¿Cansado de leer artículos sobre cómo un robot te quitará el trabajo? Todos hemos oído historias de terror que anticipan las devastadoras consecuencias que la automatización tendrá en la vida laboral de las personas, aunque se ha prestado mucha menos atención a lo que los trabajadores piensan realmente.
Nuestro gráfico de la semana, extraído de nuestra reciente investigación hace exactamente eso. Analiza cómo 11 000 trabajadores de 11 economías avanzadas y de mercados emergentes perciben las principales fuerzas que configuran el futuro del trabajo. Quizá sorprendentemente, la mayoría de los trabajadores percibe la automatización de forma más positiva que negativa, especialmente en los mercados emergentes. Sin embargo, las características personales, como la edad, la educación y los ingresos, influyen de manera significativa, al igual que los factores nacionales, como el grado en que la automatización ya se ha implantado.
Por ejemplo, una persona con título universitario tiene más probabilidades que alguien con únicamente el diploma de educación secundaria de considerar positivo el impacto de la automatización en su trabajo. Lo mismo ocurre con las personas de ingresos altos. De igual modo, quien está satisfecho con su empleo tiene más probabilidades de tener una percepción favorable. En cambio, la edad avanzada y haber experimentado en el pasado inestabilidad laboral se asocian fuertemente con opiniones más negativas por parte de los trabajadores.
Los factores nacionales también importan. Quizá no sorprenda, los encuestados de países que registraron un aumento en el uso de la tecnología robótica entre 2000 y 2016 tienden a tener opiniones más negativas sobre su impacto en el lugar de trabajo. Sin embargo, los encuestados de mercados emergentes y de países con un alto grado de protección laboral tienden a ser más positivos.
Aunque los trabajadores que perciben la automatización de forma positiva están dispuestos a reeducarse y reciclarse por cuenta propia para afrontar los desafíos de una automatización creciente, esperan que los gobiernos faciliten la transición mediante una mayor protección y nuevas formas de prestaciones sociales.



