No culpen a las máquinas: robots y empleo en Europa

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72% of Europeans believe that “robots and artificial intelligence steal jobs”.Image: Unsplash/Franck V.
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En las últimas dos décadas, la revolución digital ha impulsado un rápido progreso en muchas tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial y la robótica. Especialmente tras la Gran Recesión, esto ha suscitado un intenso debate sobre el futuro del trabajo, tanto en los círculos académicos como entre el público en general. En este debate, la imagen de robots que sustituyen a los trabajadores —en especial, a los trabajadores poco cualificados— es un tema recurrente. Por ejemplo, según una reciente encuesta del Eurobarómetro, el 72% de los europeos cree que “los robots y la inteligencia artificial roban los empleos de la gente” (Comisión Europea 2017).

Hasta hace poco, existían pocas fuentes fiables de datos sobre el uso de robots que permitieran un análisis empírico de su impacto en el empleo. Pero en los últimos años, la Federación Internacional de Robótica (una asociación mundial de productores de robots) ha proporcionado datos sobre la implantación de una de estas tecnologías —los robots industriales— por país y sector, a partir de principios de la década de 1990 (IFR 2019). En los últimos años se han publicado varios artículos basados en este conjunto de datos que informan de efectos negativos significativos de los robots sobre el empleo. Por ejemplo, Acemoglu y Restrepo (2019) constatan que cada robot instalado en EE. UU. sustituye a seis trabajadores; Chiacchio et al. (2018) encuentran una tasa de sustitución de entre tres y cuatro trabajadores por robot en Europa utilizando un enfoque similar.

En esta columna se resumen las principales conclusiones de nuestro reciente estudio, que analiza el efecto de los robots industriales en el empleo total y en el empleo poco cualificado, utilizando datos más actualizados sobre robots y empleo y flexibilizando algunos de los supuestos de estudios anteriores (Klenert et al. 2020).

Robots industriales en Europa

Los robots industriales pueden caracterizarse como «brazos» robóticos reprogramables más o menos estacionarios que realizan tareas manuales como la manipulación, la soldadura y el moldeado. Están lejos de ser robots humanoides en ningún sentido.1 Este tipo de robots industriales existe desde la década de 1980, pero su despliegue generalizado se produjo en las últimas dos décadas y media (véase la Figura 1). La gran mayoría de los robots industriales se utilizan en la industria manufacturera, y el sector del automóvil (sectores 29-30 de la NACE Rev. 2) representa aproximadamente la mitad del parque operativo de robots en Europa en 2015 (véase la Figura 2).

Figura 1 Robots en funcionamiento en distintos países de la UEImage: VoxEU
Figura 2 Distribución de los robots por sector como proporción del total de robotsImage: VoxEU

Desde la década de 1970, la proporción del empleo en la industria manufacturera en Europa ha disminuido de forma constante en relación con otros sectores (véase la Figura 3), mientras que el número de robots industriales ha aumentado desde mediados de la década de 1990 (Figura 1). Si los robots han contribuido a esta tendencia y, en caso afirmativo, en qué medida, solo puede determinarse mediante un análisis econométrico riguroso que tenga en cuenta las diferencias estructurales entre países y sectores, así como las tendencias paralelas en relación con la formación de capital TIC, la ratio capital/trabajo y otros factores.

Figura 3 Proporción del empleo en la industria manufacturera en EuropaImage: VoxEU

En los últimos años se han realizado varios estudios sobre este tema, que pueden clasificarse según el tipo de datos utilizados. Los estudios basados en datos microeconómicos tienden a encontrar una correlación neutra o positiva entre el empleo y la implantación de robots, lo que sugiere una complementariedad entre robots y empleos, incluso para el empleo poco cualificado (Dauth et al. 2017, Domini et al. 2019, Jäger et al. 2016, Koch et al. 2019). En cambio, los estudios que se basan en datos agregados —normalmente medidos a nivel sectorial y nacional— tienden a encontrar una correlación negativa entre robots y empleo, especialmente para los trabajadores poco cualificados (Acemoglu y Restrepo 2019, Chiacchio et al. 2018, Graetz y Michaels 2018).

Robots y empleo

Pese a que nosotros también utilizamos datos agregados, nuestro análisis muestra que en Europa, en el periodo 1995-2015, el uso de robots industriales está asociado positivamente con el empleo total.2 Un robot adicional por cada 1.000 trabajadores (en 1995) se correlaciona con un aumento del empleo total del 1,3 (+/−0,2) %. Además, no encontramos indicios de una relación negativa entre el uso de robots y el empleo poco cualificado, lo que también contrasta con algunos estudios anteriores. Nuestros resultados son muy sólidos con respecto a una amplia gama de supuestos, elecciones de estimadores, selecciones de sectores y periodos de tiempo.

