Cómo puede la tecnología ayudar a las empresas a equilibrar los beneficios y el propósito

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Con la administración estadounidense dando la espalda al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, aumentan las exigencias de liderazgo empresarial en materia climática. En un momento en que los directivos deberían cubrir el vacío de liderazgo, demasiados CEO siguen atrapados en una visión cortoplacista centrada únicamente en los beneficios.

Un rendimiento positivo de la inversión (ROI) es una señal de que una empresa goza de buena salud. Pero equiparar el ROI únicamente con los beneficios es una forma de pensar peligrosamente obsoleta. Para los líderes empresariales, especialmente los que tienen su sede en Estados Unidos, las reglas del juego han cambiado y consumidores, empleados y accionistas por igual presionan para que incorporen a sus modelos de negocio una visión más amplia del ROI.

Un estudio reciente del Environmental Defense Fund, realizado entre 600 directivos de empresas con ingresos de 500 millones de dólares o más, muestra que existe una firme convicción de que hay que equilibrar los beneficios con la responsabilidad ambiental. La presión de las partes interesadas es considerable. Las tecnologías están fácilmente disponibles. Pero, hasta ahora, las inversiones no. A muchos líderes empresariales les queda por cerrar la brecha entre lo que dicen y lo que hacen.


Al analizar cinco tecnologías concretas —análisis de datos, sensores, inteligencia artificial (IA), automatización y cadena de bloques—, su adopción ha aumentado año tras año en todos los sectores, y el 94 % de los líderes empresariales afirma que las está utilizando para seguir siendo competitivo (no hablamos aquí de investigación y desarrollo, sino del despliegue de innovaciones recién disponibles). Sin embargo, pese al amplio consenso de que estas tecnologías pueden impulsar tanto el ROI como la sostenibilidad, solo el 59 % de los líderes afirma que realmente está invirtiendo en tecnología para la sostenibilidad.

Las empresas están adoptando nuevas tecnologías, pero ¿están perdiendo de vista el panorama general?Image: Environmental Defense Fund

En primer lugar, felicitaciones a los casi dos tercios de los directivos que están dando un paso al frente. Con el tiempo, sus empresas disfrutarán de una enorme ventaja frente a las que no lo hagan. En segundo lugar, a ese 33 % que entiende la necesidad de invertir en innovación ambiental, pero no lo está haciendo: tenemos que hablar. La brecha entre convicción e inversión representa una oportunidad crucial para que las empresas redoblen sus compromisos de sostenibilidad y lideren la acción climática, tal como esperan sus consumidores, empleados e inversores.


Antes de profundizar, reconozcamos que las empresas han logrado avances reales en sostenibilidad en los últimos años. Estamos viendo un aumento de los compromisos empresariales de reducir considerablemente las emisiones, de la adquisición de carteras de energías renovables más amplias e incluso de la participación en las políticas climáticas. Sin embargo, se está desaprovechando una oportunidad importante. Una nueva ola de innovación tecnológica puede generar beneficios tanto para los resultados financieros como para el medio ambiente, pero algunos líderes empresariales aún no han establecido esa conexión.


Entonces, ¿por qué no invierten más líderes empresariales en el rápido despliegue de tecnología para hacer que sus empresas sean más sostenibles? Se señalaron dos obstáculos preocupantes: la falta de un ROI claro y la falta de un ROI rápido, dos argumentos que recuerdan mucho al liderazgo anticuado, centrado en los resultados trimestrales.


Los CEO que están invirtiendo entienden que la sostenibilidad empresarial es una estrategia esencial no solo para abordar la crisis climática, sino también para garantizar la competitividad empresarial a largo plazo. Dos factores clave los han impulsado a actuar.


En primer lugar, la presión generalizada de las partes interesadas. Los consumidores son quienes más influyen: más de la mitad de los encuestados en un estudio del comercio minorista de 2019 afirmó que las prácticas empresariales sostenibles fomentan la fidelidad a la marca. Los empleados están usando su voz, sus redes y sus opciones sobre acciones para impulsar cambios en sus empresas, como se ha visto recientemente en Google, Amazon y otras empresas. Y la percepción de que a los inversores no les importan los criterios ambientales, sociales y de gobernanza corporativa (ASG) está sencillamente obsoleta. Según un estudio publicado en Harvard Business Review, la inversión sostenible se está convirtiendo en sinónimo de inversión. Los inversores buscan una participación más profunda en las empresas de su cartera, especialmente en torno a cuestiones ASG que afectan al rendimiento financiero.

En segundo lugar, muchas empresas ya están encontrando un equilibrio provechoso entre los beneficios y el planeta al aprovechar las ventajas para ambas partes que ofrece la tecnología actual. Amazon está abordando las emisiones de su flota y los gastos de transporte de mercancías mediante la compra de 100.000 camiones eléctricos, una medida que también ha adoptado IKEA, aunque a menor escala. AT&T está mitigando los riesgos operativos del cambio climático mediante superordenadores que modelan fenómenos meteorológicos extremos. Y Walmart, que junto con su socio IBM utilizó la cadena de bloques para rastrear la seguridad alimentaria y contener las retiradas de productos, anunció recientemente que está probando un sistema que utiliza esta tecnología para rastrear las cadenas de suministro de camarones.

Financiar el desarrollo sostenible


Están surgiendo nuevas industrias para ayudar al mundo empresarial a ser más sostenible. Desde una empresa que utiliza sensores y recubrimientos para crear ventanas inteligentes capaces de aumentar un 20 % la eficiencia energética de un edificio, hasta la robótica y la IA para automatizar fábricas, pasando por una empresa que reduce el costo de los medidores para la energía de microrredes: las innovaciones sostenibles están impulsando un nuevo renacimiento tecnológico. Y el mercado está creciendo. Las inversiones en tecnologías sostenibles superaron los 9.000 millones de dólares el año pasado, un aumento del 127 % con respecto a 2017.

En un momento en que las partes interesadas presionan a los líderes para que eleven el nivel del liderazgo empresarial en materia climática, los directivos no pueden escudarse en nociones obsoletas del ROI. La misma tecnología que les ayuda a competir financieramente también puede contribuir a un futuro mejor para el planeta. Es hora de que todos los líderes empresariales inviertan activamente en innovación ambiental. El futuro de su empresa —y del planeta— depende de ello.

Descargue el informe completo del Environmental Defense Fund, Empresas y la cuarta ola del ecologismo.

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