Cinco formas en que la Cuarta Revolución Industrial transformará a las ONG

'There will be 75 billion connected devices in the world by 2020.'Image: World Economic Forum / Pierre Abensur
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La Cuarta Revolución Industrial probablemente se convertirá en el cambio más disruptivo y transformador de la historia, y está ocurriendo a un ritmo acelerado. Expertos de todo el mundo debaten cómo tecnologías como la inteligencia artificial, la impresión 3D, la robótica y la biotecnología tendrán un impacto transformador en casi todos los sectores, desde la industria manufacturera y el comercio minorista hasta el entretenimiento y la atención sanitaria.

Pero uno de los ámbitos que más se transformará será el sector social. Las organizaciones sin fines de lucro, las ONG y las instituciones educativas tienen una enorme oportunidad de aprovechar las nuevas tecnologías para ampliar su impacto y, en última instancia, cumplir sus misiones fundamentales.

La Cuarta Revolución Industrial ofrece enormes oportunidades para mejorar las organizaciones dedicadas al bien social. Estas son cinco formas clave en que las organizaciones sin fines de lucro, las ONG y las instituciones educativas pueden beneficiarse:

1. Conectar con cualquiera, desde cualquier lugar y en cualquier dispositivo: La era digital ha permitido que más personas de más lugares del mundo estén conectadas. Y, por primera vez, quienes viven en lugares remotos pueden acceder a otras personas, recursos y ayuda a través de dispositivos conectados. Las organizaciones sin fines de lucro y las instituciones educativas tienen una gran oportunidad de llegar a más personas que nunca y vincularlas con su causa. Hoy, estas organizaciones pueden conectarse con sus donantes, voluntarios, estudiantes y beneficiarios en tiempo real desde cualquier lugar. En las escuelas, por ejemplo, un orientador puede enviar un mensaje de texto o una notificación automática en cuanto advierta que un estudiante se está rezagando. Las organizaciones sin fines de lucro pueden comunicarse al instante con sus comunidades de donantes y voluntarios para atender asuntos urgentes que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

2. Ampliar el alcance como nunca: Como estamos más conectados que nunca, las organizaciones dedicadas al bien social también pueden ampliar su alcance como nunca. Históricamente, la falta de recursos y financiación ha aquejado al sector social, pero la tecnología puede ayudar a las organizaciones pequeñas a lograr un gran impacto. Ahora, da igual que una organización tenga 8 u 8.000 empleados: el número de personas a las que puede llegar no tiene límite. Es posible llegar a poblaciones que antes eran inaccesibles y vincularlas con causas específicas sin aumentar drásticamente los costos generales. Las personas apasionadas que antes quizá se sentían impotentes podrán iniciar movimientos internacionales con recursos mínimos.

3. Organizar a las comunidades y lograr una participación más profunda: Las organizaciones también pueden empezar a organizar y comprender estas comunidades mejor que nunca, lo que propicia una participación más profunda. Por ejemplo, una organización sin fines de lucro puede organizar a su comunidad según la región, las causas específicas, el nivel de participación y otros criterios, y comunicarse con estos grupos o personas de manera muy personalizada. Según el reciente informe Connected Nonprofit Report, el 65% de los donantes daría más dinero si creyera que las organizaciones sin fines de lucro conocen sus preferencias personales, y el 75% de los voluntarios dedicaría más tiempo. Al profundizar la participación, estas organizaciones empezarán a recibir más donaciones y más horas de voluntariado, lo que repercute directamente en su misión. Las escuelas y las organizaciones educativas pueden crear planes de estudio y herramientas didácticas adaptados a estilos y preferencias de aprendizaje específicos, para lograr una mayor participación y mejorar la experiencia educativa.

4. Predecir resultados: No solo las personas están cada vez más conectadas, sino que cadacosa también está cada vez más conectada. De hecho, se prevé que para 2020 haya hasta 75.000 millones de dispositivos conectados en el mundo que generarán billones de interacciones. Los avances en inteligencia artificial y aprendizaje profundo ayudan a dar sentido a esta enorme cantidad de datos y a ofrecer información útil para la toma de decisiones tanto a empresas como a organizaciones. La inteligencia artificial quizá sea la fuerza más disruptiva de todas. Para el sector social, eso significa que los servicios pueden reconocer patrones dentro de una comunidad o en torno a una causa específica y predecir resultados futuros. Por ejemplo, las instituciones educativas pueden reconocer patrones en la trayectoria de un estudiante para que docentes y orientadores se pongan en contacto de forma proactiva con quienes corren el riesgo de suspender o abandonar los estudios antes de que ocurra. Una organización sin fines de lucro centrada en la crisis humanitaria podría identificar la ubicación exacta y el número de refugiados que llegan a distintos países, y enviar de antemano el nivel adecuado de ayuda y suministros.

5. Medir el impacto: Hoy, el 90% de los donantes considera importante saber qué efecto tiene su dinero en las organizaciones que apoyan, pero más de la mitad desconoce cómo se utiliza, según el informe Connected Nonprofit Report. De cara al futuro, el éxito de una organización sin fines de lucro no se medirá por la cantidad de dinero recaudado, sino por el impacto que tenga en las comunidades a las que sirve. Históricamente, el impacto no se podía cuantificar, pero gracias a los avances en datos y análisis, las organizaciones dedicadas al bien social pueden medir su desempeño. Esto será fundamental para conservar y atraer a los donantes y voluntarios que hacen posibles estas organizaciones.

La tecnología puede crear, informar e impulsar el cambio mundial. El sector social puede utilizarla para encontrar y conectar con más personas que necesitan sus servicios, comprender mejor a sus comunidades, predecir resultados para prepararse mejor y quizá prevenir ciertas situaciones, e incluso medir el impacto que genera en favor de su causa.

Pero corresponde a las organizaciones dedicadas al bien social aprovechar estas oportunidades, y hacerlo rápidamente.

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