En el sector tecnológico, la brecha entre la imaginación y la realidad sigue siendo demasiado amplia. Nadie discute que las nuevas tecnologías tienen el potencial de hacer del mundo un lugar más sostenible, saludable, seguro, conectado y creativo para vivir. De hecho, vemos visiones tentadoras del futuro en prototipos, conceptos de diseño e incluso en películas de gran éxito de taquilla.
Sin embargo, el entorno de innovación no escala estas nuevas soluciones tan rápido como podría o debería. Las mismas barreras recurrentes bloquean el camino hacia la escalabilidad: el bajo conocimiento por parte de los consumidores y usuarios, los elevados costes iniciales de los productos y los parámetros normativos obstructivos; y todavía somos demasiado restrictivos con la innovación.
Podrían decir que soy un soñador…
Abramos las cortinas y desbloqueemos las puertas. Nuestro planeta está en una carrera contra el tiempo, así que reescribamos el reglamento y permitamos que las tecnologías se implementen con rapidez de la manera que mejor sirva a la humanidad. Démosle una oportunidad a la innovación, como casi dijo John Lennon.
La necesidad de alcanzar emisiones netas de carbono cero en la industria pesada y en los sectores del transporte de carga pesada es un buen ejemplo. Al ritmo actual de cambio, no llegaremos a tiempo, así que ¿cómo podemos acelerar las cosas? Unas cadenas de suministro de baterías sostenibles permitirían a las industrias del transporte y de la energía reducir las emisiones en un 30 %, lo que devolvería a las economías al buen camino para cumplir los objetivos del Acuerdo de París.
Si los responsables políticos, las grandes empresas y los emprendedores pueden alinearse en torno al potencial de la industria de las baterías sostenibles, podría impulsar un movimiento que cree 10 millones de empleos, añada 150 000 millones de dólares a la economía mundial y proporcione electricidad a 600 millones de personas.

Asimismo, necesitamos crear un entorno más favorable para la economía circular. La rápida caída de los costes tecnológicos está generando grandes oportunidades para reducir los residuos. Por ejemplo, el Internet de las Cosas (IoT) puede rastrear productos y materiales valiosos mucho más barato que en el pasado, lo que aumenta de forma notable las oportunidades de recuperarlos. Aprovechemos esas oportunidades.
Las personas, las empresas y las organizaciones necesitan encontrar formas nuevas de trabajar juntas para responder a los crecientes desafíos a los que se enfrentan. Sí, es lo correcto, pero también es bueno para los negocios. La Cuarta Revolución Industrial está acortando los ciclos de innovación, por lo que las estructuras de colaboración tendrán que volverse más ágiles y fluidas que en el pasado de todos modos.
Hay señales de que la marea está cambiando. La innovación se produce cada vez más en la intersección de distintas tecnologías, ya que los emprendedores inquietos buscan oportunidades para abarcar muchos campos de conocimiento, en lugar de permanecer en silos tradicionales y unidimensionales. Debemos seguir difuminando las fronteras si queremos que surja una imagen más clara.
Por qué el 5G debe ser para todos
Se acerca un caso de prueba importante con el despliegue del 5G. Esta tecnología podría estimular una revolución mundial, acelerando los modelos de innovación hasta convertirlos en soluciones escalables. La conectividad inalámbrica para el IoT puede proporcionar el ancho de banda que necesitamos para fomentar y desbloquear nuevas alianzas.
Nos encontramos en un momento crítico del calendario del 5G, ya que los programas piloto mundiales y los primeros despliegues comerciales empiezan a configurar un panorama altamente competitivo, tanto desde la perspectiva comercial como geopolítica. Me gustaría ver las normas adecuadas implantadas para que el 5G alcance su potencial en términos de beneficio social y crecimiento económico. Los responsables políticos de los gobiernos y las ciudades deben participar en el proceso y ser invitados a hacerlo, en lugar de dejar el desarrollo al capricho de las fuerzas del mercado. No popularizar el 5G supondría una dejación de funciones.
El auge de los centros, plataformas y sistemas ha desatado un tsunami de creación de valor comercial y para los consumidores a escala mundial. Sin embargo, gran parte de este crecimiento ha sido orgánico u oportunista y, como tal, se ha concentrado en un grupo demasiado limitado de empresas. En cambio, en una reciente reunión de la comunidad global de Pioneros de la Tecnología del Foro Económico Mundial, disfrutamos del liderazgo intelectual tanto del sector privado como del público en torno a la tendencia emergente de entornos inclusivos que se centran mejor en resultados explícitos para los consumidores. Mostraron lo que se puede hacer y la diferencia positiva que hará la colaboración.
Debemos elegir con sensatez en esta encrucijada, de lo contrario la tecnología no estará a la altura de su asombroso potencial para hacer el bien en el mundo. Pensemos en la cadena de bloques: bien empleada, es un componente fundamental de una cadena de valor transparente, que facilita a las partes interesadas el cumplimiento normativo, la mejora de la eficiencia y la creación de propuestas de valor únicas en mercados mundiales cada vez más competitivos.
Con la regulación adecuada, la cadena de bloques beneficiará al mayor número de personas de la manera más justa. Pero si creamos sistemas fragmentados, con una hiperconcentración en la eficiencia en lugar de en la transparencia, la cadena de bloques corre el riesgo de perder la confianza que puede generar. En las manos equivocadas, podría utilizarse para explotar la confianza, engañar y restringir libertades.
La naturaleza humana necesita contrapesos. Por eso creo que los principios operativos transparentes y los modelos de innovación abierta son el futuro; de hecho, nuestro futuro depende de ello.


