¿Cómo cambiará el grafeno el mundo?

¿Cómo cambiará el grafeno el mundo?
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Esta entrevista forma parte de una serie de blogs con jóvenes científicos antes de la Annual Meeting of the New Champions 2015, que se celebrará en Dalian (China), del 9 al 11 de septiembre. En este blog hablamos con Christoph Stampfer, de la RWTH Aachen University, sobre el potencial del grafeno.

¿Por qué hay tanto revuelo en torno al grafeno?

En primer lugar, posee la mayor relación entre superficie y volumen de cualquier material desarrollado hasta la fecha. Pero también combina una capacidad de conducir la electricidad de forma muy eficiente con transparencia (lo que significa que no absorbe la luz) y una gran flexibilidad. Es una combinación única de propiedades. Quizá lo más interesante para mí es que acabamos de llegar a la fase en la que el grafeno sintético (es decir, el grafeno artificial obtenido mediante procesos químicos) puede fabricarse con la misma calidad que el obtenido a partir del grafito natural mediante el método de la «cinta adhesiva». Es este potencial de producción en masa el que realmente cambia las reglas del juego.

¿Y las aplicaciones estrella?

La relación entre superficie y volumen despierta un enorme interés entre los desarrolladores de supercondensadores, es decir, de baterías. Este aspecto está atrayendo mucha atención en la actualidad. Es muy probable que también se utilice en la electrónica flexible: ya vemos cómo las empresas presentan diseños de pantallas plegables. La electrónica vestible es otro ámbito. Una vez que los costes de producción se reduzcan, incluso podríamos ver el grafeno utilizado para sustituir el papel de aluminio y conservar los alimentos frescos.

¿Cómo mejorará el grafeno el mundo?

Además de baterías más eficientes, que podrían facilitar la transición a los vehículos eléctricos, también tiene una serie de usos en células solares flexibles y en fotovoltaica. Un uso que ya se está comercializando es la filtración de agua, que cobrará cada vez más importancia a medida que el agua se convierta en un recurso cada vez más valioso.

¿Qué cambiaría en la ciencia?

Hoy en día, en la mayoría de los países se da demasiado énfasis a la ciencia aplicada en lugar de a la ciencia básica. Esto ocurre en países emergentes como China, pero también en Occidente, donde los gobiernos y las agencias de financiación cada vez miran más hacia plazos cortos y la aplicación comercial. Empujar a los científicos hacia las ciencias aplicadas está bien para las mejoras incrementales, pero los grandes saltos solo llegarán de la mano de las ciencias básicas. Hace unos 130 años, Heinrich Hertz demostró la existencia de las ondas de radio, pero pasaron décadas hasta que los teléfonos móviles cambiaron la forma en que nos comunicamos. El negocio del grafeno comenzó como un experimento divertido en Mánchester para responder a una pregunta fundamental pero tecnológicamente irrelevante: «¿Es posible aislar un material bidimensional?». La financiación científica necesita más espacio para los «proyectos divertidos» como estos, que no tienen una aplicación inmediata; de lo contrario, como sociedad nos estancaremos.

¿Qué espera lograr en la AMNC?

Una de mis prioridades personales es impulsar un cambio en el actual sistema de incentivos para la investigación científica. En este momento se da demasiada importancia a las revistas académicas y muy poca a la escritura de libros. Esto genera un monocultivo en el que lo único que pueden escribir los científicos son artículos académicos. En principio, debería ser un problema fácil de resolver, pero requiere el compromiso de las agencias de financiación, ya que son las únicas que tienen el poder de forzar un cambio en el modelo.

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Imagen: El técnico sénior Dariusz Czolak sostiene un disco de carburo de silicio cubierto con una capa de grafeno, obtenida mediante el proceso de epitaxia, en el laboratorio del Instituto de Tecnología de Materiales Electrónicos (ITME) en Varsovia, el 23 de octubre de 2012. REUTERS/Kacper Pempel.

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