Los astrónomos han descubierto 11 nuevas corrientes estelares: vestigios de galaxias más pequeñas que nuestra Vía Láctea desgarró y devoró.
El hallazgo es uno de los aspectos más destacados de los tres primeros años de datos de estudio del Dark Energy Survey: una investigación de unos 400 millones de objetos astronómicos, entre ellos galaxias distantes y estrellas de nuestra propia galaxia.

Dark Energy Survey, una colaboración cuyo objetivo es revelar la naturaleza de la misteriosa fuerza de la energía oscura, anunció los resultados.
Dark Energy Survey
Los datos abarcan unos 5.000 grados cuadrados, o una octava parte de todo el cielo, e incluyen aproximadamente 40.000 exposiciones tomadas con la Cámara de Energía Oscura. Las imágenes equivalen a cientos de terabytes de datos y se publican junto con catálogos de cientos de millones de galaxias y estrellas.
«En los datos aguardan todo tipo de descubrimientos», afirma Brian Yanny, del Laboratorio Nacional del Acelerador Fermi y científico del proyecto de gestión de datos del Dark Energy Survey.
«Aunque los científicos del DES se centran en usar estos datos para aprender sobre la energía oscura, queríamos permitir que los astrónomos exploraran estas imágenes de nuevas maneras y mejoraran nuestra comprensión del universo», dice Yanny.
La Cámara de Energía Oscura, principal instrumento de observación del Dark Energy Survey, es uno de los dispositivos de imagen digital más potentes que existen. Se construyó y probó en Fermilab, el laboratorio principal del Dark Energy Survey, y está instalada en el telescopio Blanco de 4 metros de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, en Chile. Después, un equipo del Centro Nacional de Aplicaciones de Supercomputación de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign procesa las imágenes del DES.
Una galaxia en crecimiento
Uno de los nuevos descubrimientos que hizo posible este conjunto de datos es la detección de 11 nuevas corrientes de estrellas alrededor de nuestra Vía Láctea.
Nuestra galaxia está rodeada por un enorme halo de materia oscura, que ejerce una intensa atracción gravitatoria sobre las galaxias cercanas más pequeñas. La Vía Láctea crece atrayendo, desgarrando y absorbiendo estos sistemas más pequeños. Al desprenderse de sus estrellas, estas forman corrientes que atraviesan el cielo y que la Cámara de Energía Oscura puede detectar.
Aun así, es extremadamente difícil encontrar corrientes estelares, ya que están compuestas por relativamente pocas estrellas dispersas en una gran extensión del cielo.
«Es emocionante haber encontrado tantas corrientes estelares», afirma el astrofísico Alex Drlica-Wagner, de Fermilab y del Instituto Kavli de Física Cosmológica de la Universidad de Chicago. «Podemos usar estas corrientes para medir la cantidad y distribución de la materia oscura en la Vía Láctea, así como su grado de agrupamiento. El estudio de las corrientes estelares ayudará a acotar las propiedades fundamentales de la materia oscura».
Antes de estos nuevos hallazgos, solo se habían descubierto unas dos docenas de corrientes estelares. Muchas se detectaron mediante el Sloan Digital Sky Survey, precursor del Dark Energy Survey. Nora Shipp, estudiante de posgrado de la Universidad de Chicago, dirigió el esfuerzo por detectar nuevas corrientes estelares en el Dark Energy Survey.
«Nos interesan estas corrientes porque nos enseñan sobre la formación y estructura de la Vía Láctea y su halo de materia oscura. Las corrientes estelares nos ofrecen una instantánea de una galaxia más grande que se forma a partir de otras más pequeñas», dice Shipp. «Estos descubrimientos son posibles porque el DES es el estudio más amplio, profundo y mejor calibrado que existe».
Como no existe una convención de nomenclatura universalmente aceptada para las corrientes estelares, el Dark Energy Survey se ha puesto en contacto con escuelas de Chile y Australia para pedir a los alumnos más jóvenes que elijan nombres. Los alumnos y sus docentes han colaborado para nombrar las corrientes con palabras relacionadas con el agua en lenguas indígenas del norte de Chile y de la Australia aborigen.
Los investigadores presentaron los primeros hallazgos del Dark Energy Survey durante la reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense, celebrada en Washington D. C. el 10 de enero.
La financiación provino de la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía de Estados Unidos y de la Fundación Nacional de Ciencias.


