a depender por completo de la política». Añadió: «Estamos en una encrucijada interesante. Es difícil imaginar un mundo en el que no estemos conectados en todo el planeta, por lo que estas cuestiones políticas no dejan de surgir».
Zatlyn añadió que no habrá «soluciones milagrosas» para problemas cada vez más complejos, y pidió un mayor diálogo entre tecnólogos y responsables políticos para evitar y resolver las tensiones tecnonacionalistas. «Necesitamos que los responsables políticos comprendan mejor la tecnología, y que los tecnólogos comprendan mejor las implicaciones en el ámbito político», afirmó. «Siento que estas son las aguas turbias en las que nos encontramos en este momento».
Desde Irán, país cuyas transferencias tecnológicas se ven actualmente obstaculizadas por las sanciones de Estados Unidos, Mohammad Javad Azari Jahromi, ministro de Información y Tecnologías de la Comunicación de Irán, sostuvo que existía una paradoja en el centro del tecnonacionalismo. «No podemos creer en el globalismo y, al mismo tiempo, en el tecnonacionalismo», señaló.
Al indicar que Irán permitiría que el gigante tecnológico chino Huawei operara el 5G en el país, el ministro sostuvo que bloquear a una empresa tecnológica por posibles «puertas traseras» era irracional. Según dijo, los gobiernos deberían partir de la premisa de que todas las empresas tecnológicas podrían tener este tipo de mecanismos.
«Creemos que todos estos tipos de tecnologías tienen algunas puertas traseras; quizá Huawei las tenga, y también otras empresas. Quizá todas ellas las tengan», afirmó. «Deberíamos definir la seguridad nacional a partir de otros hechos, y deberíamos aceptar que la tecnología ha llegado a nuestro país y que el ciberespacio es una realidad. Llega la Industria 4.0, la IA y el 5G, así que deberíamos tener todas las estrategias para abordarlo».
Y añadió: «Si decidiéramos detener, por ejemplo, a Huawei, ¿quién vendría a nuestro país? Vendría otra empresa. Por eso, deberíamos tener buenas leyes y normativas y un buen acuerdo con ellas, según el cual, si espían en nuestro país, les pondremos una multa».
Pan Jiafeng, presidente del Instituto de Ciencia y Desarrollo de la Academia China de Ciencias, afirmó que China ha sentido el impacto del auge del tecnonacionalismo, con mayores dificultades en los intercambios de personal y en las importaciones de alta gama durante los últimos dos años. No obstante, Pan, que atribuyó el auge del tecnonacionalismo a los desarrollos desiguales de la globalización, coincidió en que los altibajos actuales serían temporales.
«Debemos seguir fortaleciendo la interdependencia», afirmó. «Debemos renovar nuestro énfasis en la colaboración en la que todos ganan, respetando al mismo tiempo las preocupaciones en materia de seguridad. Creo que, si miramos al futuro, llegaremos a esta conclusión. Debemos tomar el control de la tecnología y utilizarla para servir a los mejores intereses de las personas y de todos los países, no cerrar la puerta».


