El término «salto tecnológico» fue propuesto por primera vez por economistas schumpeterianos, junto con el concepto de «ventanas de oportunidad» como estrategia de recuperación tecnológicamente bien informada. Perez y Soete (1988) plantearon que los paradigmas tecnológicos emergentes pueden servir de ventana de oportunidad para las economías rezagadas o emergentes; al no estar atrapadas en el sistema tecnológico existente, pueden aprovechar la oportunidad para dar un salto hacia industrias emergentes o nuevas. Perez y Soete señalaron que, durante un cambio de paradigma, existen ciertas ventajas en entrar pronto en las nuevas industrias, como las bajas barreras de entrada en materia de derechos de propiedad intelectual (DPI). La ventaja de ser pionero (dar un salto tecnológico) se deriva de que, en sus primeras etapas, el conocimiento tiende a estar en el dominio público, mientras que todavía no hay líderes de mercado firmemente establecidos. Por tanto, con cierto nivel de recursos tecnológicos y humanos que permitan acceder a las fuentes de conocimiento y crear nuevos conocimientos adicionales, la entrada en sectores tecnológicos emergentes puede resultar más fácil que en etapas posteriores de la evolución tecnológica.
Puede decirse que los países rezagados están en una posición bastante ventajosa, ya que no están atrapados en las tecnologías existentes. En cambio, algunos países avanzados podrían caer en la trampa de los actores establecidos o quedar atrapados en las tecnologías actuales debido a la alta productividad que estas ofrecen, mientras que las tecnologías emergentes conllevan incertidumbre y a menudo no son fiables ni estables en sus etapas iniciales de evolución. Un ejemplo es Motorola, que retrasó su entrada en las tecnologías digitales. Motorola, que inventó los teléfonos móviles analógicos, siguió invirtiendo más en esa tecnología pese a la aparición de teléfonos móviles basados en tecnologías digitales, liderada por Nokia (Lee, 2013). En términos generales, la aparición inicial, a partir de la década de 1990, de la tecnología digital en sustitución de la analógica sirvió de ventana de oportunidad para empresas de varias economías asiáticas, como Corea y Taiwán.
En el siglo XXI, una ola de nuevas innovaciones está definiendo la llamada Cuarta Revolución Industrial (4IR). Esta 4IR también supone la llegada de un nuevo paradigma tecnoeconómico y, por tanto, podría ser una ventana de oportunidad para que las economías rezagadas den un salto hacia nuevos sectores. La capacidad de estas economías para aprovechar y responder adecuadamente a las nuevas innovaciones determinará su futuro económico. Según cómo lo hagan, las nuevas innovaciones pueden abrir una ventana de oportunidad o convertirse en un medio para seguir quedándose atrás (destrucción) y caer en la trampa del ingreso medio (Banco Mundial, 2010).
Aunque se opte por dar un salto tecnológico, este debe gestionarse con cuidado porque conlleva tanto oportunidades como riesgos (Lee, 2013). Los riesgos suelen ser de dos tipos: los que implica acertar o equivocarse al elegir entre varias trayectorias y normas tecnológicas alternativas, y el riesgo de que no exista un mercado inicial para quienes se adelantan.
Un ejemplo típico de salto tecnológico es el desarrollo de la televisión digital en Corea. A finales de la década de 1980, las empresas japonesas desarrollaron por primera vez en el mundo un televisor HD (de alta definición) basado en tecnología analógica, y ofrecieron a las empresas coreanas un modelo que podían seguir aprendiendo de esas nuevas tecnologías y productos. Al principio, las empresas coreanas consideraron seguir ese camino, como habían hecho en el pasado (en las décadas de 1970 y 1980). Pero pronto cambiaron de opinión y probaron una estrategia de salto tecnológico: desarrollar una tecnología alternativa y emergente, la televisión HD basada en tecnología digital. Tuvieron éxito en este proyecto al formar un consorcio público-privado de I+D, que ayudó a poner en marcha el proceso gracias al cual las empresas coreanas pudieron superar a Japón en el actual mercado mundial de pantallas. Sin esa disposición a asumir riesgos y dar un salto tecnológico, la recuperación de Corea frente a Japón (y su posterior superación) habría tardado mucho más o quizá nunca se habría producido.
La calefacción solar térmica en las zonas rurales de China es otro ejemplo de salto tecnológico (Zhou et al., 2012). La tecnología solar térmica es una de las fuentes de energía alternativas que se exploran para encontrar soluciones energéticas con bajas emisiones de carbono. A diferencia del caso más conocido de la tecnología solar fotovoltaica, en el que China dio rápidamente un salto hasta convertirse en líder mundial, la tecnología solar térmica llegó antes y se adoptó sobre todo en zonas rurales. Las razones son fascinantes. La difusión de la tecnología solar térmica ha sido lenta en todo el mundo, pero en China ha demostrado ser muy popular, aunque solo en las zonas rurales. En China, la tecnología solar térmica se desarrolló pronto, en la década de 1980, como resultado de un proyecto de I+D ejecutado por la Universidad de Tsinghua como parte de las iniciativas nacionales de I+D del país. Después de que la universidad divulgara la patente del tubo de vacío para facilitar la transferencia de la tecnología al sector manufacturero, la producción aumentó hasta alcanzar una gran escala.
