Cuatro nuevos «superpoderes» que debes conocer

Men are silhouetted against a video screen as they pose with smartphones in the central Bosnian town of Zenica, May 17, 2013.
Mobile technology is one of four tech superpowers changing our worldImage: REUTERS/Dado Ruvic
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El término «superpoderes» evoca la imagen de grandes naciones que determinan el curso de la historia mundial. Pero, en la era digital, creo que ha llegado el momento de ampliar esa definición para incluir cuatro extraordinarios superpoderes tecnológicos que prometen ejercer tanta influencia en los próximos 20 años como cualquier Estado nación: la tecnología móvil, la nube, la inteligencia artificial (IA) e internet de las cosas (IoT).

Cada una de estas capacidades es transformadora por sí sola, pero juntas abren oportunidades revolucionarias que no habían estado a nuestro alcance hasta este momento de la historia. Y apenas estamos empezando a aprovechar todo su potencial.

La tecnología móvil ofrece un alcance sin precedentes y conecta a las personas en movimiento, estén donde estén en el mundo. La nube proporciona una capacidad a una escala antes inimaginable y permite a las organizaciones añadir o eliminar rápidamente los distintos componentes de su infraestructura según sea necesario. La IA basada en el aprendizaje profundo nos permite analizar cantidades ingentes de datos en tiempo real y aprovechar esos conocimientos para acelerar drásticamente los descubrimientos académicos y crear modelos de negocio completamente nuevos. Por su parte, el IoT conecta los mundos físico y digital, llevando la tecnología a todas las dimensiones del progreso humano. A medida que estas innovaciones maduran rápidamente y se complementan, están transformando todos los aspectos de la sociedad, desde la atención sanitaria y la educación hasta el transporte y la inclusión financiera.

El alcance mundial de estos cuatro superpoderes tecnológicos se está ampliandoImage: Pat Gelsing

La pregunta, entonces, es cómo garantizar que estos superpoderes tecnológicos estén al servicio de toda la humanidad. ¿Cómo pueden mejorar la calidad de vida de los 7.600 millones de personas que viven hoy (una cifra que se espera que llegue a los 8.600 millones en 2030)? Dicho de otro modo: a medida que la tecnología se expande y empieza a ejercer una influencia global propia de un superpoder, ¿generará toda esta innovación una marea creciente que eleve todos los barcos, independientemente de la geografía, el origen o la cultura? ¿O se limitarán las ventajas que ofrece a unos pocos afortunados?

En esencia, soy tecnólogo y optimista. Tras casi cuatro décadas trabajando en tecnología, miro al futuro con esperanza y entusiasmo, y confío en el papel que desempeñará la tecnología para darle forma en beneficio de todos. La tecnología en sí es neutral: ni buena ni mala. Todo depende de cómo la aplicamos los seres humanos a los problemas actuales. Estos son algunos ejemplos concretos de cómo estos cuatro superpoderes tecnológicos nos ayudan a abordar algunos de los grandes desafíos que afrontamos como comunidad mundial.

1. Móvil: un alcance sin precedentes

Para millones de agricultores pobres que viven en zonas remotas de todo el mundo, tener acceso a un teléfono móvil asequible ha transformado la vida cotidiana de sus familias y comunidades. Un teléfono con un servicio básico de internet abre la puerta a microcréditos, precios de los cultivos en tiempo real, previsiones meteorológicas precisas e información sobre temas como la rotación de cultivos, las semillas y los fertilizantes; todo ello adaptado a las circunstancias locales para ayudar a los pequeños agricultores a aumentar sus cosechas de manera sostenible.

Un estudio reciente del MIT realizado en Kenia concluyó que el acceso a los servicios de dinero móvil sacó de la pobreza a casi 200.000 familias (el 2 % de la población de Kenia) entre 2008 y 2014. Igual de impresionante es que estos servicios móviles hayan ayudado a unas 185.000 familias kenianas encabezadas por mujeres a lograr resiliencia financiera, al dejar la agricultura y dedicarse a actividades empresariales autosostenibles.

