Acabas de despertarte en la primavera de 2030. El dormitorio conectado al Internet de las cosas abre sus ventanas electrónicas alimentadas por energía solar y reproduce música suave, mientras la iluminación inteligente muestra un montaje de amaneceres frente al mar de tus últimas vacaciones.
La ducha utiliza muy poca agua o jabón. Recicla las aguas grises y devuelve el exceso de calor al sistema operativo integrado de tu hogar. Mientras te vistes, tu asistente de inteligencia artificial (IA) te comparte la agenda del día y reproduce tus canciones favoritas.
Sigues empezando el día con cafeína, pero esta sale de tu refrigerador IoT, capaz de ofrecerte en casa una experiencia propia de una cafetería. En la cocina te espera un desayuno caliente adaptado a tus necesidades nutricionales específicas (según el análisis químico de tus visitas al «inodoro inteligente»).
Cuando llega la hora de salir, un sistema de transporte bajo demanda tiene tres coches esperándote: uno para ti, otro para tu cónyuge y otro para tus hijos. En carretera, coches y camiones autónomos circulan con precisión matemática, sin atascos, mantenimiento rutinario ni conductores agresivos. La tasa de accidentes es casi nula.

De camino, llamas a tu equipo de I+D, que está terminando una jornada de trabajo en Shanghái. Tu imagen a tamaño real se proyecta en el Centro de Innovación de China y tus colegas te ven como si estuvieras sentado en la sala. Para ellos resulta un tanto surrealista verte con la luz de la mañana cuando en el Bund, el paseo marítimo de Shanghái, ya está oscuro, aunque la novedad pierde su efecto tras unos cuantos usos.
Revisas los datos del día almacenados en la nube de tu centro de fabricación en Shenzhen, tu proyecto piloto en San Diego y tu equipo de control de calidad en Melbourne. Los enormes conjuntos de datos se recopilaron en tiempo real a partir de cada equipo y la IA de tu empresa los ha resumido de forma impecable. Todas estas instalaciones se mantienen y operan bajo estrecha supervisión mediante una sofisticada plataforma de análisis predictivo.
Satisfecho con los avances del equipo, terminas la llamada y te acomodas a leer un buen libro.
Este es el futuro, y llegará antes de lo que crees.
Estas son cinco tecnologías con muchas probabilidades de influir en tu vida cotidiana para 2030.
1. Despídete de las pantallas: Los cascos de realidad virtual de hoy se utilizan para el entretenimiento de los consumidores, pero son voluminosos y aíslan. En el futuro, las pantallas de campo de luz podrían eliminar por completo la necesidad de un casco o una pantalla, al proyectar imágenes 4D directamente sobre las retinas desde un punto focal. Con el tiempo, estos dispositivos podrían ser tan discretos como unas gafas de sol. A medida que las pantallas de nueva generación sustituyan a nuestros televisores, iPads y pantallas de teléfono, la industria de la electrónica de consumo, valorada en 3 billones de dólares, se reinventará. Los empleos manufactureros, promovidos por políticos y atraídos mediante enormes subsidios, serán útiles durante un tiempo, pero acabarán desplazados por los mismos procesos que dejaron obsoletos empleos anteriores.

2. Dale la bienvenida a tu mascota «Crispy»: CRISPR (repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas) es la forma que tiene un bioquímico de decir que podemos editar genes de manera barata y fiable. Hoy, los amantes de los gatos desean razas exóticas como el toyger. Mañana, tu mascota podría ser un tigre modificado genéticamente, pero del tamaño de un gato doméstico común. Si los organismos reguladores prohíben las tecnologías CRISPR en humanos, los laboratorios clandestinos proliferarán en todo el mundo, mientras los padres intentan eliminar trastornos genéticos congénitos o dar a sus hijos una ventaja heredable en los estudios y en la vida. Esto creará nuevas desigualdades y estigmas. La delincuencia y la trata de personas adquirirán una nueva dimensión de insidia cuando ya no sea posible confirmar la identidad genética.
3. Biofabricación: cultivar órganos y rascacielos: Quizá el cambio más disruptivo de todos sea consecuencia de los avances en ingeniería genética, a medida que las bacterias, las algas y otras células se conviertan en las fábricas del mañana. Si te atrae la idea de ser vegetariano, pero te encanta la carne, quizá puedas ser «degan» y comer solo carne producida sin matar animales. Hoy, empresas como Beyond Meat y Memphis Meats están perfeccionando las proteínas sin muerte animal. Imagina un filete sin culpa, con beneficiosos ácidos grasos omega-3 en lugar de colesterol. Mañana, productos como los chasis de automóviles podrían «tejerse» con grafeno y seda de araña, o las estructuras de los rascacielos podrían crecer desde el lecho rocoso hasta las nubes gracias a una variedad de criaturas microscópicas, con poca intervención humana.
4. La publicidad: un mal necesario Alguien tiene que pagar por todos estos cambios, y seguiremos siendo nosotros, mediante la publicidad dirigida. Tu dispositivo de comunicación, o cualquier aparato que sustituya las funciones que hoy cumple el teléfono móvil, podría ser gratuito o estar fuertemente subvencionado. Pero no podrás saltarte los anuncios inmersivos más recientes, al menos si no pagas una tarifa. Estarás más conectado que nunca, aunque los anunciantes encontrarán formas ingeniosas de influir en tu comportamiento, basándose en la misma tecnología biométrica que vigila tu salud.
5. La era de los implantes: A medida que cambia nuestro mundo, los científicos creen que el cerebro humano seguirá creciendo, que nuestra esperanza de vida aumentará y que nuestras culturas seguirán evolucionando y fusionándose mientras nos adaptamos a nuevos entornos. Hoy, con LASIK puedes alcanzar una agudeza visual de 20/10. Mañana, quizá puedas añadir a tu visión lentes infrarrojas con zoom para alcanzar una agudeza de 20/1 (se calcula que los halcones tienen una visión de 20/5 o 20/4). Hoy contamos con dispositivos ponibles que detectan el norte magnético y ofrecen una capacidad similar al SONAR (útil para las personas con discapacidad visual). Mañana conocerás a tu asistente virtual «siempre activo». Con el tiempo, nuestros descendientes serán irreconocibles.
Cambio y decisiones
El cambio puede llegar como una brisa suave o como un violento tifón de categoría 5. Las regiones que abracen el cambio entrarán en una nueva era de prosperidad. Crearán los empleos del futuro. Surgirán nombres que todos conocerán y se celebrará a nuevos titanes de la industria.
Quienes no puedan abrazar el cambio tropezarán. En algunos países han surgido movimientos locales hostiles a la ciencia. Libran batallas propias del siglo pasado y se enzarzan en recriminaciones por agravios pasados. Politizan la ciencia mientras se hunden en la deuda y la parálisis financiera y política. No es difícil predecir los resultados a largo plazo de tales acciones. Estos países condenan a sus ciudadanos a padecer el azote del estancamiento económico.
¿Qué camino elegirá tu país?


