Los nuevos procesos digitales permitirán empoderar a las personas para sanar la sociedad tras la pandemia.
El debate sobre los pagos digitales debería centrarse en cómo facilitar mejor las transacciones transfronterizas en tiempo real mediante una mayor automatización.
La creación de un consejo de estabilidad digital, una plataforma para compartir las mejores prácticas y supervisar los riesgos en el comercio digital y la atención sanitaria, contribuirá a avanzar en la regulación digital.
Para superar la COVID-19 de la mejor manera posible y afrontar sus secuelas con éxito, las empresas y los gobiernos deben poner el poder en manos de la ciudadanía.
Impulsar una recuperación de la pandemia centrada en las personas implica emplear nuevos sistemas y procesos tecnológicos, y acelerar la penetración digital en los mercados emergentes para crear un terreno de juego equitativo. ¿El objetivo final? Que cada persona pueda comprar, comerciar y vivir una vida fructífera.
¿Cómo? En primer lugar, debemos seguir el ejemplo de Estonia y la India, concediendo a cada persona una identidad digital única para que tenga pleno acceso al mundo digital en los ámbitos económico, social y político.
La banca digital debe entonces volverse omnipresente, y las nuevas infraestructuras de pago innovadoras deberían prestar su ayuda. Con estas innovaciones digitales conectando economías, la nueva regulación digital debe abrirse camino, otorgando a los consumidores y a las pequeñas empresas más poder sobre los datos que generan.
Analicemos en profundidad los cuatro catalizadores principales que hacen posible todo esto: la identidad digital, la banca digital, los pagos digitales y la regulación digital.
La identidad digital con inclusión como efecto secundario positivo
El sistema Aadhaar de la India aumenta la inclusión de más de 1200 millones de indios. El economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, lo califica como el sistema de identificación digital más sofisticado del mundo.
Dado que actualmente mil millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a un documento oficial de identidad, otros gobiernos deberían utilizar un sistema de este tipo para agilizar la prestación de servicios y de pagos, y aumentar de forma notable la inclusión financiera.
El sistema debería contar con los controles adecuados que permitan integrar la privacidad, la seguridad y la inclusión en su diseño. Marruecos y Filipinas están implementando sistemas nacionales de identificación que utilizan una plataforma abierta con muchas de estas características.
Etiopía, Guinea y Sri Lanka están siguiendo su ejemplo, con tecnologías autodenominadas “Aadhaar en una caja”.
Un ecosistema de banca digital plenamente próspero
Para impulsar la recuperación mundial en los mercados emergentes, la ciudadanía necesita acceder a servicios de alto valor, dondequiera que se encuentre en el mundo.
Con mecanismos sólidos de intercambio de datos, así como una regulación y una gobernanza adecuadas, un ecosistema de banca digital puede prosperar. Debe fomentar la estabilidad, la transparencia, la equidad, la inclusión y la interoperabilidad.
Aquí es donde pueden ayudar las identidades digitales, al permitir que los bancos y las entidades crediticias más pequeñas autoricen identidades y verifiquen transacciones en tiempo real. Además, un sistema de identidad digital a nivel organizativo aceleraría la inclusión de las pymes en la banca digital.
El gobierno chino de la provincia de Zhejiang ha desarrollado un “código digital empresarial” precisamente con este fin, ofreciendo a las pymes recursos financieros de fácil acceso.
MYBank, filial de Ant Financial, la empresa china de grandes tecnológicas, colabora con el gobierno chino a través de este esquema para ofrecer préstamos baratos y otros productos financieros a las pymes.
Los pagos digitales implican que todos los métodos son válidos
El santo grial de los pagos seguiría siendo un sistema omnicanal que ayude a los comerciantes a aceptar cualquier tipo de pago a través de cualquier canal, ya sea en una caja de cobro o en un dispositivo móvil. Esto es extraordinariamente difícil, aunque PayPal se está acercando al objetivo al reunir Braintree —su adquisición de iZettle— y su botón de pago en línea.
En Estados Unidos, las startups de tecnología financiera ofrecen tecnología que permite a las empresas conectarse directamente con las cuentas bancarias de los clientes, lo que facilita el crecimiento de nuevos servicios financieros digitales. En este escenario, las tarjetas de débito y de crédito representan una proporción menor de las transacciones, y nuevas economías como Nigeria y Filipinas pueden pasar directamente a una red de servicios de pago multicanal.
Quién obtiene qué en la nueva economía de los datos se definirá en los próximos tres a cinco años.
Mohit Joshi, presidente, Infosys Limited
A medida que los mercados emergentes alcancen a Europa y Estados Unidos, los pagos transfronterizos también prosperarán, y los proveedores podrán ofrecer a las empresas globales propuestas de costes atractivas y mejores servicios.
La automatización puede utilizarse para garantizar que los pagos instantáneos cumplan con las normativas transfronterizas contra el blanqueo de capitales. Si se hace bien, algunos estudios muestran que solo los pagos transfronterizos B2B podrían crecer un 30 % el próximo año, hasta alcanzar 35 billones de dólares en 2022.
Otra crisis, más regulación digital
La crisis financiera de 2008 dio lugar a la creación de un panel mundial de reguladores, hoy denominado Consejo de Estabilidad Financiera. Debería crearse un organismo similar para los activos digitales globales, posible de nuevo gracias a las identidades digitales. Esto se basa en una idea de intercambio de datos planteada por Carlos Torres Vila, presidente de BBVA.
Este organismo desarrollaría normas de modelos de datos, regulaciones y políticas, y se basaría en el Reglamento General de Protección de Datos de Europa para fomentar una mejor legislación sobre intercambio de datos en todo el mundo (algo que los reguladores europeos todavía se esfuerzan por lograr).
Este “consejo de estabilidad digital” daría a sus miembros la plataforma para compartir las mejores prácticas y supervisar los riesgos en el comercio digital y la atención sanitaria, por ejemplo. Con este consejo en funcionamiento, se podrían crear fideicomisos de datos para gestionar los datos de las personas y de las pymes. Esto facilitaría que la información vital se compartiera de forma más sencilla y fluida.
Mirando hacia adelante
Quién obtiene qué en la nueva economía de los datos se definirá en los próximos tres a cinco años. Con las alianzas digitales público-privadas adecuadas, se generará más riqueza para una población significativamente mayor en todo el mundo que en la actualidad. Iniciativas como la identidad digital por sí sola podrían elevar el producto interior bruto mundial hasta en un 13 % para 2030.
Las empresas y los gobiernos deben actuar ya y convertir las identidades digitales en un eje de su transformación digital: un catalizador que dará lugar a industrias y formas de trabajo completamente nuevas.
Además, el debate sobre los pagos digitales debería centrarse en cómo facilitar mejor las transacciones transfronterizas en tiempo real, un ámbito donde se concentran la mayoría de las mejoras de eficiencia. Las identidades digitales harán esto posible, pero resulta crucial determinar cómo funcionará este sistema con las infraestructuras de pago existentes.
Todo esto llevará tiempo, pero contribuirá en gran medida a impulsar la recuperación posterior a la COVID-19 y a propiciar un futuro próspero para todos.
Coautores: Xiaoyan Zhang, decana adjunta, PBC School of Finance, Universidad Tsinghua; Santiago Fernández de Lis, director de Regulación, BBVA; y Markos Zachariadis, catedrático de FinTech y Sistemas de Información, Alliance Manchester Business School. Todos los autores son miembros del Consejo Mundial del Futuro sobre Sistemas Financieros Adaptables del Foro.