Esa es la buena noticia. La mala es que, en algunos de los países más pobres del planeta, menos del 5 % de la población tiene acceso a internet móvil. Debemos llevar el poder del acceso móvil y del dinero móvil a los 2.000 millones de personas de todo el mundo que todavía no tienen ningún vínculo con el sistema financiero. La iniciativa de la Fundación Gates para impulsar la interoperabilidad entre distintas redes de pago móvil es un paso fundamental en la dirección correcta.

Internet de las cosas: uno de los cuatro superpoderes tecnológicos que están dando forma a nuestro futuroImage: AIG

2. La nube: una escala antes inimaginable

Hoy en día, 9 de cada 10 organizaciones del mundo dependen de la nube pública, pues tanto los gobiernos como las empresas del sector privado aprovechan la escala y la flexibilidad que ofrece. Uno de los mejores ejemplos de su impacto se observa en la educación, donde los cursos en línea masivos y abiertos (o MOOC, por sus siglas en inglés) amplían progresivamente el acceso al aprendizaje. El Banco Mundial advirtió recientemente sobre la crisis del aprendizaje en la educación mundial, y está claro que, para que la educación sea un gran instrumento de igualdad, debemos invertir en modelos educativos habilitados por la nube.

Aún estamos en las primeras etapas de lo que llamamos «economía digital», pero creo que seguiremos viendo un gran aumento de las oportunidades de empleo a distancia, ya que la infraestructura basada en la nube elimina la necesidad de grandes espacios físicos centralizados para trabajar. El aprendizaje en línea ofrece la mejor vía para acceder a esos empleos, especialmente para los miles de millones de personas de todo el mundo que no tienen acceso a las formas tradicionales de educación presencial.

3. IA: inteligencia en todas partes

La inteligencia artificial está ofreciendo conocimientos valiosos gracias a una enorme capacidad de procesamiento, y en muchos sentidos apenas estamos empezando en este campo. Pensemos en el sector sanitario, donde los algoritmos de aprendizaje profundo ya están creando medicamentos revolucionarios, mejorando los diagnósticos y diseñando planes de tratamiento con mucha más eficacia que cualquier método anterior.

El campo de las prótesis, por ejemplo, está a punto de lograr varios avances importantes, en gran medida gracias a los sistemas de IA que están revolucionando la atención a las personas que han perdido extremidades. Investigadores de la Universidad de Newcastle, en el Reino Unido, han creado una «mano biónica con ojos» que permite a una persona amputada alcanzar objetos automáticamente y reaccionar sin pensar, del mismo modo que se mueve una mano real. Esta clase de innovación, posible gracias a una industria de la IA aún incipiente, será cada vez más frecuente.

4. IoT: conectar los mundos digital y físico

En su forma más básica, el internet de las cosas consiste en conectar diversos objetos físicos a una red en la que las máquinas puedan comunicarse, incluidos millones de sensores integrados que transmiten datos en tiempo real. El IoT ya está abriendo posibilidades apasionantes en ámbitos tan diversos como la fabricación inteligente, los coches conectados y las redes eléctricas inteligentes.

Para mí, el aspecto más poderoso del IoT es su capacidad para ayudarnos a reparar los daños de la era industrial mediante una gestión más inteligente y sostenible del carbono, el agua y los residuos. Activos inteligentes, un informe reciente del Foro Económico Mundial y la Fundación Ellen MacArthur, muestra de forma contundente cómo el internet de las cosas puede liberar un potencial extraordinario en la economía circular. En todas las dimensiones del complejo desafío medioambiental que afrontamos, el IoT nos permite seguir y «percibir» la salud del planeta con mayor detalle y precisión que nunca.

Es importante reconocer que la tecnología no es una panacea para todos los problemas que afrontamos. Sin embargo, mientras trabajamos para superar los grandes obstáculos al progreso humano y a la calidad de vida, la innovación tecnológica es la herramienta más poderosa de la que disponemos. A medida que la tecnología alcanza la categoría de superpoder y la comunidad tecnológica madura, debemos participar de manera responsable, reflexiva y constante, reconociendo nuestra responsabilidad individual y colectiva. Solo mediante la participación, la colaboración y la acción en nuestras propias empresas, así como dando forma a los marcos normativos y regulatorios, podremos trabajar juntos para garantizar que, en última instancia, aprovechemos al máximo la tecnología en beneficio de todos.

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