Por qué la computación espacial, los wearables y los robots son la próxima frontera de la IA

A person wears an upgraded TCL NXTWEAR S wearable display glasses at the booth of Chinese brands TCL at the Internationale Funkausstellung IFA consumer technology fair, in Berlin, Germany September 1, 2022. Spatial computing is going to fundamentally change how we use and interact with AI.
Spatial computing is going to fundamentally change how we use and interact with AI.Image: REUTERS/Fabrizio Bensch
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  • Las recientes solicitudes de marcas comerciales y lanzamientos de productos muestran que las empresas de IA apuntan al mundo físico con wearables y robots.

  • Este paso hacia la computación espacial requiere una enorme cantidad de datos avanzados.

  • Surge una nueva frontera de la IA, en la que los mundos físico y digital se acercan gracias a la computación espacial.

El próximo gran salto de la inteligencia artificial (IA) estará impulsado por el hardware. A medida que los mundos digital y físico se fusionan, tecnologías de vanguardia como la computación espacial, la realidad extendida (XR) y los wearables con IA están dando paso a un nuevo paradigma informático.

Las recientes solicitudes de marcas comerciales presentadas por OpenAI, creadora de ChatGPT, para robots humanoides, gafas de realidad aumentada (RA), auriculares de RV, relojes inteligentes y joyas inteligentes reflejan este cambio, al igual que la inversión de Meta en gafas inteligentes impulsadas por IA.

Esta evolución no solo consiste en ampliar el alcance de la IA; se trata de que la IA vaya más allá de las pantallas y entre en el mundo físico. Para que la IA interprete e interactúe con el entorno en tiempo real, necesita nuevo hardware, sensores e interfaces.

La computación espacial en auge

La computación espacial, un modelo informático emergente centrado en el 3D, combina la IA, la visión artificial y las tecnologías de sensores para crear interfaces fluidas entre lo físico y lo digital. A diferencia de los modelos tradicionales, que exigen que las personas se adapten a las pantallas, la computación espacial permite que las máquinas comprendan los entornos humanos y las intenciones a través de la conciencia espacial.

El control de esta interfaz es fundamental. A medida que el hardware nativo de IA se incorpora a la vida cotidiana, la forma en que las personas interactúan con los sistemas inteligentes determinará hasta qué punto esos sistemas serán inmersivos y útiles. Las empresas que lideren la integración de IA y hardware marcarán la pauta en el comercio, la comunicación y la interacción diaria.

Ahí es donde la XR y los wearables cobran mayor importancia. La IA necesita inteligencia espacial, es decir, una percepción del espacio físico, para alcanzar su potencial. Las gafas de RA, los auriculares con IA y los anillos o relojes inteligentes permiten que la IA interprete gestos, movimientos y entornos de forma más natural.

Kristi Woolsey, directora global de XR y Espacial en BCG, lo resumió con precisión: «La IA nos ha llevado a buscar un nuevo dispositivo que permita trasladar la colaboración con la IA fuera de la pantalla y al mundo. Los dispositivos XR de manos libres hacen precisamente eso. La IA también necesita datos de forma constante, y las cámaras, los sensores de ubicación y las entradas de voz de los dispositivos XR pueden satisfacer esa necesidad».

Este cambio de hardware hace que la IA sea más accesible e integrada en la vida diaria, no solo como una herramienta en una pantalla, sino como un compañero en el mundo real.

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Agentes de IA e IA física

El consejero delegado de NVIDIA, Jensen Huang, destacó recientemente que el paso de la IA generativa a la IA agéntica marca un punto de inflexión hacia la IA física. Estos agentes de IA, sistemas capaces de actuar de forma autónoma en tiempo real, dependerán del hardware espacial para funcionar. Ya sea integrados en gafas inteligentes, robots humanoides o wearables, estos agentes observarán, se adaptarán y colaborarán.

El inversor de capital riesgo Vinod Khosla predijo en una entrevista con Bloomberg que el mercado de robots humanoides podría acabar superando a la industria del automóvil. Los cimientos de esa visión ya se están sentando en los dispositivos integrados con IA de hoy.

En conjunto, las innovaciones en hardware, los avances en la computación espacial y el auge de los agentes de IA están creando una nueva base para la forma en que interactuamos con las máquinas y la información.

Tres impulsores de la expansión del hardware de IA

A medida que la IA abandona la nube y entra en nuestros espacios físicos, se verá moldeada por la forma en que se integra en nuestros entornos. Esta nueva fase exige más que algoritmos. Necesita hardware capaz de detectar, procesar y responder.

1. Datos del mundo real y entrenamiento de IA a escala

La IA solo es tan eficaz como los datos de los que aprende. Los sistemas de IA del mañana requerirán datos espaciales: profundidad, movimiento, reconocimiento de objetos y mapeo del entorno.

Los wearables, los dispositivos de RA y los robots son herramientas esenciales para recopilar estos datos en tiempo real. A diferencia de los canales de datos tradicionales, estos dispositivos permiten que la IA aprenda de la interacción directa con el mundo que la rodea, mejorando su respuesta a contextos del mundo real e imprevistos.

2. Ir más allá de las pantallas con interfaces centradas en la IA

La próxima plataforma informática es inmersiva, multimodal y nativa de la IA. Estamos dejando atrás pantallas como los teléfonos inteligentes o las tabletas, en favor de interfaces que se sienten como extensiones naturales de nosotros mismos.

Las gafas inteligentes Ray-Ban de Meta son un ejemplo. Los usuarios pueden hacer preguntas a la IA, grabar momentos y recibir asistencia contextual, todo sin mirar una pantalla. El interés de OpenAI en las gafas de RA apunta a un futuro en el que los asistentes de IA no estarán encerrados en aplicaciones. Vivirán en nuestros rostros, en nuestros oídos y en nuestras muñecas.

Estos wearables harán que la IA resulte más ambiental, intuitiva y omnipresente, integrada sin fisuras tanto en la vida laboral como en la personal.

3. El auge de la IA física y los agentes autónomos

La IA está evolucionando de herramienta pasiva a colaborador agéntico. Estos sistemas autónomos pueden actuar, decidir e interactuar en función de lo que ven y perciben en el entorno.

Los agentes de IA integrados en wearables podrían guiar a los usuarios en sus tareas, responder a señales visuales o anticipar necesidades en función del comportamiento y el contexto.

Por ejemplo, los anillos inteligentes podrían captar gestos y proporcionar retroalimentación háptica para una interacción inmersiva. Las gafas de IA podrían ofrecer superposiciones en tiempo real con indicaciones, traducciones o apoyo en tareas. Los relojes inteligentes podrían monitorizar parámetros biométricos y ofrecer recomendaciones proactivas de salud.

En conjunto, estas innovaciones anuncian el auge de un nuevo tipo de IA, una que actúa en el mundo en lugar de limitarse a informar desde la distancia.

Un futuro multimodal y multiagente

La era de la IA exclusivamente de software está llegando a su fin. El siguiente capítulo pertenece a la computación física, en la que los sistemas inteligentes interactúan con el mundo que nos rodea y responden a él.

El hardware se está convirtiendo en el medio a través del cual vive la IA. A medida que la XR, la computación espacial y los dispositivos con IA convergen, están formando la infraestructura de la próxima revolución industrial.

La pregunta crítica ya no es si la IA se integrará con el mundo físico, sino con qué rapidez y en qué profundidad. Esta convergencia marca el amanecer de una nueva era informática, una que es inmersiva, inteligente y omnipresente.

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