Así es como los servicios climáticos digitales están abordando la inseguridad alimentaria en África

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  • La inseguridad alimentaria es un problema apremiante para millones de personas en todo el mundo, y los servicios digitales de asesoramiento climático ofrecen una posible solución.

  • Los DCAS incluyen aplicaciones móviles y radio, y ayudan a los agricultores a adaptarse a algunos de los efectos del cambio climático y a mitigarlos.

  • Una de estas soluciones procede de Malawi, donde las comunidades vulnerables utilizan los pronósticos meteorológicos y el asesoramiento agrícola para orientar las decisiones sobre la ganadería.

La inseguridad alimentaria aguda está en aumento. Casi 750 millones de personas en todo el mundo sufrían inseguridad alimentaria en 2019, y al menos 121 millones de personas se estima que han sido empujadas a niveles de riesgo similares debido a la pandemia de COVID-19.

Se prevé que esta situación empeore debido a los efectos del cambio climático en los sistemas alimentarios mundiales y en la producción de cultivos. Los pequeños agricultores se enfrentan cada vez más a los efectos acumulativos de sequías, inundaciones, olas de calor e incendios forestales, así como a plagas y enfermedades de los cultivos. Sin adaptación, el cambio climático podría reducir los rendimientos de los cultivos a nivel mundial entre un 5 % y un 30 % de aquí a 2050, y si la disminución de los suministros provoca subidas de precios, al menos 50 millones de personas más podrían enfrentarse a inseguridad alimentaria.

Los servicios digitales de asesoramiento con información climática (DCAS), como las aplicaciones móviles y la radio, podrían desempeñar un papel clave para ayudar a los pequeños agricultores a adaptarse a algunos de estos efectos y mitigarlos, permitiéndoles tomar decisiones informadas y adaptar las prácticas tradicionales para reducir al mínimo las pérdidas.

Una de estas soluciones procede de Malawi, donde las comunidades vulnerables utilizan los pronósticos meteorológicos y el asesoramiento agrícola para orientar las decisiones sobre la ganadería, la nutrición y la salud. La información proporcionada a las comunidades a través de programas de radio y de mensajería móvil ayudó a los agricultores a afrontar la variabilidad de las lluvias y a tomar mejores decisiones sobre las distintas estrategias de subsistencia. El contenido de los mensajes lo elabora un Comité Nacional Interministerial de Desarrollo de Contenidos Agrícolas, que reúne conocimientos especializados de distintos organismos nacionales.

Al proporcionar información que se integra en la toma de decisiones agrícolas, los servicios digitales de asesoramiento con información climática ya buscan ayudar a millones de pequeños productores agrícolas a adaptarse mejor a un clima más variable y cambiante. Los servicios digitales, como los boletines y las alertas de los servicios de extensión, también pueden ayudar a respaldar a los productores agrícolas que quizá no tengan competencias digitales o que aún no tengan acceso a las tecnologías digitales.

Una agricultora contesta su teléfono móvil mientras sostiene chiles recién recolectados junto a un estanque de acuicultura en Rajapur (Bangladés).Image: Jacquelyn Turner, IRI

Sin embargo, aunque los esfuerzos actuales por prestar estos servicios a los agricultores, columna vertebral de nuestro sistema alimentario mundial, son prometedores, resultan insuficientes. Una nueva investigación de la Comisión Mundial de Adaptación sugiere que aumentar los compromisos e inversiones internacionales es fundamental para intensificar los esfuerzos, proteger a los pequeños productores y promover la seguridad alimentaria mundial.

300 millones de pequeños productores aún no tienen acceso a los servicios

En 2018, África tenía 33 millones de explotaciones agrícolas registradas para servicios climáticos agrícolas, lo que equivale a alrededor del 13 % de todos los pequeños agricultores del África subsahariana. Se prevé que en 2022 esa cifra aumente hasta los 47 millones de explotaciones registradas.

Pese al rápido aumento de los registros para estos servicios esenciales, se estima que 300 millones de pequeños productores agrícolas en todo el mundo aún no tienen acceso.

En el documento de la Comisión Mundial de Adaptación, Un plan para los servicios digitales de asesoramiento con información climática, se concluye que ampliar el alcance y la calidad de estos servicios digitales exigirá que los gobiernos y el sector privado inviertan aproximadamente 7.000 millones de dólares en la próxima década. Dado que en los últimos cinco años se han invertido unos 1.000 millones de dólares en los DCAS, se necesita un impulso exponencial de la inversión colectiva de los agentes públicos y privados en los años venideros.

Esto ayudaría a cubrir lagunas críticas. Aunque cada año se registran más personas para recibir avisos, el compromiso de los agricultores con estas herramientas no es tan alto como podría ser, porque la prestación de servicios sigue estando fragmentada, no es sostenible más allá de los ciclos de proyectos tradicionales y no llega a la última milla, es decir, a comunidades de difícil acceso.

Rentabilidad de la inversión y ganancias de productividad, entre los beneficios

Los servicios digitales de asesoramiento con información climática no solo mejoran los rendimientos, sino que ofrecen una serie de beneficios para los pequeños productores, como la reducción de riesgos, el aumento de los ingresos, la mayor eficiencia y la información práctica que impulsa la capacidad de los agricultores para tomar decisiones frente al cambio climático.

WRI, junto con el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia, el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, el Programa Mundial de Alimentos y el Centro Mundial de Adaptación, entre otros, han constatado que, de media, estos servicios generan una rentabilidad de la inversión de 1:24, y que los pequeños productores pueden registrar ganancias medias de productividad del 30 %. En los países africanos con muchas explotaciones de pequeña escala, estos servicios también pueden impulsar la economía, al aumentar el PIB allí donde se emplean.

