Necesitamos un «sistema operativo» para la Cuarta Revolución Industrial

The World Economic Forum’s Center for the Fourth Industrial Revolution is laying the foundations for a new, global "operating system - OS"
The World Economic Forum’s Center for the Fourth Industrial Revolution is laying the foundations for a new, global OSImage: REUTERS/Ashlee Espinal
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El sistema operativo de la sociedad necesita actualizarse. El modelo que hemos estado utilizando simplemente no está a la altura de los desafíos de la Cuarta Revolución Industrial.

Una nueva era se está desplegando a una velocidad vertiginosa. Tiene un enorme potencial para abordar algunos de los desafíos más acuciantes del mundo, desde la seguridad alimentaria hasta la reducción de la congestión en las grandes ciudades, el aumento de la eficiencia energética y la aceleración de la búsqueda de curas para las enfermedades más difíciles de tratar. Pero también plantea numerosas cuestiones sociales y de gobernanza que es necesario abordar.

Dada la velocidad y la escala de los cambios, así como el lento ritmo de los procesos que definen los modelos de gobernanza para gestionarlos, las soluciones actuales a estas cuestiones quedan rápidamente obsoletas. Terminamos operando en la «zona de demasiado tarde».

Debemos pensar y actuar con rapidez. En el Centro para la Cuarta Revolución Industrial del Foro Económico Mundial, estamos sentando las bases de un nuevo «sistema operativo» (SO) global que facilite la delimitación de los derechos y responsabilidades de las distintas partes interesadas.

Todo esto forma parte de los esfuerzos por garantizar que esta nueva fase de la civilización tenga a las personas en el centro, beneficie no solo a unos pocos privilegiados y no esté impulsada por las exigencias del desarrollo tecnológico, sino que sirva a toda la sociedad. Debemos garantizar que los algoritmos basados en la recopilación masiva de datos sean fiables; que la inteligencia artificial y el aprendizaje automático sean tan éticos como inteligentes; y que la propiedad de los datos esté clara. Estas cuestiones, y muchas más, se nos plantean más rápido de lo que podemos formular respuestas.

¿Cuáles son los componentes básicos de un sistema operativo capaz de afrontar cuestiones tan complejas?

Uso de los datos centrado en las personas

Maximizar el potencial de la Cuarta Revolución Industrial y, al mismo tiempo, minimizar su impacto negativo exige que adoptemos principios de «diseño centrado en las personas». Con ellos, podemos proyectar hacia el futuro el impacto positivo o negativo de tecnologías específicas en la sociedad y trabajar hacia atrás para identificar los protocolos de gobernanza necesarios para encaminarla hoy en la dirección correcta.

Los datos desempeñan un papel clave: de dónde proceden, quién es su propietario, qué se puede hacer con ellos y quién recibe los beneficios.

Esto requiere un enfoque de gobernanza por capas:

Capa 1: la cadena de bloques, los cimientos

La arquitectura de seguridad entre pares de la cadena de bloques, su transparencia y sus características en rápida evolución, como los contratos inteligentes y los tokens, la convierten en una plataforma ideal para construir un sistema de protocolos precisos y centrados en las personas.

Capa 2: el Internet de las cosas: ¿de dónde proceden los datos?

Ya hay más dispositivos IoT conectados que personas. Para 2020, se prevé que haya más de 20.000 millones de dispositivos IoT. Esto representa una enorme oportunidad para recopilar y utilizar datos con el fin de resolver nuestros problemas más difíciles. Pero, para protegernos del posible uso indebido de los datos y sentar las bases de una economía de datos saludable, segura y equitativa, se necesitan tres protocolos cruciales para el IoT:

  • Autenticación

Debe existir una forma de que el SO garantice que los datos proceden de fuentes fiables; de lo contrario, los algoritmos derivados de datos podrían sesgarse al introducir «datos falsos» en el sistema. Esta autenticación debe ser muy segura, abarcar distintos sectores y no estar bajo el control de un solo gobierno: una oportunidad perfecta para utilizar la cadena de bloques.

  • Interruptor ético

¿Qué ocurre si un algoritmo derivado de datos ordena a un automóvil o autobús que se lance contra una multitud? ¿O a un transformador que corte el suministro eléctrico a la población? ¿O a un tren de alta velocidad que acelere cerca de la estación y se estrelle? ¿Y si un dispositivo médico deja de funcionar y mata a quien lo lleva? ¿O si un dron vuela contra líneas de transmisión eléctrica? Actualmente, no tenemos métodos para saber cuáles son estos algoritmos derivados de datos ni medios para influir en sus principios de diseño.

Entonces, ¿cómo evitamos que perjudiquen a la sociedad? Los valores centrados en las personas deben incorporarse al SO de forma que pueda aplicarlos a la multitud de situaciones prácticas que afronta cada día. El interruptor ético del SO debe permitir aplicar reglas éticas basadas en el marco jurídico de la jurisdicción pertinente (ciudad, estado, país o región).

