Al contemplar el paisaje, vi un árbol viejo, inmóvil y aparentemente muerto, con las ramas cubiertas de escarcha. A su alrededor, el musgo, la hierba y unas pequeñas rocas yacían bajo una capa de nieve; a lo lejos, cascadas relucientes se precipitaban por las laderas de montañas blanqueadas. Parecía la naturaleza salvaje de Irlanda en invierno, pero la vista solo existía en mi teléfono. Mi tarea, con un biosensor portátil llamado PIP, consistía en traer el verano a esta escena al aire libre, profundamente fría, mediante el poder de la relajación mental.
El dispositivo —ideado por el desarrollador Daragh McDonnell, que empezó a trabajar en él en 2004 en Media Lab Europe (el desafortunado socio europeo del MIT Media Lab)— se conecta al teléfono o la tableta por Bluetooth y detecta cambios eléctricos en la superficie de la piel que indican los niveles de estrés. Después, esos datos se transmiten por Bluetooth a The Loom, una aplicación móvil que utiliza biorretroalimentación para ayudarte a medir, comprender y gestionar tus niveles de estrés.
Cuanto más te relajas, más rápido pasa el paisaje del invierno al verano en tu teléfono o tableta. En mi caso, el proceso duró entre cinco y nueve minutos, aunque un amigo consiguió la transformación en apenas dos.
Se acerca el invierno. PIP
Para cambiar la escena que tenía ante mí, me concentré en visualizar aire cálido alrededor del tronco del árbol. Poco a poco empezó a descongelarse. Apareció musgo fresco en la base, luego piedras, hierba y pequeñas flores de montaña. Un arroyo cercano se derritió y volvió a fluir. Y, mientras las montañas se suavizaban y el cielo pasaba del gris al azul, el árbol por fin estalló en flor, con hojas brillantes y pétalos color crema. Había revivido un mundo congelado usando únicamente el poder del pensamiento y, en el proceso, mi ritmo cardíaco se había ralentizado y me sentía más tranquilo.
The Loom en verano PIP
Los psicólogos ambientales saben que las imágenes de la naturaleza pueden relajarnos y reducir el estrés. Ya en 1971, un proyecto de investigación que involucró a pacientes en recuperación tras una operación de vesícula biliar mostró que quienes estaban en una habitación con una ventana que daba a unos árboles bastante corrientes necesitaban menos analgésicos y se recuperaban más rápido que pacientes similares alojados en una habitación cuyas ventanas daban a muros de ladrillo. Desde entonces, este experimento se ha repetido en oficinas, escuelas y prisiones, con resultados similares.
La aplicación se aparta del terreno habitual del bienestar digital —playas californianas y cordilleras—, preferido por una industria cuyo estilo está marcado por la cultura de la costa oeste de Estados Unidos. En cambio, el «paisaje tejido» que experimenté estaba compuesto por fotografías tomadas en distintas partes de Irlanda. Así que, si has visitado Massey’s Wood, Glen of the Downs, Devil’s Glen y Tomie’s Wood, en el condado de Wicklow, o Connemara, al oeste de Irlanda, quizá reconozcas algunos fragmentos de sus panoramas frondosos, entretejidos para crear este paisaje ficticio, similar al de un videojuego.
PIP también ha trabajado en otras aplicaciones vinculadas al poder de la relajación, como Relax and Race , en la que tu nivel de estrés determina la velocidad a la que corres: cuanto más te relajas, más rápido vas. Además, se están creando nuevos paisajes tejidos para 2015.
Tanto PIP como Relax and Race utilizan tecnología de videojuegos para promover nuevas formas de bienestar y reducción del estrés. Por supuesto, hay muchas aplicacionesque promueven la relajación como un fin en sí misma, o como ayuda y entrenamiento para combatir el insomnio y meditar. Y cada vez hay más pruebas de que algunos videojuegos tienen un efecto relajante, pero este biosensor quizá sea el primer caso en que el jugador participa en un circuito activo de retroalimentación y provoca cambios en el propio juego. Sería interesante ver hasta dónde llega esto en el futuro.
Publicado en colaboración con The Conversation
Autora: Sue Thomas es investigadora visitante en The Media School de Bournemouth University
Imagen: La niebla envuelve las montañas de Goncalves, en el estado de Minas Gerais, al suroeste de Brasil, el 18 de abril de 2014. REUTERS/Paulo Whitaker.




