Las tasas de supervivencia al cáncer podrían mejorar considerablemente si los científicos logran desarrollar armas médicas microscópicas que destruyan las células cancerosas.
Las nanomáquinas pueden ser diminutas —50.000 de ellas cabrían a lo ancho del diámetro de un cabello humano—, pero tienen el potencial de asestar un golpe contundente en la lucha contra el cáncer.
Investigadores de la Universidad de Durham, en el Reino Unido, han utilizado nanobots para perforar células cancerosas y matarlas en tan solo 60 segundos.
Ahora están experimentando con microorganismos y peces pequeños, antes de pasar a los roedores. Se espera que después se realicen ensayos clínicos en seres humanos, y se espera que los resultados puedan contribuir a salvar millones de vidas.

La mecánica de los nanobots
Estas diminutas moléculas tienen componentes que les permiten identificar una célula cancerosa y adherirse a ella.
Al activarse con luz, la cadena de átomos de los nanobots, similar a un rotor, empieza a girar a una velocidad increíble: alrededor de dos a tres millones de veces por segundo. Esto hace que el nanobot perfore la célula cancerosa y la haga estallar.
El estudio aún está en sus primeras etapas, pero los investigadores tienen la esperanza de que pueda conducir a nuevos tipos de tratamiento contra el cáncer.
El Dr. Robert Pal, de la Universidad de Durham, afirmó: «Una vez desarrollado, este enfoque podría suponer un posible cambio radical en el tratamiento no invasivo del cáncer y mejorar considerablemente las tasas de supervivencia y el bienestar de los pacientes en todo el mundo».

Nanobots en nuestras venas
Las propiedades destructivas de los nanobots los hacen perfectos para matar células cancerosas. Pero la tecnología también puede utilizarse para reparar tejidos dañados o enfermos a nivel molecular.
En el futuro, estas nanomáquinas podrían patrullar el sistema circulatorio del cuerpo humano. Podrían utilizarse para detectar sustancias químicas o toxinas específicas y advertir con antelación de una insuficiencia orgánica o del rechazo de tejidos.
Otra posible función podría consistir en tomar mediciones biométricas para vigilar la salud general de una persona.

En busca de petróleo
Las ventajas medicinales de los nanobots son evidentes, pero la industria también podría beneficiarse de esta tecnología.
El petróleo y el gas son un ejemplo. La idea es que los nanobots podrían inyectarse en formaciones geológicas situadas a miles de pies de profundidad bajo tierra. Los cambios en la composición química de las máquinas indicarían la ubicación de los yacimientos.
Mientras tanto, también se ha sugerido que la nanotecnología podría convertirse en una herramienta valiosa para limpiar los derrames de petróleo.
Queda mucho camino por recorrer antes de que esta diminuta tecnología se generalice, pero tiene el potencial de causar un enorme impacto en el mundo.