Estas reglas, definidas por las jurisdicciones, podrían diseñarse mediante contratos inteligentes de cadena de bloques para garantizar que nadie pueda manipularlas y que puedan descargarse y actualizarse mediante el siguiente protocolo. Lo ideal sería que estas reglas éticas fueran acordadas universalmente. Pero es necesario actuar con urgencia. El marco del interruptor ético podría utilizarse posteriormente, una vez que se definan y actualicen estas reglas universales.

  • Actualización inalámbrica (OTA)

Si se piratean los dispositivos o cambian los marcos jurídicos, debe ser posible actualizar su software y seguridad sin necesidad de sustituirlos físicamente; de ahí la necesidad de actualizaciones OTA, similares a las que se utilizan actualmente en los teléfonos inteligentes.

Con estos protocolos establecidos, podemos garantizar que los datos procedan de fuentes fiables y permitir combinar enormes cantidades de datos de distintos ámbitos para «eliminar los sesgos» de los conjuntos de datos y obtener mejores algoritmos.

Capa 3: propiedad de los datos: ¿quién es su propietario, qué se puede hacer con ellos y quién recibe los beneficios?

La privacidad de los datos es una preocupación clave para los gobiernos y la ciudadanía. A falta de otros medios de control, los gobiernos tienden a prohibir que los datos salgan de sus fronteras o aplican las leyes de la jurisdicción donde se recopilan si se trasladan a través de fronteras nacionales. Si bien esto puede reducir el uso indebido de los datos, también obstaculiza la combinación de conjuntos de datos globales para acelerar la innovación en ámbitos críticos como la agricultura, el medio ambiente, el tráfico, la energía y la salud. También impide que las empresas multinacionales combinen conjuntos de datos para respaldar sus operaciones globales.

Una arquitectura desacoplada permitiría abordar estas preocupaciones y maximizar el potencial. Constará de los siguientes aspectos:

  • Propiedad

La agencia pertinente deberá poder determinar quién es el propietario legítimo de los datos (una persona, un agricultor, una empresa, un estado, etc.).

  • Derecho de uso

El propietario de los datos deberá poder especificar la finalidad y el plazo durante los cuales pueden utilizarse (por ejemplo, mediante contratos inteligentes de cadena de bloques). Estos contratos se adjuntarían a los conjuntos de datos y actuarían como control de acceso cuando se consulten los datos, para garantizar que se utilicen de manera autorizada.

  • Beneficios

El propietario determinará si debe haber una compensación por el derecho de uso. Este sistema de recompensas podría basarse en tokens de cadena de bloques emitidos por organizaciones del sector público o privado, de forma similar a los programas de fidelización de uso común hoy en día.

Por ejemplo, esto me permitiría, como usuario, especificar que mis datos genéticos se puedan utilizar durante dos años para la investigación del cáncer sin compensación alguna. Pero si una empresa farmacéutica quisiera acceder a ellos, podría limitar ese uso a seis meses y pedir una compensación, por ejemplo, en forma de tokens emitidos por la empresa. Cuando venza el plazo del contrato inteligente, el SO retirará automáticamente el acceso a los datos.

¿Cómo se valoran los tokens? Del mismo modo que se valoran una taza de café o las emisiones de carbono: mediante «mercados de tokens» que se establecerían a escala nacional, regional o quizá mundial, como hemos hecho con los mercados de materias primas.

La arquitectura de «computación en el borde», que está surgiendo rápidamente y cuenta con dispositivos más inteligentes, mayor capacidad de almacenamiento de datos y baterías de mayor duración, proporcionaría la arquitectura informática necesaria para estas enormes cantidades de datos. Se almacenarían más cerca del «punto de recopilación» y estarían disponibles, sujetos a los protocolos anteriores, cerca del «momento de consumo».

Este protocolo también permitiría un uso flexible y seguro de los datos durante emergencias, como guerras o desastres naturales, que estarían reguladas por organismos internacionales. En esos casos, el propietario de una red de satélites podría compartir sus datos con la certeza de que no se utilizarían fuera de los usos permitidos.

Capa 4: flujos transfronterizos de datos

Para hacer realidad el potencial global de estos protocolos, la arquitectura de este nuevo sistema operativo requiere protocolos interoperables —aunque no necesariamente idénticos— para los flujos transfronterizos de datos entre países y regiones.

Por ejemplo, el director ejecutivo de una empresa emergente del ámbito de la «agricultura de precisión» me contó que, en un país africano, estaban instalando instrumentos en los campos agrícolas para aumentar drásticamente (duplicar y triplicar) el rendimiento. Pero para hacerlo, necesitaban combinar datos de ese país con datos de otros países, a fin de evitar un conjunto de datos sesgado. Los protocolos de protección de datos existentes complicaban la tarea, ya que no se permitía sacar los datos del país.

Impuestos, propiedad intelectual, sistema jurídico, seguros

También debemos tener en cuenta los impuestos, los derechos de propiedad intelectual y los seguros en el contexto de este nuevo sistema operativo.

Por ejemplo, si puedo imprimir un producto en 3D, en la práctica lo estoy importando, aunque no haya cruzado ninguna frontera física. ¿Debería exigírseme pagar una tasa? ¿Cómo garantizamos la autenticidad de las especificaciones de diseño? ¿Cómo se paga al creador del producto?