En las zonas urbanas, los edificios existentes no podían adaptarse fácilmente al uso de sistemas de calefacción solar térmica. En concreto, el diseño urbanístico existente no contemplaba la posible instalación de las salidas de agua que requería el sistema solar térmico, y cambiar el sistema de agua caliente por tuberías de los edificios existentes resultaba costoso. En cambio, los sistemas solares térmicos pueden tener éxito en el mercado rural porque las construcciones rurales suelen tener una estructura más sencilla y sus propietarios pueden reconstruirlas; estos se preocupan más por la utilidad práctica que por la apariencia. Y, sobre todo, dada la escasez de gas, electricidad y otras infraestructuras energéticas, no había ninguna barrera competitiva para instalar una nueva fuente de energía.
Este caso de la energía solar térmica en China indica que las zonas rurales se saltaron la etapa de la calefacción basada en gas o electricidad y dieron el salto a la calefacción solar térmica. El calentamiento solar del agua supuso una gran alteración del estilo de vida y de vivienda de los habitantes urbanos de alto nivel, mientras que las zonas menos desarrolladas no sufrían un grado tan alto de dependencia de los sistemas existentes, lo que las hacía más receptivas a los sistemas energéticos alternativos. Por tanto, este ejemplo es muy pertinente para la situación actual de África. (Para otros ejemplos relacionados con la transición ecológica mundial, véase Mathews (2017) y la página web asociada, www.globalgreenshift.org.)
La iniciativa de biocombustibles de Brasil es otro ejemplo de salto tecnológico exitoso (Lee y Mathews, 2015). En la década de 1980, Brasil desarrolló su programa de bioetanol utilizando recursos y tecnología propios (plantaciones de caña de azúcar regadas por la lluvia, sin necesidad de riego). Mediante el Programa Nacional del Alcohol, que se remonta a la dictadura militar de la década de 1970, se estableció un mercado para el etanol con el fin de ahorrar en importaciones de petróleo. Se fomentó tanto a los productores nacionales como a los proveedores locales de equipos (como Dedini), creando así una cadena de valor completa por el lado de la oferta.
Por el lado de la demanda hubo una resistencia inicial porque los automóviles debían adaptarse al etanol o ser convencionales, y los consumidores que en la década de 1980 pasaron a usar vehículos exclusivamente de etanol salieron perjudicados cuando cayó el precio mundial del petróleo y el etanol dejó de ser competitivo. Sin embargo, en la década de 2000 el programa de etanol de Brasil se reactivó con el firme apoyo del Gobierno y de la petrolera estatal Petrobras, junto con la innovación por el lado de la demanda —desarrollada en Brasil— de los vehículos de combustible flexible (FFV), que pueden funcionar con etanol, gasolina o cualquier combinación de ambos. La tecnología de producción de etanol se importó inicialmente y se adaptó rápidamente al ámbito nacional; luego se difundió con rapidez gracias a los esfuerzos de I+D de la institución nacional de I+D, EMBRAPA.
Esta entidad mantenía una vigilancia tecnológica de los avances mundiales y utilizaba métodos tecnológicos avanzados para investigar las fuentes de ventaja comparativa de Brasil, por ejemplo, los suelos aptos para el cultivo de caña de azúcar identificados mediante vigilancia por satélite. Desde aquel éxito, los biocombustibles han tenido resultados dispares, pero en Brasil las ventajas comparativas del país en la producción de caña de azúcar, junto con el énfasis de las políticas en dar saltos tecnológicos, han dado frutos, aunque Petrobras se haya visto obligada a retirarse de la distribución de etanol debido a escándalos financieros ajenos a esta actividad.

También se observan casos de salto tecnológico en el continente africano, donde las economías están emergiendo. Un ejemplo destacado es M-PESA en Kenia, un sistema eficiente y cómodo de banca móvil y pagos para los africanos que no tienen acceso a la banca presencial. M-Pesa realiza transacciones por un valor aproximado de 30 millones de dólares al día. Sus fundadores buscaron una forma de aplicar su sistema de pagos móviles para resolver otros problemas. Así, crearon otra empresa, M-Kopa Solar, para proporcionar energía solar a los hogares rurales de África (Shapshak, 2016). Su sistema utiliza tres tecnologías de fácil acceso: generación de energía solar y luces LED de bajo consumo, pagos móviles como M-Pesa y la llamada internet de las cosas; en este caso, tarjetas SIM integradas en dispositivos de la unidad de control de M-Kopa. La innovación de M-Kopa consiste en agrupar estas tecnologías y combinarlas con un sistema de pagos móviles (foto 1 a continuación). Mediante el modelo de pago por uso, popularizado por los teléfonos móviles, esta destacada empresa keniana ofrece productos de energía solar a precios asequibles y utiliza sistemas de pago móvil ya existentes.
