Entre las aplicaciones más inspiradoras de la tecnología está la IA para detectar problemas oculares en bebés.
La tecnología sofisticada nos rodea, pero puede dejar a algunas personas atrás.
El 43% de las personas en la UE no sabe realizar tareas básicas como buscar información en internet.
La Dra. Victoria Pueyo es oftalmóloga infantil. A estos pacientes se los considera poco colaboradores, lo cual tiene sentido, porque no pueden expresar sus pensamientos ni percepciones.
Piensa en tu último examen de la vista:
Lee la última fila.
¿Qué se ve más claro, esto… o aquello?
¿Qué número ves en los puntos de colores?
Cualquier madre o padre que lea esto sabrá lo difícil que es conseguir que un niño pequeño se quede quieto, y mucho más que responda a preguntas. Lo mismo ocurre con los niños con dificultades del desarrollo. No hace falta decir que no hay muchas personas capaces de hacer lo que hace la Dra. Pueyo.
Así que se propuso cambiarlo.
Ayudar a todos los niños a ver
Según la Organización Mundial de la Salud, hay 19 millones de niños con discapacidad visual (PDF) en todo el mundo. Como cabría esperar de alguien que se dedica al trabajo de la Dra. Pueyo, tiene una gran visión: un mundo en el que ningún niño quede sin diagnóstico.
Lo que está en juego es mucho más que entrecerrar los ojos para ver la pizarra en clase de matemáticas. De estos 19 millones de niños, tres de cada cinco padecen afecciones graves que pueden causar ceguera permanente. Y en los países en desarrollo, el 60% de los niños que pierden la vista a una edad temprana morirá en el plazo de un año por complicaciones relacionadas.
La triste realidad es que la mayoría de estas afecciones se pueden prevenir y tratar si se detectan a tiempo, y ahí es donde entran en escena la Dra. Pueyo y su equipo.
Su empresa emergente, DIVE-Medical, se alió con ingenieros de Huawei para desarrollar una aplicación llamada Track.Ai. Utiliza un pequeño dispositivo que registra cómo reaccionan los ojos de los niños a los dibujos animados. Gracias a los chips de IA de nuestros teléfonos inteligentes, Track.Ai puede ayudar a diagnosticar la discapacidad visual en bebés de tan solo seis meses.
El equipo es portátil y cualquier profesional sin formación especializada puede procesar los datos allí mismo, en su teléfono: ni siquiera hace falta Wi-Fi. A partir de los resultados de Track.Ai, los niños con riesgo de desarrollar problemas de visión pueden ser derivados a un especialista para recibir tratamiento.

Al hacer que su solución sea lo más accesible posible, la Dra. Pueyo ha eliminado efectivamente las barreras para el diagnóstico temprano, incluso en las comunidades más remotas del mundo, que carecen de acceso a recursos médicos de alta tecnología.
Es increíble. El mundo necesita más personas como ella.
Que nadie se quede atrás
En el Foro Económico Mundial hablamos mucho de la Cuarta Revolución Industrial, una era de transformación en la que convergerán todo tipo de tecnologías, se disparará el ritmo de la innovación y casi todas las industrias cambiarán su forma de funcionar.
Ante esta perspectiva, es fácil entusiasmarse con las cosas asombrosas que podemos hacer gracias a los nuevos avances de la tecnología digital. Pero también es fácil perder de vista que las tecnologías más complejas —y costosas— probablemente dejarán atrás a amplios sectores de la población.
Hace unos meses, les enseñé uno de nuestros nuevos teléfonos inteligentes a los padres de un amigo. Hicieron todo lo posible por fingir que estaban impresionados. Luego, tras unos minutos de asentimientos corteses, me miraron directamente a los ojos y dijeron: «Ken, esto está muy bien, pero, sinceramente… no nos gusta. No sabemos cómo usarlo».