Hay varios factores detrás de este resultado. En primer lugar, aunque los robots son una tecnología que ahorra mano de obra, pueden generar efectos de demanda que conduzcan al crecimiento del empleo (Bessen 2018). En segundo lugar, la inversión en robots y el empleo pueden evolucionar conjuntamente, ya que ambos reflejan variables subyacentes como la resiliencia, la competitividad o la capacidad innovadora de las industrias nacionales. En tercer lugar, los robots y las tecnologías de automatización generalmente no sustituyen empleos completos, sino solo determinadas tareas (Acemoglu y Autor 2011, Tolan et al. 2020). Esto puede dar lugar a una reestructuración del contenido de tareas de distintos empleos, lo que mejora la productividad laboral y, potencialmente, el empleo.

En relación con los hallazgos anteriores, nuestros resultados se ajustan más a los estudios basados en datos microeconómicos (Domini et al. 2019, Jäger et al. 2016, Koch et al. 2019). En cambio, algunos de nuestros resultados difieren significativamente de los estudios que utilizan datos agregados similares, en particular Acemoglu y Restrepo (2019), Chiacchio et al. (2018) y Graetz y Michaels (2018). En el artículo completo analizamos en detalle las razones de estas diferencias, debidas sobre todo a las distintas fuentes de datos utilizadas (utilizamos la Encuesta de Población Activa de la UE para todo el análisis del empleo), al hecho de que abarcamos ocho o más años adicionales y a que flexibilizamos algunos supuestos clave de esos estudios anteriores (por ejemplo, en lo relativo al cálculo de la densidad de robots por sector y país).

Existe una variación significativa entre sectores, tanto dentro como entre países, y por ese motivo en nuestro análisis tenemos en cuenta las características específicas de cada combinación país-sector mediante la inclusión de efectos fijos país-sector. Cuando no se tienen en cuenta estas diferencias estructurales, seguimos encontrando correlaciones positivas (y, en la mayoría de los casos, significativas) entre el empleo total y la robotización, pero el poder explicativo es menor. Además, para tener en cuenta las tendencias macroeconómicas, como las crisis económicas o una tendencia general a la baja en los empleos manufactureros que afecta a todos los sectores en una medida similar, controlamos los efectos fijos temporales que no son específicos de cada país o sector. Si no se controlan las tendencias temporales, estas tendencias generales negativas del empleo pueden atribuirse erróneamente a la robotización. En general, nuestros resultados son muy sólidos con respecto a la inclusión de variables de control adicionales (como la cuota de capital TIC, la acumulación de capital o la cuota capital/trabajo), la inclusión de sectores no manufactureros, el uso de diferentes periodos de tiempo, el uso de distintos cálculos del stock de robots, el uso de diferentes indicadores de robotización y el uso de diferentes estimadores.

Hay algunas salvedades que conviene tener en cuenta al interpretar estos resultados. En primer lugar, estos hallazgos se refieren a tendencias recientes y en curso, pero no pueden generalizarse hacia el futuro. Los tipos de robots industriales analizados en este estudio existen desde la década de 1990 y no deben confundirse con tecnologías más avanzadas, como los robots potenciados por inteligencia artificial, que aún no se han desplegado a una escala significativa. Una vez que se utilicen en la industria manufacturera convencional, estas tecnologías podrían tener un potencial más disruptivo. En segundo lugar, dado que la gran mayoría de los robots industriales se utiliza en sectores manufactureros, no podemos interpretar estos resultados fuera del contexto manufacturero. Dicho esto, el uso de robots fuera de la industria manufacturera sigue siendo en su mayoría experimental o anecdótico y tiene por el momento una importancia económica limitada (por supuesto, esto podría cambiar y posiblemente cambiará en el futuro). En tercer lugar, la correlación positiva entre robotización y empleo es significativa y sólida, pero pequeña en comparación con otras variables. En cuarto lugar, no pudimos encontrar una variable instrumental (VI) convincente para la adopción de robots, por lo que no podemos afirmar la causalidad en la relación entre robots y empleo. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones anteriores sobre el impacto de los robots en el mercado laboral no informan de diferencias significativas entre las estimaciones MCO y VI, y nuestros principales hallazgos se mantienen para muchas especificaciones MCO diferentes.

Resumen e implicaciones políticas

En resumen, no hemos encontrado indicios de que los robots industriales hayan destruido empleos ni reducido la proporción de trabajadores poco cualificados en el empleo en Europa en los últimos años. De hecho, la adopción de robots tiende a estar asociada positivamente con el empleo agregado, aunque la relación es pequeña en comparación con otros factores que han afectado al empleo europeo en los últimos años.

