Oriente Medio no es una excepción al aumento mundial de las enfermedades no transmisibles, entre las cuales las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte. Las estadísticas indican que las ECV son responsables de una de cada cinco muertes en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), y es probable que uno de cada cuatro adultos de Arabia Saudita sufra un infarto en los próximos 10 años.
Las cifras son alarmantes y, aunque las economías de Oriente Medio han logrado avances importantes en muchos aspectos de la atención sanitaria, como el aumento de la esperanza de vida y la drástica reducción de la mortalidad infantil, hacer frente a las enfermedades relacionadas con el estilo de vida, como la cardiopatía isquémica, pone de manifiesto los desafíos pendientes y la necesidad de mejorar la atención sanitaria en general.
Afortunadamente, existe una gran oportunidad real para mejorar la vida de las personas de la región mediante una gestión de la atención que pase de ser reactiva a proactiva y preventiva. Esto comienza por apoyar los cambios individuales en el estilo de vida y aprovechar la tecnología conectada para garantizar que la atención esté disponible cuando y donde la necesiten los pacientes. Ha llegado el momento de redefinir la atención cardíaca en Oriente Medio aprovechando las ventajas que la Cuarta Revolución Industrial puede aportar a la atención sanitaria.
Permitir que las personas cambien sus hábitos
La insuficiencia cardíaca suele ser consecuencia de una afección prolongada o de una combinación de varios hábitos, desde llevar una vida sedentaria hasta fumar y consumir alimentos poco saludables. El primer paso es asegurarse de que las personas conozcan el creciente riesgo que sus propias decisiones suponen para la salud de su corazón.
Ya hay diversas aplicaciones de alimentación saludable y ejercicio disponibles en dispositivos conectados. Son una excelente manera de ayudar a las personas a conocer sus hábitos y a tomar mejores decisiones en su día a día. En Oriente Medio, la cocina tradicional, rica en grasas saturadas, puede ser muy perjudicial para la salud. Un simple cambio de la dieta regional habitual a una dieta baja en grasas saturadas y rica en frutas y verduras frescas puede reducir hasta un 73% el riesgo de sufrir un nuevo episodio cardíaco grave.

Adoptar una rutina más saludable y contar con apoyo para cambiar los hábitos son medidas fundamentales para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, pero también es esencial vigilar de cerca los resultados. Esto ya está ocurriendo a medida que la digitalización y la conectividad transforman nuestro trabajo y nuestra vida cotidiana. Cada vez más personas hacen un seguimiento de su salud personal y toman las riendas de ella mediante una combinación de dispositivos y servicios de hardware y software, de los que esperan obtener información útil, en tiempo real y muy personalizada para orientarse hacia una mejor salud.
En el Índice de Salud del Futuro encargado por Philips, el 87% de los más de 2.000 profesionales sanitarios encuestados indica que recomienda sistemáticamente a los pacientes que controlen su presión arterial con regularidad. Los pacientes pueden implicarse más en el cuidado de su salud personal si miden habitualmente sus signos vitales —incluidos el peso y la presión arterial— en casa.
Mejorar la vida de las personas mediante la atención sanitaria conectada
En Philips, nuestra visión es la de un continuo de salud —desde la vida saludable y la prevención hasta el diagnóstico, el tratamiento y la atención domiciliaria— en el que convergen los ámbitos de la atención sanitaria y el consumo. Esto situaría a las personas en el centro de un sistema integral que las monitoriza continuamente y las ayuda a actuar cuando sea necesario.
Un ecosistema de atención cardíaca comienza con el empoderamiento de los consumidores mediante aplicaciones para una vida saludable: los pacientes incluso pueden recopilar sus propios signos vitales en casa, lo que permite a los profesionales clínicos intervenir antes y en el momento oportuno cuando sea necesario. En última instancia, las soluciones conectadas mejoran los resultados para los profesionales clínicos y los pacientes, y contribuyen a prestar una mejor atención sanitaria a menor costo.
Dada la alta incidencia de infartos en la región, nos alienta el potencial de las soluciones conectadas para garantizar que los pacientes también reciban tratamiento lo antes posible. En Dubái, donde las tasas de supervivencia tras un infarto —sobre todo fuera del hospital— son actualmente de apenas un 5%, apoyamos el desarrollo de una aplicación y un sistema que puedan mejorar la integración, la coordinación y el intercambio de información entre los primeros intervinientes y los profesionales sanitarios.
En colaboración con la Autoridad Sanitaria de Dubái, hemos creado un proyecto a medida cuyo objetivo es proporcionar reanimación cardiopulmonar (RCP) y desfibrilación en un plazo de cuatro minutos, ofreciendo a las víctimas de un infarto las mayores posibilidades de sobrevivir. La metodología conocida como la «cadena de supervivencia» busca optimizar la respuesta de la ciudad en cuatro etapas clave, entre ellas la llamada de emergencia, la aplicación de RCP y la administración de una descarga a la víctima, en el menor tiempo posible. La etapa final del programa consiste en garantizar el traslado del paciente al centro médico más adecuado para iniciar el tratamiento cuanto antes.
El proyecto conjunto hace realidad la «cadena de supervivencia» al conectar sus distintas etapas y aprovechar al máximo cada elemento. Además de los desfibriladores externos automáticos (DEA) y otras soluciones de desfibrilación para uso público y médico, trabajamos para ayudar a localizar al primer interviniente más cercano y el DEA más próximo a cada víctima, a fin de garantizar que la RCP y la desfibrilación se administren lo más rápido posible.
Las soluciones conectadas no solo permiten ofrecer tratamiento inmediato en el lugar donde se produce un paro cardíaco, sino que también pueden alertar al hospital más cercano y preparar a los profesionales clínicos antes de la llegada del paciente. Estas oportunidades ya están disponibles para ayudar a los consumidores, los primeros intervinientes y los profesionales clínicos a salvar vidas.
Si seguimos abordando la atención sanitaria como un «todo conectado», podremos redefinir juntos la atención cardíaca en Oriente Medio, generar avances y eficiencias e impulsar innovaciones que ayuden a mejorar la salud de las personas y permitan obtener mejores resultados a menor costo.