Los seis principios fundamentales siguientes, elaborados por más de 150 partes interesadas como parte del documento de trabajo, ayudarán a orientar a los inversores que deseen apoyar la aplicación eficaz de estos servicios, tanto en escala como en buenas prácticas, a la vez que destacan casos prácticos de aplicación exitosa:

1. Garantizar la calidad y la fiabilidad de los datos

Los datos de los servicios digitales de asesoramiento con información climática deben satisfacer las necesidades de los usuarios, incluidas la precisión y la adaptación a usos específicos. La falta de calidad de los datos o de una gobernanza suficiente reduce la capacidad de los DCAS para apoyar a los agricultores y erosiona la confianza de estos en los servicios de asesoramiento y su uso. Por ejemplo, en Ruanda, el enfoque Enhancing National Climate Services del IRI de la Universidad de Columbia utilizó mapas interactivos para modelar datos climáticos pasados y futuros de alta calidad. Después, se forma a los agricultores para que interpreten los datos de los mapas y analicen y pronostiquen por sí mismos las condiciones climáticas.

2. Promover la equidad

Los diseñadores y ejecutores deben garantizar que estos servicios atiendan las necesidades diferenciadas de distintas personas dentro de las comunidades, que no refuercen las desigualdades existentes ni dejen atrás a los más vulnerables. Los ganaderos de Mongolia, por ejemplo, utilizan medios no digitales, como la tecnología SMS, para recibir y responder a la información meteorológica que les ayuda a prepararse y a reducir el riesgo de pérdidas de ganado durante los inviernos extremos. Debido a la limitada cobertura de internet y a la escasa posesión de teléfonos inteligentes, la tecnología SMS se consideró la forma más equitativa y eficaz de compartir información con los pastores que viven en zonas rurales remotas.

3. Cocrear con las partes interesadas

La creación de servicios digitales de asesoramiento con información climática debe reunir a los productores de información meteorológica y climática y a quienes utilizan esa información para tomar decisiones. La cocreación genera confianza, alinea los servicios con las necesidades reales de los agricultores y refuerza su capacidad para utilizarlos. En Malawi, como se ha mencionado anteriormente, el Comité Nacional de Desarrollo de Contenidos Agrícolas incorporó días de planificación y evaluación en sus programas de radio relacionados con la agricultura. Los agentes de extensión utilizaron los comentarios de los agricultores, coproduciendo pronósticos estacionales y adaptando el asesoramiento agrícola.

4. Establecer la rendición de cuentas y la transparencia

Los servicios deben ser responsables, lo que significa que pueden evaluarse según las funciones y responsabilidades, así como según métricas de evaluación. También deben ser transparentes, con información sobre el diseño, la ejecución y la financiación del servicio abierta y comprensible. En la India, la organización de desarrollo mundial Digital Green ha llegado a casi 2 millones de pequeños agricultores, en su mayoría mujeres, mediante la comprobación, el seguimiento y la evaluación continuos de los servicios que presta. El seguimiento y la evaluación transparentes ayudan a impulsar la demanda, ya que los socios locales ven pruebas claras de resultados positivos, así como formas de corregir y mejorar los servicios.

Las aplicaciones móviles podrían desempeñar un papel clave para ayudar a los pequeños agricultores a adaptarse a algunos efectos del cambio climático y a mitigarlos.Image: Jacquelyn Turner/CCAFS

5. Desarrollar la sostenibilidad financiera

Los servicios digitales de asesoramiento con información climática son financieramente sostenibles cuando pueden generar valor suficiente para seguir funcionando sin depender de la financiación de donantes. En varios países de África, el servicio de mensajería Esoko ofrece a los agricultores asesoramiento agrícola con información climática, junto con una serie de otros servicios, como inteligencia de mercado, una línea de ayuda para agricultores y acceso a financiación y seguros. La sostenibilidad financiera se logra mediante un modelo de suscripción para agricultores y un modelo de ingresos de varios niveles, en el que los datos recopilados por Esoko (como los datos de precios de mercado) se proporcionan a los agricultores y se revenden a clientes empresariales.

6. Diseñar para la escala

Alcanzar la «escala» de estos servicios no significa solo aumentar el acceso. Lo más importante es la escala del impacto en términos de resiliencia generada y riesgo mitigado. Esto exigirá soluciones innovadoras que se basen en las plataformas existentes y se integren en las políticas y planes nacionales y subnacionales. Para escalar los DCAS, también es importante colmar las lagunas de conocimiento, incluida la falta de definiciones comunes, directrices y normas claras, y de marcos de seguimiento y evaluación. Hacerlo permite comprender mejor el rendimiento de la inversión de estos servicios, especialmente en lo que respecta a los beneficios en materia de resiliencia, como la prevención de pérdidas.

Hacia un futuro más resiliente y con mayor seguridad alimentaria

A medida que el mundo se enfrenta a efectos crecientes del cambio climático, es fundamental intensificar los esfuerzos en materia de servicios digitales de asesoramiento con información climática para ayudar a millones de pequeños productores a adaptarse a un mundo cambiante. Estos servicios tienen potencial para generar un cambio transformador, pero solo si se realizan las inversiones esenciales para no dejar a nadie atrás.

Instamos a los responsables políticos, a los inversores y a los proveedores de servicios de información agrícola a unirse a nosotros para respaldar y aplicar los principios anteriores con el fin de aumentar la ambición y el impacto de los servicios de asesoramiento digital con información climática. Con estos principios en vigor, podremos dar un paso más hacia un futuro más resiliente y con mayor seguridad alimentaria.

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