El número de naves espaciales que orbitan la Tierra ha aumentado rápidamente en los últimos años, de menos de 1.500 en 2014 a más de 9.800 en la actualidad, y más de 80 países participan en actividades espaciales.
Si bien la creciente actividad aporta beneficios significativos a las personas de la Tierra, también plantea desafíos para la seguridad y la sostenibilidad del espacio, a medida que este se congestiona cada vez más y aumenta el riesgo de colisiones no intencionadas.
Actualmente no existe ningún sistema global acordado para coordinar el tráfico espacial, lo que podría mejorar la seguridad. Un nuevo documento de trabajo del Foro Económico Mundial explica cómo puede ayudar el intercambio global de información.
Actualmente hay miles de satélites que orbitan la Tierra, y personas de todo el mundo dependen de ellos para la navegación, las comunicaciones, la información meteorológica y otras muchas aplicaciones. Con este aumento de la actividad espacial, aumenta el riesgo de colisiones espaciales no intencionadas, y debemos tomar medidas para garantizar que puedan seguir operando de forma segura y sostenible.
Uno de los desafíos para la seguridad espacial es que, a diferencia del tráfico aéreo mundial o de los buques en alta mar, no existe un sistema acordado a nivel mundial para coordinar el tráfico en el espacio. Hoy en día, los operadores de satélites gestionan sus satélites de forma independiente, y existen múltiples fuentes distintas de información pertinente sobre seguridad.
¿Qué es la conciencia situacional espacial y por qué es importante?
El primer paso para permitir la coordinación del tráfico espacial es desarrollar principios compartidos para el intercambio de información, como se destaca en el reciente documento de trabajo del Consejo Global de Futuros sobre el Futuro del Espacio del Foro Económico Mundial. Estos principios deben tener en cuenta las responsabilidades de los propios operadores de satélites, así como de las organizaciones que supervisan la ubicación de los objetos en órbita y advierten de posibles colisiones espaciales, una actividad denominada conciencia situacional espacial (SSA, por sus siglas en inglés).
Los proveedores de SSA utilizan sensores en la Tierra o en el espacio para detectar y rastrear objetos en el espacio, incluidos satélites y escombros. Analizan estas observaciones y otra información para generar predicciones de posibles colisiones.
Los operadores de satélites pueden utilizar estas predicciones para determinar si deben maniobrar para evitar colisiones y cómo hacerlo. Sin embargo, los operadores de satélites no son solo receptores de información: también pueden aportar su propia información para mejorar el sistema en su conjunto.
A menudo, los operadores de satélites disponen de información precisa y oportuna sobre la ubicación de sus propias naves espaciales. Compartir esta información con los proveedores de SSA puede mejorar la precisión de las alertas de colisión. Los operadores de satélites también pueden anticipar sus maniobras previstas en órbita, algo que a otros les resultaría difícil o imposible predecir con antelación.
Compartir información sobre sus naves espaciales, como su tamaño y orientación, también puede mejorar la precisión. Los operadores de satélites pueden compartir datos de contacto para permitir una coordinación rápida con otros operadores en caso de una posible colisión.
¿Por qué es necesario el intercambio global de información?
Si bien el intercambio de información entre los proveedores de SSA y los operadores de satélites es esencial, también es necesario que los proveedores de SSA compartan información entre sí. Varios países y entidades comerciales operan sistemas de SSA. Cada uno se basa en un conjunto distinto de observaciones y puede utilizar procesos y métodos de análisis diferentes para realizar predicciones. Esto significa que los resultados de estos sistemas pueden diferir.
La coordinación entre los proveedores de SSA puede ayudar a evitar que se facilite a los operadores de satélites información confusa o contradictoria. Por ejemplo, al compartir entre sí las alertas de colisión, los proveedores de SSA podrían identificar desajustes significativos en estas predicciones e intentar resolverlos. Compartir la información subyacente, cuando sea posible y compatible con los intereses de seguridad nacional y la competitividad comercial, podría contribuir a generar una comprensión más compartida del entorno espacial para todos los actores.
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Los proveedores de SSA también podrían reutilizar la información facilitada por los operadores de satélites. Por ejemplo, la información de ubicación, los atributos de los satélites o los datos de contacto proporcionados a un proveedor de SSA podrían compartirse con otros proveedores de SSA.
Si bien los proveedores de SSA y los operadores de naves espaciales son los actores clave en cuanto a la seguridad de los vuelos espaciales, un intercambio amplio de información también puede aportar beneficios para la investigación, la transparencia pública y el emprendimiento. Los investigadores y emprendedores pueden utilizar la información de los proveedores de SSA o de los operadores de naves espaciales para desarrollar nuevos enfoques de conciencia situacional espacial, mejorando en última instancia la seguridad de los vuelos espaciales y dando lugar a nuevos productos y servicios. La información también puede compartirse ampliamente para ayudar a mantener informado al público sobre los desafíos relacionados con la seguridad y la sostenibilidad de los vuelos espaciales.
Estos cuatro principios pueden mejorar la seguridad en el espacio
Para abordar este desafío, el Consejo Global de Futuros del Foro Económico Mundial sobre el Espacio propuso los siguientes cuatro principios:
Los datos e información de SSA deben ser abiertos por defecto, siempre que sean coherentes con las leyes y reglamentos nacionales. Cuando se restrinja el acceso a la información, los proveedores de SSA o los operadores de naves espaciales deben tener una razón clara para retener datos y considerar la posibilidad de modificarlos para permitir su divulgación, contribuyendo así a la seguridad y la sostenibilidad del espacio.
Los propietarios u operadores de naves espaciales deben compartir, de la forma más abierta posible, información de contacto actualizada, efemérides, planes de maniobra y características de las naves espaciales (incluidos el tamaño, la masa, las dimensiones y las capacidades de maniobra).
La información de los propietarios u operadores de naves espaciales debe facilitarse a al menos un proveedor de SSA. Este proveedor debe, a continuación, poner los datos a disposición de todos los demás proveedores de SSA.
Los proveedores gubernamentales de SSA deben compartir las alertas de conjunción y, en la medida de lo posible y siempre que sea compatible con la seguridad y la competitividad comercial, compartir información sobre sus catálogos de satélites y observaciones de sensores.
Haga clic aquí para consultar el documento de trabajo completo «Principios para el intercambio de datos e información sobre conciencia situacional espacial».