Esto tiene importantes implicaciones para las políticas. Culpar a los robots —o, en un sentido más amplio, a la automatización— de los recientes y preocupantes acontecimientos en los mercados laborales europeos, como el aumento de la desigualdad salarial o la polarización de las oportunidades de empleo, puede desviar la atención pública de otras causas más destacadas, como la desregulación del mercado laboral, el debilitamiento de las estructuras de negociación colectiva o una falta general de gasto público (Mishel y Bivens 2017, Krugman 2019). La obsesión por los robots y la automatización en los debates recientes sobre el futuro del trabajo también puede haber contribuido a sentimientos injustificados de ansiedad económica y fatalismo, lo que podría perjudicar el debate político. Por último, nuestros hallazgos también sugieren que las propuestas políticas recientes, como un impuesto específico sobre los robots, podrían en realidad ser ineficaces para sus propios fines y contraproducentes en otros aspectos, ya que el uso de robots está asociado con un aumento de la productividad (Graetz y Michaels 2018, Jungmittag y Pesole 2019).

Nota de los autores: las opiniones expresadas en esta columna son las de los autores y no pueden considerarse como la posición oficial de la Comisión Europea.

Referencias

Acemoglu, D y P Restrepo (2019), “Robots and jobs: Evidence from US labor markets”, Journal of Political Economy (advance online publication).

Acemoglu, D y D Autor (2011), “Skills, tasks and technologies: Implications for employment and earnings”, en Handbook of Labor Economics, vol. 4, Elsevier, pp. 1043-1171.

Bessen, J (2018), “AI and Jobs: The Role of Demand”, NBER Working Paper n.º 24235.

Chiacchio, F, G Petropoulos y D Pichler (2018), “The impact of industrial robots on EU employment and wages: a local labour market approach”, Bruegel Working Paper Issue 2, abril.

Dauth, W, S Findeisen, J Südekum y N Wößner (2017), “German robots: the impact of industrial robots on workers”, IAB Discussion Paper n.º 30/2017.

Domini, G, M Grazzi, D Moschella y T Treibich (2019), “Threats and opportunities in the digital era: automation spikes and employment dynamics”, LEM Working Paper Series 2019/22, Sant'Anna School of Advanced Studies.

Comisión Europea (2017), “Attitudes towards the impact of digitisation and automation on daily life”, Eurobarometer Special Report 460, Comisión Europea. https://ec.europa.eu/jrc/communities/sites/jrccties/files/ebs_460_en.pdf

Graetz, G y G Michaels (2018) “Robots at work”, Review of Economics and Statistics 100(5): p.753-768.

IFR (2019), World Robotics 2019 edition, dataset, International Federation of Robotics.

Jäger, A, C Moll y C Lerch (2016), “Analysis of the impact of robotic systems on employment in the European Union—2012 data update”, Publications Office of the European Union.

Jungmittag, A y A Pesole (2019), “The impact of robots on labour productivity: A panel data approach covering nine industries and 12 countries”, JRC Working Papers on Labour, Education and Technology, JRC118044, Comisión Europea.

Klenert, D, E Fernández-Macías y J I Antón-Pérez (2020), “Do robots really destroy jobs? Evidence from Europe”, JRC Working Papers on Labour, Education and Technology, 2020/01.

Koch, M, I Manuylov y M Smolka (2019), “Robots and firms”, CESifo Working Paper No. 7608.

Krugman, P (2019), “Democrats, Avoid the Robot Rabbit Hole. The automation obsession is an escapist fantasy”, The New York Times, 17 de octubre.

Mishel, L y J Bivens (2017), “The Zombie Robot Argument Lurches on”, Economic Policy Institute Report.

Tolan, S, A Pesole, F Martínez-Plumed, E Fernández-Macías, J Hernández-Orallo y E Gómez (2020), “Measuring the occupational impact of AI beyond automation: tasks, cognitive abilities and AI benchmarks”, JRC Working Papers on Labour, Education and Technology, de próxima publicación.

Notas finales

1 Un robot industrial está definido por la Organización Internacional de Normalización como «un manipulador multipropósito, controlado automáticamente, reprogramable y programable en tres o más ejes, que puede estar fijo en un lugar o ser móvil para su uso en aplicaciones de automatización industrial» (ISO 8373:2012).

2 Nuestro análisis combina datos anuales sobre instalaciones de robots en Europa de la Federación Internacional de Robótica (IFR) con datos sobre el empleo agregado y el empleo por nivel de cualificación de la Encuesta de Población Activa de la UE (EPA-UE). Las variables de control adicionales proceden de las cuentas de crecimiento y productividad EU KLEMS. La muestra resultante abarca los años 1995 a 2015, 14 agregados sectoriales diferentes y 14 países de la UE.

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