Ruanda lleva mucho tiempo situando la tecnología y la innovación en el centro de sus esfuerzos por impulsar el desarrollo económico del país.
La COVID-19 ha puesto de relieve la urgente necesidad de desarrollar capacidades digitales que permitan crear sistemas más resilientes para una sociedad más saludable.
La joven generación emprendedora de África está bien posicionada para aprovechar la Cuarta Revolución Industrial y crear oportunidades equitativas para todos.
Durante los últimos 28 años, Ruanda ha explorado deliberadamente todas las vías disponibles para lograr la transformación nacional mediante el crecimiento económico. La tecnología y la innovación han sido fundamentales para nuestra transformación. Esperamos que se conviertan en un motor aún más importante de nuestro desarrollo económico en los próximos años.
Con la llegada de la Cuarta Revolución Industrial y las rápidas innovaciones observadas durante la pandemia de COVID-19, urge cada vez más desarrollar capacidades digitales y tecnológicas para crear sistemas más resilientes, una sociedad más saludable y una economía más sostenible. Esto es tan cierto en África y en el mundo en desarrollo como en cualquier otro lugar.
La COVID-19 ha revelado el verdadero potencial de la tecnología digital. El statu quo se ha transformado por completo, un proceso que antes pensábamos que podría tardar 30 años y que, en muchos lugares, pareció producirse de la noche a la mañana.
La visión de un mundo verdaderamente interconectado y sin fronteras parece ahora una realidad inminente, en vez de un sueño lejano. Ante estos rápidos avances, ha quedado claramente de manifiesto nuestra creciente dependencia de la tecnología. Por ello, es evidente la necesidad de aumentar rápidamente la capacidad de África para innovar.
Los marcos regulatorios deben innovar rápidamente
En todo el continente se necesitan grandes inversiones de inversores públicos, privados e institucionales para impulsar esta innovación; también hay otra área clave que requiere medidas urgentes.
Las políticas y los marcos regulatorios deben innovar rápidamente en respuesta a las perturbaciones mundiales que hemos presenciado en los últimos años.
En todo el mundo, uno de los obstáculos más importantes que han afrontado los países ha sido la incapacidad y la falta de agilidad para responder al ritmo del avance tecnológico con políticas y regulaciones que logren un equilibrio adecuado entre beneficios y riesgos.
Los gobiernos africanos han tenido tantas dificultades en este sentido como los demás. Sin embargo, esta disrupción ha creado una oportunidad real para nuestro continente. En este contexto de gobernanza tecnológica en rápida evolución, África puede obtener una ventaja competitiva significativa.
África cuenta con una generación joven de innovadores
África, hogar de la población más joven del mundo, está formando una generación de futuros innovadores, emprendedores y dirigentes gubernamentales que han crecido rodeados de tecnología.
Muchos jóvenes africanos han estado rodeados de tecnología de vanguardia desde la infancia: quizá solo hayan realizado transacciones financieras con sus teléfonos móviles y conozcan los drones como el principal medio para entregar sangre y suministros médicos.
Esta joven generación no estará limitada por las infraestructuras heredadas ni, lo que es más importante, por mentalidades heredadas, que a menudo obstaculizan nuestra capacidad para pensar de forma innovadora.
Ruanda reconoce estas oportunidades, así como la que ofrece la innovación regulatoria para liberar el potencial de esta generación.
Ruanda inaugura un centro tecnológico
Hoy inauguramos nuestro Centro para la Cuarta Revolución Industrial, en colaboración con el Foro Económico Mundial.
La visión de este centro es orientar el rumbo de la transformación digital de Ruanda mediante una gobernanza tecnológica progresista, ágil y centrada en las personas, para responder a los desafíos más apremiantes de nuestro país y beneficiar más ampliamente a África.
Mientras trabajamos para crear sociedades más inteligentes, conectadas y resilientes, el centro ha dado prioridad a la gobernanza de datos como condición fundamental para el crecimiento.

Una ley histórica sobre la privacidad de los datos
El pasado octubre, Ruanda aprobó su histórica ley sobre la Protección de Datos Personales y Privacidad, un paso esencial para desarrollar una economía impulsada por la innovación que preserve la confianza y la privacidad de sus ciudadanos.
Además, reconocemos la importancia de los flujos transfronterizos de datos y de armonizar el panorama de la gobernanza de datos en África para maximizar plenamente los beneficios económicos y sociales del Acuerdo por el que se establece la Zona de Libre Comercio Continental Africana y en el contexto más amplio de la economía mundial de datos.
Sabemos que este será un pilar crucial para el desarrollo de nuestra región en esta nueva era digital.
La IA, esencial para la revolución tecnológica
Además de crear las condiciones adecuadas para el uso estratégico y responsable de los datos, hemos identificado la inteligencia artificial (IA) como una de las tecnologías de mayor trascendencia de nuestro tiempo.
Estamos elaborando una agenda nacional de políticas sobre IA con la ambición de impulsar la capacidad de innovación de África y posicionarla de manera singular para desarrollar sistemas de IA éticos e inclusivos desde su diseño.
Un ejemplo de ello es un reciente proyecto piloto sobre el uso responsable de un servicio de triaje basado en IA, que examinó cuestiones fundamentales como la seguridad, la rendición de cuentas y la transparencia, cuya gravedad puede variar enormemente según la demografía y el contexto cultural.
África tiene una ventaja competitiva
Ha llegado el momento de que África se sitúe en el centro mismo de una nueva revolución tecnológica.
Nuestro continente tiene una ventaja competitiva única, que nace de un espíritu emprendedor indudable arraigado en nuestras jóvenes generaciones: la capacidad de innovar por necesidad.
Mediante inversiones específicas y la formulación de políticas, podemos aprovechar este espíritu para resolver problemas que afectan a comunidades desatendidas, las cuales representan a la mayoría de la población mundial.
Aprovechemos la Cuarta Revolución Industrial para crear oportunidades más equitativas que permitan a toda la humanidad vivir, aprender y prosperar.