Si un algoritmo se deriva de datos procedentes de múltiples fuentes y no interviene ningún «ingenio humano», ¿se puede patentar y quién sería el titular de la patente?

Por último, en lo que respecta a los seguros, si el resultado de una decisión tomada por un algoritmo causa daños, ¿quién es responsable?

Un mundo de posibilidades

Los protocolos anteriores se aplican a muchos ámbitos que serán característicos de la Cuarta Revolución Industrial: drones, vehículos autónomos, medicina de precisión, impresión 3D, robótica y gestión de los recursos de la Tierra.

Los avances podrían cambiar radicalmente los paradigmas. Consideremos los siguientes ejemplos:

Durante una visita reciente a la India, funcionarios del gobierno me informaron de que en los hospitales estatales hay un médico por cada 12.000 ciudadanos. Es imposible construir suficientes hospitales y formar suficientes médicos para satisfacer la demanda, sobre todo mientras la población sigue creciendo.

¿Y si una vez por semana pudiéramos tragar o inhalar una nanopartícula —que luego el cuerpo expulsaría— que recopilara nuestros datos celulares y constantes vitales y los cargara de forma segura en la mayor base de conocimientos científicos? Tras consultar con un médico asistido por IA, podría descargarse en el dispositivo móvil de la persona una fórmula personalizada de medicación para imprimirla en 3D en un quiosco. Con este modelo propio de la ciencia ficción (pero totalmente posible), la medicina personalizada podría llegar a cientos de millones de personas, ricas o pobres, sin necesidad de construir hospitales ni formar médicos.

La congestión del tráfico en las ciudades es una causa importante de estrés, pérdida de productividad y degradación ambiental. También aleja a las personas de los empleos del centro de la ciudad, porque desplazarse desde los suburbios se vuelve demasiado agotador. ¿Y si solo se permitiera la circulación de taxis y autobuses autónomos en los centros urbanos? Podría reducirse el número de plazas de aparcamiento y hacer que las ciudades fueran más habitables. El transporte público sería más rápido, seguro y barato, y las personas mayores y jóvenes ya no tendrían que esperar en las colas del autobús ni caminar desde la estación hasta sus hogares. Los servicios de emergencia serían más eficaces. Los trabajadores podrían desplazarse más rápido a sus empleos en el centro de la ciudad.

Sin embargo, esto también supondría la pérdida de puestos de trabajo —por ejemplo, para conductores de autobús y taxistas—, por lo que la ciudadanía necesitaría formación para adquirir nuevas competencias y protección social. Los ingresos de las ciudades también disminuirían al haber menos multas de estacionamiento y de tráfico, por lo que el uso de los vehículos podría estar sujeto a un cargo basado en el consumo, según la hora del día, el vehículo utilizado y la ubicación.

La pesca ilegal, en particular la de atún, es una causa de importantes pérdidas de ingresos para algunos países y también altera el ecosistema. Las sanciones son en gran medida inútiles, pues para cuando se captura a los pescadores, los peces ya están muertos. ¿Y si pudiéramos recopilar datos de satélites de órbita baja, utilizar algoritmos de aprendizaje automático para detectar actividades ilegales y luego desplegar drones para impedirlas?

Los pequeños agricultores son una fuente clave de ingresos y un tema importante para la seguridad alimentaria, sobre todo en los mercados emergentes. ¿Y si pudiéramos incorporar el Internet de las cosas (IoT) a la agricultura, recopilar datos sobre la luz solar, las precipitaciones y las condiciones del suelo y suministrar en dron el tipo adecuado de fertilizante y en las cantidades correctas? Podríamos consumir menos productos agrícolas y aumentar el rendimiento.

Los marcos regulatorios y modelos de gobernanza existentes están obstaculizando estos avances. Durante la reciente Reunión sobre América Latina del Foro en São Paulo, el director de una agencia nacional de innovación contó una historia sobre su hija, oncóloga en EE. UU., que ideó un análisis de sangre para detectar el cáncer de páncreas mucho antes que los métodos tradicionales. Cuando necesitó datos de hospitales cercanos para validar la prueba, las leyes de privacidad vigentes impidieron que los hospitales compartieran los datos. Esas leyes se redactaron en una época en la que una innovación de este tipo no era posible.

Una delegación de un país nórdico que visitó nuestro Centro hace unos meses dijo que cuenta con enormes cantidades de datos medioambientales que está dispuesta a compartir, pero no encuentra ningún mecanismo para hacerlo.

En el Centro para la Cuarta Revolución Industrial y a través de nuestra red global, trabajamos con gobiernos, empresas, el mundo académico y la sociedad civil para codiseñar este nuevo sistema operativo. Proporcionará transparencia, rendición de cuentas y formas innovadoras de resolver los complejos desafíos de la nueva revolución tecnológica. Debemos pensar a lo grande, actuar con rapidez y sentar las bases de una sociedad global, tecnológica y más justa.

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