Me dijeron que, en vez de ayudarles, la nueva tecnología les dificultaba desplazarse por la ciudad. Hoy en día, en China, la mayoría de la gente reserva viajes mediante aplicaciones móviles, lo que hace cada vez más difícil parar un taxi en la calle como se hacía antes. Así que, para las personas mayores como los padres de mi amigo, si no puedes usar la tecnología, te quedas en casa.
Ahí estaba yo ensalzando las virtudes de la tecnología digital, mientras las dos personas sentadas justo delante de mí habían quedado completamente desatendidas. Rezagadas.
Eso no está bien.
Como proveedores de tecnología, debemos aprender de la Dra. Pueyo y diseñar tecnología inclusiva desde el principio.

La tecnología no sirve de nada si la gente no puede usarla
La industria tecnológica lleva años trabajando para cerrar la brecha digital, centrándose principalmente en la conectividad y en garantizar que personas de todos los ámbitos tengan el mismo acceso a las herramientas del mundo moderno.
Y hemos logrado grandes avances. Solo en Huawei, nuestras redes han contribuido a conectar a más de un tercio de la población mundial, incluidas personas de algunas de las regiones más remotas y desatendidas del planeta.
Pero la inclusión no se limita a estar conectado: también tiene que ver con las aplicaciones y las competencias.
Las aplicaciones son el medio para crear valor práctico con la tecnología, ya sea usando teléfonos inteligentes para diagnosticar enfermedades oculares en bebés o desarrollando servicios accesibles de dinero móvil para sacar de la pobreza al 2% de los hogares de Kenia (PDF).
Por eso necesitamos más aplicaciones, y deben responder a las necesidades específicas de distintos grupos de personas, comunidades e industrias para que podamos incluir a todo el mundo.
Además de desarrollar las aplicaciones adecuadas, debemos asegurarnos de que todas las personas y empresas —especialmente las pequeñas— puedan usarlas. Como dejaron muy claro los padres de mi amigo, la tecnología sofisticada no sirve de mucho si no sabes usarla.
Todos los países del mundo tienen una necesidad urgente de mejorar las competencias digitales. Según la encuesta de la Comisión Europea sobre la brecha de competencias digitales en la UE, el 43% de las personas en la UE no sabe realizar tareas básicas como buscar información en internet.
Eso es un problema grave. Si no hacemos algo al respecto, estas personas no tendrán las competencias necesarias para encontrar trabajo ni un lugar en la economía digital del futuro.
Todas las personas, en todas partes
El año pasado pusimos en marcha un programa llamado TECH4ALL para contribuir a que el mundo digital sea más inclusivo. Colaboramos con todo tipo de organizaciones para promover la conectividad, así como aplicaciones más específicas y competencias digitales.
Por ejemplo, en Kenia trabajamos con UNESCO, Safaricom y la ONG belga Close the Gap para convertir contenedores de carga de acero de 40 pies en laboratorios informáticos móviles.
Estos enormes camiones digitales funcionan íntegramente con energía solar y están equipados con escritorios, diversos dispositivos digitales y banda ancha inalámbrica. Formadores de una ONG local los conducen por todo el país y paran en cada pueblo para enseñar competencias digitales prácticas a mujeres, docentes y a la próxima generación de emprendedores digitales. Esperamos formar al menos a 6.000 jóvenes estudiantes y 1.000 docentes durante el próximo año.
Es un buen comienzo, pero aún queda mucho por hacer. En todas partes.
Conectar a las personas, desarrollar las aplicaciones adecuadas y enseñar a cada persona del planeta las competencias que necesita para prosperar en el mundo digital: todos son desafíos complejos, y solo podremos superarlos si trabajamos juntos.
La nueva plataforma UpLink del Foro Económico Mundial es una excelente forma de empezar. Es un espacio donde personas comprometidas, organizaciones y empresas pueden reunirse, intercambiar ideas y coordinar esfuerzos para resolver los principales problemas que afrontamos hoy en el mundo.
Todos tenemos algo que aportar, así que, si te interesa un futuro más equitativo, próspero y sostenible, infórmate y descubre cómo puedes participar.