Es un sistema solar autónomo ideal para África, donde la infraestructura terrestre es deficiente y el suministro eléctrico suele ser inestable. Con un depósito de 35 dólares, los compradores reciben el sistema y luego realizan 365 pagos diarios de 0,43 dólares mediante transferencia de dinero móvil a través del sistema M-Pesa. Una vez pagado en su totalidad, el sistema pasa a ser propiedad exclusiva del comprador. Hasta 2016, M-Kopa había vendido alrededor de 300.000 unidades en Kenia, Tanzania, Uganda y Ghana. M-Kopa permitió que los niños de zonas rurales estudiaran después de la escuela y alivió a sus madres de la carga de recoger leña y quemar queroseno hasta altas horas de la noche. Así, supone un salto tecnológico desde la iluminación basada en queroseno, que se salta la electricidad conectada a la red y pasa directamente a las energías renovables autónomas. Es una innovación tanto tecnológica como de modelo de negocio, adaptada a las condiciones de África. M-Kopa fue una de las empresas emergentes kenianas que el presidente Obama visitó en 2015.
El salto tecnológico también puede concebirse como una forma de pasar a un modelo de desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente. La figura 1 a continuación muestra la llamada curva ambiental de Kuznets, en la que el grado de daño ambiental se mide en el eje vertical y el ingreso per cápita, en el horizontal. La idea de esta curva es que el daño ambiental aumenta con el incremento inicial del ingreso per cápita. Sin embargo, después de cierto crecimiento de los niveles de ingreso, el daño ambiental puede mitigarse. Si las economías rezagadas actuales siguen la misma trayectoria que las economías pioneras y mantienen el modelo de crecimiento económico existente, será imposible alcanzar el objetivo mundial de reducir las emisiones de carbono y se causarán daños considerables al medio ambiente mundial. Una alternativa mejor consiste en saltarse un punto intermedio como C y pasar directamente, dando un salto tecnológico, del punto B a uno como D. Con una composición adecuada de las actividades económicas y el uso de mejores tecnologías, ese salto tecnológico es posible.

El salto tecnológico sigue siendo muy pertinente porque no solo promete que los países recién industrializados alcancen el nivel de los países avanzados, sino que también puede situarlos a la cabeza en determinados sectores, como ocurre hoy con las tecnologías ecológicas en África y otros lugares. Si los países avanzados ven bloqueado su camino por el «bloqueo del carbono» (la dependencia excesiva de los sistemas basados en combustibles fósiles), los países recién industrializados pueden sortear esos obstáculos dando un salto hacia tecnologías más limpias y ecológicas.
Referencias
Lee, Keun, 2013. Análisis schumpeteriano de la recuperación económica: conocimiento, creación de trayectorias y trampa del ingreso medio. Cambridge University Press.
Lee, Keun y John Mathews (2015), Hacia nuevas reglas para las políticas de ciencia y tecnología en favor del desarrollo sostenible, en J. Alonso y J. Ocampo (eds.). Gobernanza mundial y reglas para la era posterior a 2015. Londres: Bloomsbury, 2015.
Jackson, Tony y Peter Roberts (2000). «Una revisión de los indicadores del desarrollo sostenible». Geddes Centre for Planning Research, Universidad de Dundee.
Mathews, John A., 2017. Transición ecológica mundial: cuando Ceres se encuentra con Gaia. Londres: Anthem Press.
Perez, C. y Soete, L., 1988. Recuperación tecnológica: barreras de entrada y ventanas de oportunidad, en: Dosi, G., Freeman, C., Nelson, R., Silverberg, G. y Soete, L. (eds.), Cambio tecnológico y teoría económica. Pinter Publishers, Londres.
Shapshak, Cómo M-Kopa, de Kenia, lleva energía solar prepaga a las zonas rurales de África, revista Forbes, 28 de enero de 2016, disponible en: . https://www.forbes.com/sites/tobyshapshak/2016/01/28/how-kenyas-m-kopa-brings-prepaid-solar-power-to-rural-africa/#79415e822dbf.
Banco Mundial, 2010. Análisis de la trampa del ingreso medio, Actualización económica de Asia Oriental y el Pacífico, vol. 2. Washington, DC: Banco Mundial.
Zhou, Y., Tong, Y., Liu, X. y Qiu, S. (2012). Difusión de la energía solar térmica en el mercado de la base de la pirámide de China, actas de la conferencia PICMET 2012, disponible en: http://ieeexplore.ieee.org/stamp/stamp.jsp?tp=&arnumber=6304319


