Antaño dominio de unas pocas agencias espaciales, la última frontera se está volviendo rápidamente más accesible.
Pero para garantizar que la apertura del espacio beneficie a todos, el debate global sobre el espacio debe ser abierto y accesible para todos.
Una forma de lograrlo es abrir a los investigadores con base en la Tierra las funciones de investigación en el espacio, por ejemplo en la Estación Espacial Internacional.
Quizá alguna vez se consideró la última frontera, pero cada año más Estados y empresas privadas se aventuran en el espacio. Este año, la India aterrizó en la cara oculta de la Luna, por ejemplo, y el astronauta emiratí Dr. Sultan Al Neyadi regresó de una estancia de seis meses en la Estación Espacial Internacional.
Y en septiembre, la NASA trajo con seguridad a la Tierra restos del asteroide Bennu, lo que promete descubrimientos científicos sin precedentes. El espacio ya se está volviendo más accesible, pero ¿podemos ir más allá?
En el 73.º Congreso Internacional de Astronáutica celebrado en París en septiembre de 2022, la comunidad espacial internacional se unió bajo el lema «Espacio para todos».
La comunidad reconoció que el éxito de la exploración espacial en el siglo XXI debe medirse no solo por nuevos descubrimientos y «primeros logros», sino también por quién se incluye y quién participa en el debate global sobre el espacio.
Hacer realidad el «espacio para todos»
Solo si el espacio se hace accesible como un ámbito de descubrimiento y creatividad para todos podremos garantizar que nuestras iniciativas espaciales sean lo más centradas, esclarecedoras y responsables posible.
Cuanto más diversas sean las perspectivas que participen en el debate, mejor será.
Es fundamental que esta pluralidad de voces, surgida de una comunidad espacial mundial informada y apasionada, garantice que las misiones espaciales sigan centradas en el bien común de la humanidad y de nuestro planeta.
Pero ¿qué se necesita para hacer realidad el espacio para todos? Esta pregunta tiene muchas respuestas, desde programas educativos y estrategias de comunicación hasta alianzas institucionales.
Una forma de que el espacio beneficie a todos es desarrollar nuevas capacidades dentro de los procedimientos existentes para las misiones espaciales, con especial atención a la Estación Espacial Internacional (ISS).
Durante mi viaje al espacio como parte de la misión Ax-1 de 17 días en abril de 2022, comprendí que existen oportunidades para integrar actividades de «espacio para todos» dentro del complejo sistema de procesos operativos de la ISS. Al identificar estas oportunidades, podemos ampliar la contribución de las misiones espaciales a la mejora de la calidad de vida en la Tierra, así como a la preservación de los ecosistemas terrestres.
Una de estas propuestas es la Vital Climate Band, que se desarrolla actualmente en colaboración con la oficina de integración de investigaciones de la ISS del Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston. La Vital Climate Band es una propuesta para utilizar los recursos existentes de la ISS con el fin de realizar observación de la Tierra y contribuir a la investigación sobre la crisis climática.
Actualmente, muchos experimentos científicos y demostraciones tecnológicas implican costes sustanciales de carga útil, porque requieren el transporte de carga a la ISS. La investigación que no requiere transporte de carga, como la observación de la Tierra realizada desde la cúpula de la ISS con cámaras ya a bordo, supone pocos o ningún coste adicional y aporta un alto valor al bien público mundial.
Dar ejemplo: la misión Rakia
Un buen ejemplo del funcionamiento de la Vital Climate Band es la investigación ILAN-ES que realicé como parte de la misión Rakia, mi propia misión Ax-1. El proyecto ILAN-ES estudia los rayos y los fenómenos eléctricos que se producen sobre las tormentas eléctricas, conocidos como eventos luminosos transitorios (TLE, por sus siglas en inglés). Este trabajo tiene el potencial de avanzar significativamente en nuestra comprensión de las tormentas eléctricas, un conocimiento que podría salvar vidas en una época de aumento de los fenómenos meteorológicos extremos.
Durante la misión Rakia se cargaron pronósticos meteorológicos globales que estimaban las regiones con mayor probabilidad de que se produjeran TLE, y desde la cúpula de la ISS, el equipo de astronautas observó los eventos desde arriba.
La dificultad de predecir los fenómenos meteorológicos hacía complicado captar los TLE cuando se producían, ya que hacerlo habría implicado interrumpir otras actividades programadas. La Vital Climate Band pretende aliviar este problema creando una «banda» designada en el sistema de programación Optimis de la ISS, a la que el equipo de operaciones en tierra añade cada día eventos de observación de la Tierra preseleccionados. Para apreciar lo radical que es este enfoque, hay que tener en cuenta que la programación de Optimis se prepara con meses de antelación. Lo singular es que estas actividades no están vinculadas al horario de un astronauta concreto: cualquier astronauta a bordo de la ISS puede «reclamar» el evento, lo que permite captar muchos más eventos. La Climate Band funciona con el sistema de programación de la ISS para permitir una mayor flexibilidad en el registro de más eventos.
El proyecto ILAN-ES también tiene un componente educativo importante. En el futuro, el objetivo es colaborar con escuelas de varios continentes, donde los estudiantes realizarán observaciones simultáneas de los TLE desde tierra. Aumentar la flexibilidad de la observación desde arriba incrementará las posibilidades de una observación simultánea exitosa, algo que nunca se ha logrado y que enriquecería enormemente los datos.
Abrir el espacio a la comunidad científica
La Climate Band se nutrirá de propuestas de investigación presentadas en una convocatoria abierta a la comunidad científica. Este es otro aspecto innovador del programa. Como parte de la misión Rakia, mi equipo lanzó una convocatoria de propuestas de investigación para científicos y académicos y recibió más de 80 propuestas.
Nuestra encuesta reveló que solo el 13 % había considerado previamente realizar investigaciones en la ISS, ya que muchos simplemente la consideraban poco realista, un sueño imposible.
Así, la Climate Band abrirá aún más la puerta a los investigadores para aprovechar un laboratorio singular, la ISS y sus condiciones ambientales únicas, para avanzar en el conocimiento científico. Las propuestas con un componente educativo y de cara al público, como ILAN-ES, recibirán especial consideración.
La Climate Band es solo un ejemplo de innovación que puede contribuir a acercarnos a lograr el espacio para todos. A menudo se nos exhorta a «pensar en grande», y esto ciertamente tiene su lugar. Sin embargo, en el contexto de hacer realidad el espacio para todos, a veces un cambio pequeño y específico puede tener un gran impacto.

